Quintín Suárez, explota la ANUR en su provecho y deja al garete a módulos

Director de CONAGUA, coludido, pierde el control sobre el recurso hídrico

OJO CON “LOS 3 HUASTECOS”. Quirino Ordaz Coppel y José Calzada Rovirosa deben preocuparse por lo que ocurre en el campo sinaloense, donde se cumple la primicia estatal DE PRIMERA MANO de que habría un descenso estrepitoso en la cosecha de maíz porque hubo corrupción en el mercado de la semilla del cereal, que involucra a funcionarios del sector y a proveedores que son parte de la misma mafia que explota la principal actividad productiva del estado.
Deben ser investigados el diputado priista de Navolato, Víctor Manuel Godoy, proveedor de semilla lo mismo que político que explota sus relaciones para hacer con el productor lo que convenga a sus intereses; el delegado de SAGARPA, Patricio Robles Luque, preocupado por explotar el agro con su cuñado secretario de la “Sagarpita” del estado, Juan Habermann, y con su primo, el presidente de la CAADES, Ulises Robles Gámez.
“Los 3 Huastecos” rebasan la ineptitud que provocó el saqueo y la ruina del campo en el sexenio pasado. Increíble, pero ya superan a Rolando Zubía y a Juan Guerra.
A QUINTÍN SUÁREZ ANDUJO LE URGE LA REELECCIÓN como presidente de la Asociación Nacional de Usuarios de Riego (ANUR), a fin de sostener la extendida infraestructura de empresas familiares dedicadas a la obra pública que conceden la CONAGUA y la SCT para los influyentes amigos del régimen.
La ANUR es para Suárez Andujo coto de poder y plataforma de negocios, con la cual se ha convertido en uno de los nuevos grandes agricultores y contratistas de élite.
En su palmarés personal existen antecedentes que no lo favorecen para legitimar sus pretensiones reeleccionistas, como una ficha policiaca en Phoenix, Arizona, por reincidencia en lo que allá se considera acto criminal de conducir en estado inconveniente y no respetar las señales de tránsitos. Así se indica por lo menos en copias de registros de la autoridad de aquella ciudad.
Al interior de la ANUR hay resistencia a los planes de Suárez Andujo, un personaje sinaloense influyente como pocos, que tiene derecho de picaporte en altos niveles del gobierno federal, con la bandera de ser “el líder de todos los agricultores de riego del país”, calificación exagerada para la verdadera representación de quien se introdujo en la ANUR gracias al liderazgo de su padre, Quintín Suárez Requena, fallecido cuando ocupaba el mismo cargo que heredó el junior.
La oposición a Quintín se debe a que en Sinaloa y en otras entidades donde la ANUR tiene importante membresía no aceptan que la organización sirva sólo para enriquecer a su presidente, sin dejar beneficios apreciables para sus bases.
Además, consideran inconveniente que la agrupación pueda ser controlada desde la dirección de la Comisión Nacional del Agua, como ocurre actualmente, por los vínculos y compromisos del sinaloense con el titular de la dependencia, Roberto Ramírez de la Parra.
Existe plena reciprocidad entre ambos, pero no para servir a la asociación de los módulos y unidades de riego del país, sino para alimentar con obra el grupo de al menos seis empresas constructoras que han formado Quintín y familiares, consanguíneos y políticos.
De esto hay una relación de hechos que demuestran la veracidad de las quejas de los grupos de productores que ya se movilizan para enfrentar el proyecto reeleccionista respaldado por altos funcionarios federales, que se benefician de la ANUR para mantener controlados a los usuarios del agua aunque deban repartir beneficios entre la parentela de Quintín.
En agosto próximo tendrá lugar la elección en el organismo de productores en zonas de riego. La oposición a Suárez tiene enfrente un camino cuesta arriba, pero crece su confianza en que el liderazgo sólo para hacer rica a una familia, entre en la conciencia de más usuarios para evitar el control a largo plazo que está dispuesto a ejercer Quintín con la venia de por lo menos la presente administración federal.
Las pruebas de las correrías del aparentemente inocuo directivo empiezan a acumularse para ser presentadas como testimonio de que es inconveniente su permanencia al frente de la ANUR.
Quintín ha creado una extendida red de complicidades en los gobiernos federal y estatal, así como en las redes mayores de Sinaloa, para compartir beneficios de su sociedad con altos funcionarios, sobre todo con Ramírez de la Parra. En el repartir está la fuerza para sus planes.
Es tan fuerte el vínculo entre ambos, que al menos dos de las gerencias más importantes del Organismo Cuenca Pacífico Norte, de Infraestructura y de Administración, están controladas por incondicionales del nuevo zar de los distritos de riego.
Esa fuerza de Quintín no se refleja en mejoría en el manejo del agua y de los módulos de riego, que han caído como los ductos de Pemex, en manos de saqueadores particulares.
Tema aparte es la imagen pública del amo de las empresas de riego de los productores, a quien han observado antecedentes que afectarían su trayectoria y hasta su cercanía con el actual director general de CONAGUA, que al parecer desconoce lo que ocurre en su esfera de autoridad pública o la tolera por conveniencia personal.
David Korenfeld, ex titular de esa dependencia, es quien abrió las puertas de Los Pinos a Quintín. Aunque experto en asuntos del agua, no midió las consecuencias de acercarlo a Enrique Peña Nieto, desconociendo el nivel de la representación de la ANUR en el campo, dándole más rango, o por lo menos idéntico, al del Consejo Agropecuario.
Una investigación de lo que ocurre en la membresía de esa asociación nacional detonaría una alarma en la cúspide del gobierno federal.
La CONAGUA ha descuidado su responsabilidad normativa sobre redes y módulos, y su obligación indeclinable de auditar el manejo del agua, que sigue siendo un bien nacional, por más que su distribución en las zonas de riego haya sido transferida a los productores, quienes en sólo tres años han sido forzados a ponerla en manos de terceros que deben tener nexos con Suarez.
Si la concesión fue modificada en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, llegó el momento de revisar la pertinencia de respetar el esquema operativo de los módulos, porque estos ya perdieron su esencia inicial.
Y si el acuerdo fue roto por presiones que van contra los intereses del estado mexicano, existe el pleno derecho para replantearlo y corregir las desviaciones cometidas en estados como Sinaloa, donde el gobierno local abandonó el campo a merced de intereses que amenazan las actividades del sector rural.
Y si no es así, entonces que respondan esta pregunta: ¿qué ha pasado con la democracia en los módulos? ¿Y qué hace la ANUR para reinstalarla?
Se observa simplemente que Quintín Suárez Andujo sólo se interesa por las cuotas, la sobre-representación y sobre-valoración de su membrete, así como los contratos que con influencias puede bajar a su cadena de constructoras de su propiedad y de familiares.