Saqueo y manipulacion en las UAIS, dejo ex rector

Autorizó 291 nuevas plazas de empleados el 31 de diciembre y rastrean el destino de 200 millones de pesos enviados por Secretaría de Cultura federal

El órgano de control interno del gobierno del estado abre una investigación del manejo contable y de las medidas administrativas en la Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa, durante el periodo de Mario López Valdez y del rector Guadalupe Camargo Orduño, ante el cúmulo de evidencias de irregularidades.

Además de la intervención de la Auditoría Superior de la Federación, para poner en claro el destino de un recurso por 200 millones de pesos a través de la Secretaría de Cultura, la Unidad de Transparencia estatal inicia otra revisión ante hechos como las 291 altas de nuevos empleados, con sueldo base y compensación, autorizadas en un solo “paquete” el 31 de diciembre del 2016, último día de la pasada administración.

Así se indica en listado de ese personal, proporcionado a Proyecto 3, voces que rompen el silencio.

La UAIS se convirtió en un foco de corruptelas, que la actual rectora, María Guadalupe Ceceña Ibarra no ha sabido atender, dejando intacta la estructura administrativa de su predecesor.
La primera autoridad de la universidad indígena tiene su propio fardo de deshonestidad, como el hecho de que se ostenta como doctora por la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México, lo que ya fue desmentido por la propia institución académica y consignado en la edición anterior de este semanario.

El trasfondo de lo que ocurre en esa universidad fue ocultado al gobernador Quirino Ordaz Coppel, quien por los antecedentes que no le fueron revelados dispuso que el proceso de elección de rector favoreciera a Ceceña Ibarra, a quien se permitieron actos anticipados de campaña y el ocultamiento de sus documentos académicos, según reportaron otros aspirantes a la rectoría.
Sin embargo, está en marcha un procedimiento de investigación para constatar los excesos del ex rector y sus colaboradores más cercanos.

El acto de Guadalupe Camargo, de abultar en el último minuto de su gestión la nómina institucional con recomendados e incondicionales, a fin de conservar extramuros influencia sobre la universidad, refleja la forma en que llevó a cabo sus funciones administrativas.

LA OPACIDAD EN LA UAIS TIENE UNA PROFUNDIDAD MAYOR de lo que puede suponerse desde el exterior.

Ibarra Ceceña tiene un recorrido que lo mismo pasó por el PAN que por el PRI y algunos “independientes”, como el ex jerarca del blanquiazul, Manuel Espino Barrientos.

Ella fue gerente del Comité Municipal de Playas Limpias, en el gobierno de Arturo Duarte García, en Ahome, es decir, dio positivo en el filtro del grupo malovista, aunque ahora es quirinista declarada.

En 2016 se dio el contacto con Espino Barrientos, que pasó de la cima a la sima en Acción Nacional. El ex dirigente nacional de ese partido ya era diputado federal independiente. Por allá tocó puertas para ascender en la burocracia a través de Malova.

Algo más preocupante, sin embargo, es la poca transparencia que se observa en la gestión de Ibarra Ceceña, que en su corazón malovista siente la necesidad de proteger a su compañero de grupo, el ex rector Guadalupe Camargo Orduño, en el caso de un denunciado desvío de recursos de la dependencia cultural de la federación.

La aplicación de ese dinero no deja huella. Y no son pocos pesos los que la ahora Secretaría de Cultura trata de identificar en algún programa o espacio de la UAIS.