Todos en campaña; nadie cumple con sus obligaciones

En el hondo y estremecedor drama que sobrecoge y postra a la sociedad sinaloense, la sedicente “clase política” falta a la lealtad y al imperativo de solidaridad que compromete y obliga a todo ciudadano bien nacido hacia su patria chica.
Sinaloa se tiñe en sangre. Y a los funcionarios estatales, federales y municipales les vale madre. Viven en su burbuja. Alejados de la realidad y ajenos a los asesinatos y la violencia.
En Culiacán, el municipio infierno, el alcalde Jesús Valdez, sueña con ir por una Senaduría de la República. O cuando menos regresar a una diputación federal.
Al jefe del ejecutivo le vale madre a quienes maten, a quienes despojan de su vehículo o a quienes roban en sus negocios o en sus casas. El señor anda en campaña política ofreciendo “espejitos”: metrobuses, dobles pisos y ciclovías. Hasta un proyecto de renta de bicicletas mandó diseñar para el respetable público culichi.
Fernando Pucheta, el presidente municipal de Mazatlán, trabaja no para los porteños, sino para su reelección y en como ofrecer “un paraíso turístico” a los visitantes extranjeros. Los grupos delictivos se mueven como Juan por su casa la tierra marismeña.
Funcionarios del gobierno estatal, pasando por el subsecretario Antonio -Tony- Castañeda y Rosa Elena Millán Bueno, de la secretaria de Desarrollo Social y Humano, le meten turbo a sus campañas políticas, repartiendo dulces o despensas u otras  migajas en pueblos donde faltan ataúdes para enterrar a los muertos.
El director de la Financiera Rural, “Lord Salchicha”, Mario Zamora Gastélum, instala espectaculares por todos lados y firma “convenios patitos” para publicitar su imagen.
En fin. Las ambiciones personales rumbo a 2018  -desencadenadas e ingobernables- están ofreciendo un grotesco espectáculo que humilla el espíritu de convivencia colectiva y ponen al estado en la peligrosa tesitura del vacío de poder, que da paso a la  anarquía y la ingobernabilidad.
Pueden ser legítimas las aspiraciones individuales o grupales que pretendan la reafirmación o el ascenso político. Lo son si la lucha de los contrarios se da en el ámbito propio de los partidos y las agrupaciones políticas, y aun en los espacios del quehacer ciudadano, que para eso están.
Sin embargo, lo que vemos ahora, es que los responsables por elección popular o designación administrativa de la conducción del estado o los municipios, forman manadas acéfalas a tropel en la pugna por las contadas plazas de representación popular para el año próximo.
Presidentes municipales, legisladores en funciones; titulares de carteras  del Poder Ejecutivo estatal, ocupantes de delegaciones federales, todos, han abandonado sus despachos y tareas, y andan en corrillos y cónclaves secretos o en actos públicos, descuartizando aves para tratar de leer en sus entrañas lo que les depara el futuro inmediato.
Peor aún: En algunos casos, esos funcionarios están traficando con los servicios públicos, contratos,  concesiones, licencias y permisos para llenar el “cochinito” que les permita financiar las campañas federales que arrancarán dentro de diez meses.
En la rapiña anticipada aparecen emisarios del pasado y los que se sienten “nueva generación”, instalando sus “cuartos de guerra” y contratando favores de empresas de comunicación y agencias de encuestas para “construir imagen” que los haga visible ante los “grandes” electores, que para nada se compadecen de regímenes estatutarios internos de los partidos y de los tiempos electorales.
No faltan operadores pagados o a título “gratuito” que están haciendo industria con prácticas de espionaje a fin de “posicionar” a sus patrones o descalificar adversarios, según la mano que mueva la cuna y engrase sus cuentas bancarias.
Si el Instituto Nacional Electoral (INE) y sus pares o   correspondientes en Sinaloa no estuvieran implicados en esos “madruguetes”, desde ahora mismo se aplicarían al monitoreo de lo que técnica y legalmente podrían tipificarse como campañas electorales, financiadas con recursos de origen inconfesable, en algunos casos; y, en otros, francamente haciendo uso abusivo de presupuestos, bienes y agendas que son para acreditar funciones de gobierno, no para la promoción personal y personalizada en pos de futuros “huesos”.
Puesto que en la encarnizada explosiva pugna por las candidaturas federales pujan personajes de anteriores administraciones y de la actual, sujetos a escrutinios de la Procuraduría General de la República y de la Auditoría Superior de la Federación, que pretenden ponerse al amparo con un “fuero legislativo”, el Centro Nacional de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) ha iniciado carpetas para ponerlas en poder de la Secretaría de Gobernación, para que a su vez corra las pesquisas a vista del INE.
En cuanto al interés colectivo de los sinaloenses existe ya el reclamo popular en el sentido de que el gobernador Quirino Ordaz Coppel requiere emplazar a sus colaboradores a ser fieles a sus compromisos asumidos hace apenas cuatro meses, o que renuncien para dedicarse libremente a sus tareas de proselitismo, y que exija a la Secretaría de Gobernación para que frene a los delegados federales que andan en evidente procesión electoral.
Si no se impone orden existe el riesgo de que se genere una mayor sensación de vacío de poder en una circunstancia en la que, como lo estamos viendo, los poderes fácticos están imponiendo la “ley de la selva”.
Efectivamente, a Ordaz Coppel no le conviene la táctica de dejar hacer, dejar pasar -la del avestruz-, ya que es predecible que entre agosto y septiembre próximos Enrique Peña Nieto haga el descarte final en su gabinete para desembarazarse de aspirantes incómodos y clarificar los que realmente tengan calidad de presidenciables, y evitar que los visitadores de las siete casas perturben el cierre del sexenio que se da desde ahora en medio de la incertidumbre.
Únicamente con un equipo depurado y consolidado Ordaz Coppel podrá mantener no sólo la interlocución con los secretarios de despacho reafirmados, sino enfrentar la transición con quienes dentro de 18 meses, tomen la estafeta para el siguiente sexenio.
Es urgente pues poner orden…y que todo aquel que quiera desarrollar labores de proselitismo político lo haga con recursos propios no públicos.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.