Gerardo Vargas, por una senaduría

Ansia reeleccionista, pegará a partidos
Aguilar, donde pisa no hay votos
Colegio de Sinaloa apoya ecocidio de FLO

Gerardo Vargas Landeros, el más reconocido malovista, inició un movimiento político en busca de una meta clara: una candidatura al Senado de la República.

Desde su base en el norte del estado, a través de estructuras del grupo que entregó el poder el pasado 31 de diciembre, el político del trébol de cuatro hojas demuestra en los hechos que no hay freno a las aspiraciones del malovismo que trata de alcanzar más y mejores posiciones, a pesar de que la sociedad espera la rendición de cuentas de aquella administración.

En este caso, Vargas Landeros pretendería no sólo una senaduría, sino también competir por la postulación tricolor del 2021 por el gobierno del estado.

Como Malova antes, el ex secretario General de Gobierno puede manejar la opción de ser candidato por otros partidos, si el PRI le cierra las puertas.

El nuevo activismo de GVL puede generar también un nuevo conflicto interno en el Revolucionario Institucional, si el grupo de Mario López Valdez considera que dentro de “su” partido no hay piso parejo para ellos.

Finalmente, todo dependerá del acuerdo secreto que haya establecido Malova con el presidente Enrique Peña Nieto para impulsar ambos la polémica candidatura de Quirino Ordaz Coppel.

Aún hay más: si hubo, como parece, tal convenio, los malovistas deben tener presente que no sería la primera vez que un presidente de la república se desdice o modifica un compromiso político a su conveniencia.

Es una de sus grandes prerrogativas.

OJO CON LOS QUE ASPIRAN A UNA REELECCIÓN; NADIE SE JUSTIFICA, indica una evaluación interna del PRI sobre el desempeño de sus presidentes municipales y legisladores con aspiraciones, lo que ocasionará una crisis más cuando los actuales funcionarios decidan exigir la oportunidad de la repetición, merecida o no.

Se sabe que alcaldes como Jesús Valdés, Fernando Pucheta, Diana Armenta y Carlo Mario Ortiz, a falta de un ascenso, tratan de al menos tener la opción de beneficiarse con la reforma política que borró el paradigma revolucionario de la no reelección.

Detrás de los mencionados, se mueven otros aspirantes que empujan reclamando turno en el beneficio del disfrute de ese botín atractivo que representan las presidencias municipales, a pesar de ser entidades en quiebra por el saqueo que permitieron auditores y congreso local en el pasado sexenio.

Si los actuales ejecutivos municipales pretenden ir a un segundo periodo, tendrán que convencer de ello, primero, a sus compañeros de partido. El mayor obstáculo se encuentra dentro del partido, donde es más conocida la codicia por el ejercicio del poder, que sigue escapando a toda rendición de cuentas y al castigo hacia la corrupción, el delito más común en el sector público y el más impune.

JESÚS AGUILAR PADILLA ES UN PERDEDOR que donde pone el pie no crece el voto priista.

Es de los activos más repudiados su partido, como bien acaba de apreciarse en Nayarit, donde aún se desempeña como delegado del CEN del PRI, con tan desafortunada gestión como los demás fracasos que engalanan su palmarés.

Y que no culpe al gobernador Roberto Sandoval Castañeda, ni a su fiscal capo del narco. El delegado que llegó de Sinaloa para darle un respiro a Quirino Ordaz Coppel, aportó una cuota importante para la derrota priista en el vecino del sur.

Tampoco puede confiar demasiado en un recuento de votos, porque la diferencia adversa al PRI sólo podría ser remontada con el fraude.

Sin liderazgo político en el campesinado del que se dice parte “activa”, sin experiencia como forjador de triunfos electorales, dependiente por entero del fraude y del sometimiento de los órganos electorales al gobierno, en cuanto se complican estos factores, “Chuy” Aguilar ya no sabe para donde correr.

Si esto no lo sabía el inexperto Enrique Ochoa, ahora sí puede constatarlo. Esa clase de delegado y nada, es lo mismo.

Perdedor por naturaleza, por falta de sensibilidad política, los resultados del partido y de su delegado en la vecina entidad, dejan las siguientes lecturas:

1 Formado en la peor academia priista de la antidemocracia, JAP volvió a comprobar su falta de oficio político, a pesar de ser el pupilo más favorecido de la escuelita de Juan S. Millán.

2 Está visto que la Confederación Nacional Campesina es un lastre político, porque ha sufrido la contaminación de sus propios militantes, algunos de ellos simples oportunistas o prófugos de sus propios errores, como Aguilar Padilla.

3 La corrupción del fiscal nayarita que estalló en la Unión Americana, a pesar de localizarse su epicentro en Tepic, sí detona voto de castigo para el partido que la propicia y la solapa, como en ese caso de escándalo. En México persiste la impunidad y el afán de proteger a los corruptos, con consecuencias que ya pueden anticiparse con la lección que acaba de dictar la ciudadanía nayarita.

EL COLEGIO DE SINALOA DEFIENDE EL ECOCIDIO en Topolobampo. Los lazos de sangre de Jaime Labastida, el influyente personaje de la cultura, con su hermano Francisco, son más poderosos que la preservación del medio ambiente en aquella bahía, donde el ex candidato presidencial encabeza el proyecto de crear un contaminante complejo petroquímico, no sólo una fábrica de amoniaco, en zona natural protegida.

Jaime Labastida utilizó al Colegio para traer a Federico Páez, un investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, a fin de dictar una conferencia en la Universidad de Occidente, sobre un tema relacionado con la obra que pone en riesgo la pesca y los humedales incluidos en el convenio Ramsar.

El plan del hermano del ex gobernador no resultó como pensaba porque los alumnos se lanzaron abiertamente contra la contaminación del mar y del santuario natural, preguntando por qué la insistencia en instalar la industria precisamente en ese sitio, cuando existen otros muchos lugares donde la contaminación no afecta en mayor medida el medio ambiente ni pone en riesgo la seguridad de la población.

Páez no tuvo respuesta para esas inquietudes y se fue dejando abierta la incógnita de por qué.

No podía decir que la razón es que en otro sitio no habría negocio con la compra-venta de terrenos adquiridos para ese fin por un pupilo de Francisco Labastida, el ex diputado federal Rubén Félix Hays.