Cambios en la CNC, estafas y sabotaje

La Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos prepara un escenario de estafa en la renovación de los cuadros directivos de los comités agrarios regionales de Sinaloa, en una tentativa para esconder las razones de que los proyectos ejidales recayeran a favor de los dirigentes del sector y no aterrizaran en favor de las comunidades agropecuarias de la entidad.

El proceso de elección mediante el sistema de los dados cargados y el dedazo, mantienen en vilo la economía del sector social, en donde el reclamo de una investigación a los periodos de German Escobar Manjarrez y Ana Cecilia Moreno Romero al frente de la CNC, se han topado con el muro de la indiferencia de los gobiernos federal y estatal, a pesar de que ambos se han visto favorecidos con proyectos bajados de las dependencias federales para provecho familiar.

Además, los campesinos de Sinaloa están tronados y resulta paradójico que desde el norte de la entidad hasta Escuinapa los proyectos para el almacenamiento y comercialización de las cosechas cayeran en manos de los presidentes de los comités municipales campesinos, mientras que los planes presentados por los ejidatarios de escasos recursos están en las congeladoras de las dependencias federales.

Por eso la atmosfera campesina de la entidad está agitada y al malestar se suma el hecho de que tanto German Escobar Manjarrez como la diputada Ana Cecilia Moreno Romero, que han mantenido el control de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos sin rendir cuentas a nadie del destino que han dado a las cuotas de producción agrícola desde el año 2011 a la fecha, le dieron un portazo a la democracia en Guasave, donde Alfredo Rosales Gámez llegó por la puerta trasera al CMC número 8.

En la pelea por el puesto de dirigente campesino de ese municipio Rosales Gámez era el de menor potencial porque había aspirantes con mejor perfil, pero ellos fueron sofocados en sus tentativas de lucha debido a su exigencia de que entre sus planes estuviera investigar las ecuaciones financieras que mantienen en quiebra al sector cenecista municipal y estatal.

INCONFORMES CONTRA RAMON BARAJAS, MAGNATE PRO ZAMORA

En suma, Rosales Gámez llegó al relevo cenecista con la marca del sabotaje y la estafa en la frente, ya que a los ejidatarios no se les tomó en cuenta para opinar sobre su elección.

En la región del Petatlán, la inconformidad campesina es contra líderes como Ramón Barajas López, ex alcalde acusado de desviaciones, que también se enriqueció con el liderazgo campesino, al surgir como magnate de costosas bodegas, que estableció en sociedad con otros ejidatarios, sólo para sacarlos cuando llegó el recurso y la empresa.

Barajas López recibió la dirección estatal de la Financiera de Desarrollo Rural, para hacer el trabajo político a favor de Mario Zamora Gastélum, aspirante a senador y a gobernador del estado. Los hechos hablan de lo que puede esperarse de esa alianza perversa en el campo sinaloense.

La encomienda codificada en los laberintos de los dedazos y dados cargados de la Liga de Comunidades Agrarias, es frenar las voces y el bramido social que comienza a levantarse en el atlas sinaloense pidiendo que se aclaren los manejos de alrededor de 100 millones de pesos que anualmente ingresan por concepto de producción agrícola.

PENDIENTE LA ACLARACIÓN DE CUENTAS EN LA LIGA

También está pendiente de que Ana Cecilia Moreno Romero abra las cuentas del periodo de German Escobar Manjarrez para conocer porque los proyectos productivos cayeron en racimo en la familia del expresidente del organismo campesino y sus allegados, mientras que del lado de los productores ejidales que están fuera de su entorno de masajistas del ego no llegaron ni palas, ni azadones, menos los créditos.

Además, la misma Ana Cecilia Moreno Romero se cierra para evitar una investigación escrupulosa de parte de las autoridades federales y se previene de una acometida judicial al mantenerse blindada como diputada local.

En tanto, en la cara norte de Sinaloa las flechas de la inconformidad apuntan directamente al corazón del cenecismo porque los integrantes del sector se sienten estafados por quienes tienen el deber de defender al campo y se han aprovechado de las pinceladas antidemocráticas con las que se han renovado los cuadros directivos.

Reclaman que solo han favorecido la especulación con los precios de las cosechas ya que lo mismo son dueños de almacenes agropecuarios que mercaderes de granos.

