Entre médicos te veas; renuncia a la ética

“Para Hipócrates y Galeno; que la ausencia milenaria no es olvido”

Soy abogado de profesión y  hace muchos años vengo diciendo entre broma y veras, que el dicho que reza ” Entre abogados te veas” debería de cambiar  a ” Entre Médicos te veas”. Los abusos en gabinete de consulta y en el ejercicio y practica de cirugías reales o imaginarias, son una broma comparado con los excesos de tinterillos y huizacheros; los juzgados civiles y penales deberían acumular cientos de demandas en contra de una mala práctica médica, sin embargo el ejercicio de la medicina en Sinaloa y en México se ejerce casi en una absoluta discrecionalidad/ impunidad y algunas de las razones son las siguientes:
No existe una cultura en México de la denuncia y además, los ciudadanos carecemos de una legislación prolija y sólida que dé pie para entablar acciones judiciales en contra de médicos irresponsables que abusan de estos vacíos jurídicos para  actuar con deslealtad y ética en contra de la salud y el patrimonio económico de sus pacientes.
En los Estados Unidos donde hay una estricta ley de responsabilidad civil, algunos los médicos gastan hasta un 50 por ciento de sus honorarios en pagar seguros y fianzas para el ejercicio de su profesión y ante las demandas que pudieran surgir por una mala práctica médica ya sea intencional o accidental. Aquí los médicos se gastan su dinero en BMWs, Volvos y Mercedes. Un peso no dedican a los riesgos de prácticas profesionales.
La laxitud que hay en México para proscribir medicamentos raya los lindes de la criminalidad. Al menor problema de salud responden con una cascada de antibióticos, que en otras latitudes no se recetan salvo casos extremos. La utilización de tranquilizante y antidepresivos ha convertido a millones de mexicanas y mexicanos en drogadictos por prescripción. Para disminuir el sentimiento de culpa, los médicos se encargan muy bien de aleccionar a su paciente, para que no entienda que se está metiendo drogas que le generaran una adición en el corto plazo, así, a los psicotrópicos y antidepresivos les llaman ” medicamentos”, eufemismo sinónimo de droga.
La carabina de Ambrosio y la Comisión Estatal de Arbitraje Médico son hermanas mellizas. Esa Comisión es una entelequia y solo ha servido para disfrazar una supuesta preocupación del Estado por los crímenes o excesos que se cometen en el ejercicio de la medicina. Los médicos peritos que allí trabajan, invariablemente se ponen del lado de los médicos que son denunciados; la complicidad gremial se impone al deber cumplido y a la ética del servidor público.
Si bien es cierto que el ejercicio de las distintas profesiones en México carecen de sanción clara y específica, para el caso de negligencia o dolo profesional, teniendo que recurrir el ofendido o lastimado en su patrimonio físico o Jurídico a la exigua o incompleta legislación de responsabilidad civil o daño moral o en su defecto al código penal que tampoco establece un catálogo amplio de hipótesis de negligencia o dolo cometido por un profesionista en el ejercicio de su profesión.
Para los casos  médicos de negligencia o dolo manifiesto relacionado con el mal ejercicio de la medicina, el asunto es todavía más grave, porque los ciudadanos sinaloenses estamos en completo desamparo en contra de los abusos cometidos por un gremio médico que cobija y protege algunos “reconocidos” médicos que bien podrían encajar en la categoría que la vox populi moteja de “matasanos”.
Mención aparte merece el asunto de las consultas con médicos generales y especialistas donde la ética en muchos casos brilla por su ausencia. Me ha tocado vivir en mala suerte esperas hasta de una hora y cuarenta y cinco minutos como si el tiempo de uno no contará, así el ” paciente” deviene en impaciente  y luego ser auscultado en 14 minutos y recibir una receta plena de antibióticos y otras drogas con costo de más de 2 mil pesos y no salir del problema, te obligan regresar como si uno fuera un conejo de indias para estar probando los antibióticos y las medicinas que los laboratorios les surten, en un negocio que indicaría que los médicos llevan comisión por parte de las ” droguerías”.
