Beltrones y el 2018

El miércoles siete de junio del presente año, para la mayor parte de la gente pensante de este país resultó claro que el PRI se alzaría triunfador en la elección del estado de México: una victoria pírrica pero victoria al fin. Haiga sido como haiga sido, para citar al clásico (al que no conviene olvidar) que ya sabemos cómo cerró su malogrado sexenio.

El verdadero ganador de la elección en el EDOMEX no fue Del Mazo, lo fue la burbuja de pillos incompetentes de que se ha rodeado Peña desde el inicio de su gobierno, que vieron como el diluvio la amenazante, y muy real, posibilidad de que el abanderado del PRI el año entrante fuera el exrector Narro. El secretario de Salud es sin duda el gran perdedor, salvo que lo de su candidatura haya sido nada más un distractor para ganar tiempo, estrategia a la que no encuentro pies ni cabeza así que bien puede ser cierta, por venir de quienes vino.

Otro que seguramente tomó nota fue Manlio Fabio Beltrones, un actor que no sé en qué momento, dentro de los últimos doce meses, entendió que nunca será presidente; de seguro por eso le va a jugar las contras a Los Pinos, ahora sí en serio, pues toda probabilidad de un acto de pragmatismo y cordura de parte de Peña queda descartado en absoluto: aquella deslumbrante decisión de lanzar a Eruviel como candidato fue flor de un día…ni duda cabe ya.

Beltrones ya hizo sus cuentas y le arrojan que todo tiempo pasado fue mejor: ahora se prepara para repetir la hazaña de ser el aglutinador de una nueva diáspora priista, similar a la que vago en el desierto del error (vivir fuera del presupuesto) durante doce años, nomás que a diferencia de Moises, no fue llamado al cielo antes de cumplirse el sueño de una tierra de leche y miel. La gran diferencia entre las elecciones del año anterior y éstas, es que aquellas fueron elecciones entre partidos, mientras que las del día cuatro fueron elecciones de Estado, ese mismo Estado que dejó colgado de la brocha al sonorense.

Beltrones está obligado a jugar las contras por razones de estricta sobrevivencia, líderes de papel como él, no pueden durar mucho fuera del pandero porque se fosilizan y eso lo sabe bien, nada más que ahora, sospecho, en caso de cumplir con su objetivo por la vía de una diputación o una senaduría (tengo la corazonada que la gobernadora de Sonora pudiera prestarse), tendrá especial cuidado de que nunca vuelva el pri a Los Pinos. ¿Para qué? ¿Para recibir otra patada en las nalgas después de los altos servicios prestados a “la patria”? De seguro debe sonar como música para sus oídos, la vieja expresión, hoy en desuso, “aquí vive el Presidente, pero el que manda despacha en otro lado”.

Admitamos que algo tiene el agua de Sonora, porque quienes la beben durante un tiempo largo, desarrollan una extraña adicción a los maximatos.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.