EN EL NORTE, DRACULA EN EL BANCO DE SANGRE

El caso más notable es en el valle de El Carrizo donde prácticamente se puso el banco de sangre en manos de Drácula.

En ese lugar, el presidente del comité municipal campesino número 17 es Pedro Esparza López, que en menos de cuatro años se transformó de humilde ejidatario de precaria economía a potentado dueño de silos donde captura la producción de granos mediante el sistema de especulación y prefirió convertirse en terrateniente sumando parcelas a su propiedad cuando su deber era defender al campo bajando apoyos a los ejidatarios.

El modus operandi de Esparza López es un legado que le llegó como testamento de Manuel Hernández López, que en un breve paso por la dirigencia campesina del valle de El Carrizo se hizo sumamente rico, comprando tierras a precio de remate y se especializo en levantar silos para el almacenamiento de cosechas.

Ambos casos son dignos de ser explorados para conocer si en sus repentinas riquezas tiene que ver el uso de recursos de procedencia ilícita, ya que pueden tratarse de recursos bajados del gobierno federal mediante el apoyo de las comunidades campesinas. Y los ejidatarios ni siquiera saben si sus firmas fueron utilizadas como pantalla para que los dineros cayeran del lado de sus dirigentes.

Por eso se sospecha que en la renovación de los cuadros directivos se puede implementar la estafa y el sabotaje como mecanismo para evitar que se abra la caja de pandora para procesar legalmente las anomalías que convierten en ricos a los dirigentes y en pobres a los productores.

Como única salida a su coraje, los ejidatarios han tomado acciones de presión, entre las que destaca la toma de tramos carreteros, ya que desde hace más de 27 meses no les llegan los apoyos federales a la producción de maíz y trigo y en las movilizaciones no participan los dirigentes cenecistas porque son los coyotes encargados de capturar los volúmenes de las cosechas y no les convienen las cuentas claras.

En Ahome, el sector campesino asemeja un ataúd. Desde el periodo de German Escobar a la fecha los ejidatarios navegan en aguas picadas por la sospecha de malos manejos y no hay quien les rinda cuentas de la quiebra del sector, ya que más del 75 por ciento de la tierra está en manos de rentadores y el presidente de la CNC, Gilberto Irazoqui Galaviz, se transformó en un diestro empresario del ramo de la comercialización agrícola de la noche a la mañana.

Mientras eso ocurría, la quiebra se apoderaba de los productores del llano.

El primero que colocó en blanco y negro la situación de los ejidatarios fue el expresidente municipal Estaban Valenzuela García, que durante su periodo como dirigente del comité municipal campesino numero 5 tronó a los ejidatarios para obligarlos a que les vendieran sus tierras, ya que solo desarrolló proyectos productivos que lo favorecieran en lo particular y no desparramó los beneficios a las bases.

En un tramo de 12 años, Esteban Valenzuela García construyo un caleidoscopio de empresas campesinas de su propiedad y además adquirió la infraestructura de la Unión de Ejidos de Producción Agropecuaria a la que primero tronaron para luego apoderarse de ella. En su tiempo de esplendor, la UEPA llegó a contar con una flota de aviones para la fumigación agrícola, una planta de fertilizantes, camiones de carga, maquinaria y una industria arrocera y algodonera.

Ahora, este organismo ya no es de los campesinos porque desapareció estratégicamente en favor de quienes dirigieron a la CNC en el municipio, sin que nadie interviniera para frenar la voracidad económica de quienes se quedaron con las propiedades.

En tanto, German Escobar y Ana Cecilia Moreno Romero se colocaron en sospechas en Ahome donde los campesinos ya no quieren dirigente por dedazo ni por dados cargados porque no les sirven a las bases. Quieren un proceso abierto.

Quieren también que se investigue a los últimos dos dirigentes de la Liga de Comunidades Agrarias, ya que mientras ellos chapotean en la riqueza en el palmarés nacional, Sinaloa se colocó con una caída de 7 millones de toneladas de cosechas agrícolas menos que hace 4 años.

Además, desde hace dos años más de 26 mil toneladas de frijol, 450 mil toneladas de trigo y 5 mil toneladas de soya esperan en bodegas la oportunidad de ser comercializadas, porque los dirigentes estatales han construido bodegas para ellos, pero no se han aplicado en la búsqueda de canales de comercialización de estas cosechas para que los beneficios lleguen a las bases de los ejidos.