14 minutos de consulta por un costo de 800 a 1000 mil pesos que han hecho de los médicos una auténticas máquinas de hacer dinero,  sin importar mucho el alivio inmediato del paciente, al que parece que ceban con el único objeto de generar una dependencia cíclica en beneficio del médico, que aunque no te alivies, siguen cobrando en la segunda y tercer consulta.  Hay médicos que consultan 20 pacientes diarios al menos. Es injusto generalizar que todos son iguales, sin embargo al no existir códigos deontológicos o éticos en los hospitales privados, los médicos operan con altos márgenes de impunidad y discrecionalidad ética.
Sin pretender personalizar este artículo en una querella propia, escribiré de algunas experiencias Jurídicas y personales, y de otra gente  obviando los nombres reales de los involucrados en los eventos:
Rubén un hombre de 63 años en buena condición física, de complexión regular y de estatura de 1.85 mts  pero afectado por padecimientos en la espalda baja, es operado por un cirujano traumatólogo. La operación fue un desastre. Rubén después de la operación  para supuestamente corregir una escoliosis casi imperceptible, hoy esta postrado en una silla de ruedas, con una escoliosis provocada por la mala operación,  que literalmente descoyuntó toda su espalda a partir de los instrumentos que el médico le colocó. Un hombre de 1:85 mts reducido a 1:65 mts, viviendo un calvario personal y familiar que ha afectado su sistema nervioso y su equilibrio emocional.
En mi carácter de abogado y en representación de Rubén me presente a reclamar extrajudicialmente al médico para que se hiciera responsable de una nueva operación ( con otro médico desde luego), alegando para ello ( después de estudiar detenidamente el caso y con fundamento en varias consultas con diversos médicos) que la operación que le practicó a Rubén, fue una operación mal practicada ( mala praxis) ;  El médico, en la primera entrevista mostró un culpable nerviosismo cuando le mostré literatura médica que demostraba que Rubén no debió ser intervenido con la técnica que el médico utilizó.
El médico a pesar de tener responsabilidad civil evidente  en el caso, se negó sistemáticamente a cumplir con su obligación de resarcir a Rubén, reintegrándole el importe del costo de la operación ( 150 mil pesos) y desde luego, hacerse cargo del costo de la nueva operación más los gastos asociados a la misma.
Al final de cuentas Rubén, desistiría de interponer una demanda civil por negligencia médica en virtud de que nuestras leyes civiles son casi omisas en establecer con claridad los elementos jurídicos para proceder a entablar una demanda de esta naturaleza y por existir un clima de complicidad en el gremio médico, además de un eventual estigma social por demandar a un ” doctor” como si ese título por si solo diera garantías de moralidad y responsabilidad profesional.
Un querido amigo me platicó que en la víspera del fallecimiento de un hermano suyo, después de una larga y penosa enfermedad, la familia se reunió en torno al hermano en articulo mortis, estando presente también un médico que había atendido al hermano y que cuando estaba el enfermo en los estertores de la muerte, ( boqueando) , mi amigo le pidió al médico que se retirara de la escena, porque querían estar en familia ; la madre lo reprendió por ello y allí permaneció el médico “solidario”. A los dos días del fallecimiento, el médico presentó una factura de 14 mil pesos por haber estado observando morir al hermano de mi amigo. Su señora madre no lo podía creer. Mi amigo con amargura le dijo: te lo dije madre algunos médicos son unos buitres.
Así las cosas, ojalá que esta legislatura sinaloense entendiera que no todo son asuntos políticos y que hay temas más importantes que se tienen que legislar, como son en este caso el llenado de las lagunas jurídicas para el caso de las negligencias profesionales y en particular para las malas prácticas médicas, no solo en el sector público, sino algo igual de relevante: la consulta privada y la practica quirúrgica donde hay un notable hoyo negro.