Jesús Valdés, otro priista delincuente electoral

El alcalde sigue la misma ruta de otros aspirantes en

campaña anticipada al Senado: Zamora y Rosa Elena

Que los aspirantes del PRI a cargos de elección popular establecieron la modalidad de violar la ley electoral, confiados en la impunidad generalizada, lo demuestran ya tres casos concretos: Mario Zamora Gastélum, Rosa Elena Millán y, más recientemente, Jesús Valdés Palazuelos.

El primero no se preocupa por la vigilancia de la Fiscalía Especial para Atención de Delitos Electorales (FEPADE) y engalana sus actos de funcionarios público federal con porras de hombres y mujeres mostrando cachuchas con la “m” que identifica su logo personal de campaña política, similar a la que difundió en 2010.

Esto ocurrió en varios municipios del norte del estado durante una gira como director general de la Financiera de Desarrollo Rural, en la que ofreció créditos baratos a las comunidades campesinas al tiempo que reafirmaba su proyecto partidista.

La secretaria de Desarrollo Social del estado lo hizo al asistir a un evento de la Liga de Comunidades Agrarias, para enviar a través de este organismo priista paquetes de ayuda a grupos necesitados. La intención política quedó más que demostrada de la funcionaria que, como los otros dos mencionados aquí, aspiran primero a un escaño y luego a la candidatura al gobierno de Sinaloa.

El hecho más reciente que cabe consignar porque también fue público, estuvo a cargo del alcalde Valdés Palazuelos, quien trata de recomponer la maltrecha imagen de su gobierno en Culiacán con rehabilitación de canchas deportivas.

Apenas el lunes pasado el presidente municipal incurrió en delito al subir a Gómer Monárrez Lara, secretario adjunto a la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI, al presídium del acto de gobierno realizado en la colonia Ruiz Cortínes.

Las fotos aquí publicadas demuestran que Valdés realizó el evento como escaparate para el que será uno de sus prospectos a la sucesión, si es que no debe aferrarse a la alcaldía ante la imposibilidad de ser tomado en cuenta, como pretende, en la fórmula priista para la cámara alta.

La recurrencia de estos delitos indica que la grey política del PRI concede poco o nulo respeto a la ley, seguramente confiados sus cuadros en que son ciudadanos de privilegios excepcionales que pueden pasar sobre cualquier norma jurídica por su perfil partidista.