Cataclismo en la producción de maíz

La corrupción fue colocada como principal hipótesis de contrabando de semillas y la baja producción de maíz, que situó a Sinaloa en posición de producir la mitad de las seis millones de toneladas de grano que se generaron en el año 2015.

Sinaloa escaló en el año 2011 la mayor producción histórica del grano con un volumen de 6.2 millones de toneladas, pero en el año 2017 se calcula que en las 600 mil hectáreas se arrojará una cosecha de apenas 3.3 millones de toneladas.

El desplome se atribuye a la venta clandestina de semilla no certificadas que agarró “músculo”, escondiéndose en empresas fachadas que brincaron los controles de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación -SAGARPA- cuyo delegado, Patricio Robles Luque.

Todo apunta a una trama de corrupción escrita desde los despachos de funcionarios del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas -SNICS- que como órgano filial de la SAGARPA  no opuso resistencia a la introducción masiva de semilla proveniente de Chile, Perú y El Salvador, empaquetada en bolsas de primera calidad y que arrojó una producción 70 por ciento menor a las que se aseguraba tenían como eficiencia germinadora.

Es tarea fácil indagar los motivos por los que actualmente las tierras de primera calidad en donde hasta el ciclo pasado se obtenía una producción que llegaba a 16 toneladas por hectárea y en estos momentos se obtengan volúmenes de apenas entre cinco y siete toneladas por hectáreas.

En el mundo de al revés, funcionarios del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas -SNICS- actúan en defensa propia: argumentan que son los agricultores privados y sociales los que están obligados a cerciorarse de la mala o buena calidad de la semilla que usan en sus predios.

Entre las variedades puestas en la mira de los productores se encuentran Pioneer, Asgrow, Aspro y Dkalf entre otras cuya producción cayó en forma contundente. La empresa Monsanto también es señalada con índice de fuego y tiene como sus defensores de oficio a funcionarios de menor rango del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas -SNICS- que arguyen que detrás de la mala semilla pueden esconderse empresarios inescrupulosos que reproducen etiquetas, bolsas y costales falsos con semillas de mala calidad.

El denominador común de la caída en la producción de maíz por hectárea es que el fenómeno nada más abarcó al estado de Sinaloa, porque en Jalisco y Sonora los volúmenes siguen siendo superiores a las 14 toneladas por hectáreas. Ambos estados figuraron como segundo y tercero en producción del grano en el 2015 y el año 2016 Jalisco superó a Sinaloa en el primer lugar nacional  en producción de maíz porque en esta entidad se tuvieron 5.5 millones de toneladas en sus ciclos de producción.

De acuerdo al estándar de inversión se necesitan 42 mil pesos por hectáreas para la siembra de maíz y tomando en consideración que se incorporaron 600 mil hectáreas a la producción del grano, definitivamente tendrán pérdidas en virtud de que el precio por toneladas en el mercado internacional es de apenas 3 mil 500 pesos por tonelada.

En razón de que la producción promedio de los terrenos es de entre cinco y siete toneladas, definitivamente solo se alcanzara superar las tres millones de toneladas y no las seis millones de toneladas que Sinaloa estaba acostumbrado a producir para alimento nacional y exportación.