Lindolfo Reyes humilla a los pobres de Choix

En la zona de la miseria se niega ayuda a necesitados de empleo y alimentos

En 150 días el municipio de Choix pasó de la gloria al infierno. Los ciudadanos están sufriendo la humillación de implorar despensas alimenticias  y José Lindolfo Reyes Gutiérrez se las escabulle.

La humillación es ahora la moneda de trueque para que los ciudadanos de los altos del municipio de Choix obtengan una despensa alimenticia que les controle el bramido de las tripas porque el potentado presidente municipal no está dando resultados. Las lágrimas de desempleados y familias enteras no han conmovido los músculos de la administración municipal para que, sin etiquetas políticas, derrame los paquetes alimenticios.

En Choix afirman los marginados que la administración municipal está integrada por ropa sucia.

La desnutrición mantiene en vilo a la mitad de los pocos más de 28 mil habitantes del municipio que pasan dificultades para sostener sus necesidades más elementales porque tampoco tiene acceso a servicios médicos y, contrario a la promesa que José Lindolfo Reyes Gutiérrez hizo en campaña, no han aterrizado los empleos y las pocas personas que están comiendo bien son los integrantes del gabinete que inicio funciones en enero del 2017.

MÁS DE DOS MIL PERSONAS ABANDONAN LA ZONA DE LA MISERIA

Desde ese mes a la fecha más, de dos mil personas han abandonado la región en que nacieron desplazándose hacia la región de los valles de Sinaloa, otros estados de la república y hasta el extranjero, amenazados de morir a falta de programas asistenciales que el gobierno municipal se niega aplicar correctamente.

En el ranquin de desplazados se encuentran también turistas extranjeros que durante años escurrían hacia la presa Huites para practicar la pesca deportiva y se han alejado del radar cinegético porque no hay condiciones de seguridad y esta situación está pegando duro en el rostro de la generación de empleos y la recuperación del circulante económico.

Por si fuera poco, en el régimen de Lindolfo hay mucho cochambre en el manejo de los recursos. Para llegar a las despensas, primero tienen que llorar para ser incluidos en una lista de beneficiarios manejada al antojo del alcalde, así como del oficial mayor, Iván Rábago Torres y funcionarios de la dirección de Desarrollo Social en donde se asignan los alimentos de acuerdo a la estatura política  y la filiación partidista de la personas.

NO ES OBSEQUII DE LINDOLFO; ES UNA OBLIGACIÓN DE GOBIERNO

En un juego perverso provocan el llanto de las personas humillándolas, para incluirlas en las listas de beneficiarios, pero al final de cuentas no les cumplen lo que están obligados a dar, con lo cual queda al descubierto la insensibilidad y el tráfico de la canasta básica para que no llegue a todos y agregan riesgos sanitarios a la zona sin que la situación sea un imán que atraiga la atención del gobierno federal y estatal a fin de que investiguen las anomalías.

Además de ser el más rico de la comarca desde su primera administración municipal, José Lindolfo Reyes Gutiérrez quebró las barreras de la moral, la ética y la legalidad porque sus empresas comerciales son de las pocas que no están en quiebra y además de hacer uso ilegal de los afluentes del rio Choix para explotar sus terrenos, se metió de lleno a la adquisición a rajatablas y mediante formas nada ortodoxas, de predios que los pobres le entregan por un puñado de monedas.

La historia negra une desde hace tiempo a Reyes Gutiérrez e Iván Rábago Torres, porque el Partido Acción Nacional fue adquirido por ellos como una franquicia de impunidad para enriquecerse con el erario público. La compra-venta de posiciones políticas les garantiza el respaldo del PAN para negociarles con el gobierno las criminales omisiones que en materia de salud, distribución de despensas y combate a la violencia han tenido.

La historia los delata. Del 2005 al 2013, el municipio de Choix, vivió un trance de injusticia social que se reflejó en una caída de la calidad de vida de los habitantes de las comunidades colocadas en el espinazo de la sierra. No se generaron empleos ni se llevó salud. El pueblo paga las consecuencias de todos los gobiernos, incluso de años anteriores.

El mapa de los intereses políticos avanzó sin cesar durante nueve años en que José Lindolfo Reyes Gutiérrez e Iván Rábago Torres engordaron su patrimonio, anexándose recursos y propiedades de personas insolventes que se desprendieron de sus predios por culpa de la crisis.

VIOLENCIA MEZCLADA CON POBREZA

Fueron los únicos que sobrevivieron a los vientos de desgracias que hasta el año 2013 envolvieron a los habitantes de la sierra y a galope del año 2017 nuevamente se lavan la cara con agua sucia porque no han encontrado la cuadratura que dé solución a las demandas ciudadanas que ahora luchan por sobrevivir en un ambiente de insensibilidad gubernamental y violencia mesclada con pobreza.

Ambos tienen el denominador común de que el origen de sus riquezas está escondido en el follaje de la deuda histórica, ya que a principios de los años noventa tenían una precaria economía que los obligaba a luchar por un salario y a finales de esa década, repentinamente aparecieron en el escenario político convertidos en mercaderes de las posiciones del Partido Acción Nacional especializados en los trinquetes financieros.

Lo irónico es que ya se les olvidó su pobreza de antaño y no les duele la humillación social de quienes hasta las lágrimas derraman de dolor porque se les escamotean las despensas que antes tenían y se las quitaron, con la intención de capitalizar la peor carencia y avanzar en el despojo de propiedades rústicas de los desamparados.