CODESIN, para el contentillo de la élite

Hace algunas semanas platiqué en charla informal con el Dr. Lauro Meléndres, subsecretario de Desarrollo Económico en Sinaloa. Lauro, es un exitoso empresario que desarrolló un modelo de negocios farmacéuticos con su franquicia Farmacon de extraordinario crecimiento y eficacia comercial, desplazando a las viejas farmacias sinaloenses con un prototipo de negocio basado en una amplia oferta de medicamentos y un esmerado servicio; andando el tiempo el grupo regiomontano FEMSA adquiriría a muy buen precio la franquicia Farmacon con importante presencia y mercado en el Noroeste de México.  Sin embargo un magnífico empresario no garantiza un buen funcionario público en términos de eficiencia y lo mismo diría de Javier Lizárraga el titular del ramo, a quienes reconozco educación y honestidad , pero mucha cerrazón ante monumentales evidencias de que el método y el sistema aplicado para el desarrollo económico en Sinaloa ha sido, es y será nefasto.

En mi platica con Laura trate de inocularle algunas ideas alternativas para el desarrollo económico, sin embargo Lauro está más que convencido que la ruta del crecimiento en Sinaloa debe de partir de la capacitación empresarial a ultranza; sin embargo el modelo de capacitación que desde el gobierno han implementado en los últimos 25 años a través de esa entelequia llamada EMPRESER ( ?) no ha surtido efectos, ni en el crecimiento de la masa crítica de pequeñas y medianas empresas y mucho menos en el crecimiento del PIB sinaloense y en la vida promedio de las pequeñas empresas. Sin negar desde luego la importancia de la capacitación empresarial, no debe de ser esta la única vía de acceso al desarrollo económico de Sinaloa, sino instrumento de consolidación. Relevante y primordial es incrementar la base fiscal y las fuentes de empleo remunerador en Sinaloa, sin empresas no habrá capacitación, primero la promoción económica y luego la capacitación, no al revés.

La economía sinaloense es fundamentalmente agrícola y de  nulos valores agregados a la producción primaria. El sector privado y el sector social agrícola  y pesquero corren por vías separadas y eso es un lastre para la economía. El sector social productivo carece de una capacitación para el trabajo y la organización productiva, producto del desprecio que hay por este importante sector económico, discriminación que ha sido puesta de relieve por productores agrícolas denunciando por ello a la Secretaria de Agricultura que dirige Juan Haberman. Juan es un buen agricultor, pero carece de un sentido social y de imaginación idem. El estilo arrogante del Secretario no hace clic con el de los llamados “compas”, mote que los del sector privado agrícola utilizan para referirse al sector social ejidal, estableciendo una jerarquía o diferencia de clase.

La desarticulación entre  Secretaría de desarrollo Económico  que existe con la Secretaria de Pesca que dirige Juan Ernesto Millán, es evidente al no haber una política de desarrollo económico que incluya a los campos pesqueros en un proyecto Industrial para darle valor agregado a la producción pesquera de escama, camarón y otras especies. Esta es una urgentísima asignatura pendiente. Los campos pesqueros son un perol enorme para caldo de cultivo antisocial e inventario para el crimen organizado. Una economía  no puede avanzar en compartimientos estancos.

El gobierno necesita integrar todas las actividades económicas en una estrategia incluyente y holística.  La visión de la Secretaría de Desarrollo Económico es excluyente y discriminatoria y así ha sido por los últimos 50 años. Javier Lizárraga, no parece entender esta visión integradora del todo económico, y es lógico, no está en su formación académica, aunque debería estar en su ADN. Su padre empezó de la nada Café Marino, pero el tiempo y el dinero borran  las imágenes primordiales, desafortunadamente.

La estructura de la Secretaria de Desarrollo Económica esta inconclusa si no se integra una subsecretaría de desarrollo industrial que incluya a todos los sectores y a todas las actividades económicas, para generar una cruzada para la industrialización de nuestra producción primaria. Es aberrante que Sinaloa produce el 40 por ciento de la producción de maíz en México y no tenemos siquiera una industria del nixtamal (no harina Maseca) o que seamos incapaces de generarle una competencia a Maseca el gran y pernicioso monopolio del maíz en México. El maíz admite 700 formas de elaboración o transformación. ¿No podremos hacer tres o cuatro industria de harina de maíz? ¿No han  hojeado siquiera los últimos textos de Moisés Naim, para verificar que hoy más que nunca que David puede vencer a Goliat?

El verdadero problema para el desarrollo económico en Sinaloa son los operadores políticos en la secretaria del ramo. Y esa absurda dependencia del CODESIN que ha dado muestras de una enorme ineficacia y que solo ha servido para el contentillo de una elite económica necia que no ha permitido la amplitud de miras y los establecimientos de otras opciones económicas.  Lo hemos dicho hasta la saciedad: ese inane organismo se ha gastado más de 1000 millones de pesos en puras pendejadas, en puros planes delirantes e inaplicables.

Y esto es así, porque ese organismo ha sido el semillero de funcionarios que ayer y hoy desempeñan cargos directivos en Desarrollo Económico; su titular Javier Lizárraga fue presidente del inútil organismo y Lauro Meléndres fue representante del mismo en la zona centro de Sinaloa. Perdón señores pero así es.

Es una locura que un individuo, encienda un abanico, meta su dedo, se lo destroce, y al día siguiente haga lo mismo obteniendo los mismos resultados. Válgame la anterior alegoría para decir que en materia de desarrollo económico los gobiernos han hecho lo mismo los últimos 25 años y con los mismos resultados negativos.  El CODESIN debe de desaparecer, en su lugar debería establecerse una poderosa y eficiente Subsecretaria de Desarrollo Industrial, en donde desde luego, se privilegie la capacitación y una pedagogía para la organización y el trabajo en el llamado sector social, tanto campesino como pesquero.

Eso no requiere la participación de ningún doctorado de Harvard, es algo de un evidente sentido común, pero también, y lo más importante, de una nueva actitud de sencillez y humildad en los nuevos funcionarios de desarrollo económico para reconocer que las fórmulas utilizadas hasta ahorita han sido absolutamente ineficientes y antieconómicas, producto de una profunda arrogancia de un sector que llora la situación social en términos de violencia y criminalidad y que se resiste a aceptar la relación perversa que hay entre criminalidad y atraso económico en Sinaloa.

No hay ninguna evidencia estadística, que apoyen y soporten las políticas económicas que de forma necia e inercial, los gobiernos y la camarilla empresarial pro CODESIN nos imponen a los sinaloenses que demuestren que la economía haya crecido un ápice de forma sostenida y no estacional y que los salarios reales hayan crecido por sobre la inflación.  En lugar de estar tirando el dinero en viajes a Curitiba, Brasil, deberían ir a Querétaro o Aguascalientes para ver y aprender de economías que incluso crecen al 7 por ciento anual.

Como último lanzo un reto: Ante una demostración factual, con datos duros, que contradiga mi tesis de nulo crecimiento económico real, dejaría de escribir artículo alguno por el resto de mis días. Casemos la apuesta señores. A las pruebas me remito.