Millán, «el guardián de los secretos»

¡Y lo logró! Juan S. Millán Lizárraga es otra vez noticia. Referente y referencia política para los iniciados que buscan lecturas “entre líneas” rumbo al proceso electoral del 2018.

Lo consiguió jugando con equipo “ajeno” y en la cancha de su más férreo crítico: Manuel Clouthier Carrillo, copropietario de Noroeste, ex diputado del PAN y actual legislador independiente.

Juan Millán provocó un autogol en la portería “opositora”, sin dejar a un lado su rango de “guardián de los secretos”.

Venció otra vez a Clouthier con “una serie de anécdotas” (página 16 y 17 El Debate del viernes 5 de mayo: entrevista de JSM con Diego Montoya).

La estrategia funcionó con precisión cronométrica y milimétrica. Para su desarrollo Millán escogió a dos personajes de la farándula periodística, alfiles de Manuel Clouthier:

Arturo Santamaría, especialista en novela ficción sobre el narco. Productor de “literatura basura” (Las jefas del narco, El culto a las reinas de Sinaloa y el poder de la belleza, Morir en Sinaloa: violencia, cultura y narcotráfico (coautor), De carnaval, reinas y narco).

Sus “obras”, parto de su imaginación, no de una investigación seria, no contienen denuncias en torno a la estructura de financiamiento del crimen organizado. Tampoco ofrecen nombres de narcobanqueros, narcoempresas, narcopolíticos, narcopolicías, etc., ni del andamiaje que ha hecho de la actividad del narco una industria de talla nacional e internacional.

Pese a la ausencia de investigación de alto calado, Santamaría se dice especialista en temas de narcotráfico. Sí, a él, lo escogió Juan Millán…

El otro fue Juan Ernesto Hernández Norzagaray, operador electoral de primer nivel durante los regímenes priistas de Juan S. Millán (1998-2004) y de Jesús Aguilar Padilla (2004-2010).

Norzagaray ocupó cargos de consejero o funcionario del Instituto Federal Electoral y/o del Consejo Estatal Electoral de 1999 al 2010, compartiendo sus actividades “electorales” con viajes de preparación al extranjero, conferencias, etc.

Sí, a Hernández Norzagaray, también lo escogió Juan Millán.

De esa selección y una serie de entrevistas grabadas nació el anecdotario “Juan S. Millán. Auge y declive del Maximato en Sinaloa. Memorias y crítica” de Arturo Santamaría.

El ex gobernador los mandó llamar

El 21 de abril, Fernando Zepeda, en su columna “En El Blanco”, que publica El Debate, compartió la jugada previa a la presentación del libro con la que Juan Millán habría planeado, incluso, quedar exonerado de toda acción de ridiculización de Manuel Clouthier (ver artículo Juan Millán opera su relanzamiento político electoral en Proyecto 3)

Escribió Fernando Zepeda: “Un día -recuerda Arturo Santamaría- me llamó Joel Hernández Niño. Me dijo que si me interesaba platicar con don Juan. Le dije que sí. Entonces quedamos en vernos en el restaurante El Presidio, en Mazatlán. Para mi sorpresa, también llegó Ernesto Hernández Norzagaray. No sabía que también él estaba invitado. Y platicamos de lo que sucedía en Sinaloa. Del PRI. De todo. Al final nos despedimos. Ya afuera le pregunté a Ernesto (Hernández Norzagaray) qué habrá querido Millán con platicar todo eso con nosotros. Pues seguro que lo publiquemos, respondió. Y ahí surgió aquella publicación de Hernández Norzagaray que causó polémica. Pero yo, al llegar a casa me puse a pensar ¿Y si en vez de una nota, por qué no mejor un libro? Después se dio otro encuentro (el segundo) en el que se le planteó a Millán Lizárraga lo del libro. Se le dijo que en las siguientes reuniones se grabaría todo”. Después Santamaría confesó: “Fui yo, no él, le dije ‘Oiga, ¿Le interesaría un libro donde usted me responda muchas preguntas que yo le haga sobre su trayectoria política y que además incluya los artículos que he escrito por más de 20 años sobre usted?’ Y aceptó de inmediato”.

La limpieza de la imagen

Astuto, Juan Millán -se deduce- requería con urgencia del ofrecimiento de una limpieza de su imagen precisamente desarrollada por la propia gente de Noroeste, periódico que “eternamente” lo ha criticado. Ahí, de manera directa y contundente lo ha flagelado públicamente Manuel Clouthier Carrillo. Lo ha instalado, una y otra vez, como el cerebro de la “camarilla mafiosa”.

A la distancia y de manera analítica, se infiere ahora que otras críticas contra Juan Millán se habrían de haber enderezado de manera estratégica en Noroeste para sacarlo de jugadas espinosas, para liberarlo de sospechas.

¿Cómo entender ahí, entonces, en el equipo de Clouthier, a un operador electoral de los regímenes de Millán y Aguilar?

Después del derrumbe de ex gobernadores y de gobernadores en funciones del PRI y del PAN, es obvio que Juan Millán necesitaba con urgencia de un aseo personal público y profundo. De una operación de homogenización y pasteurización política que le permita llegar limpio, sin tacha, al proceso electoral del 2018, instalado como un operador de primer nivel y dueño de un segmento del Poder Político de Sinaloa.

¿Qué mejor entonces para lavar su imagen que los dos principales “analistas” de Clouthier, su perenne opositor?

En los relatos “Juan S. Millán. Auge y declive del Maximato en Sinaloa. Memorias y crítica”, del amanuense Arturo Santamaría -tal y como lo llamó Manuel Clouthier-, el ex gobernador se sacude toda sospecha de involucramiento con el narcotráfico.

Millán se desvincula de Miguel Félix Gallardo, capo de los años en que arrancó su campaña en pos del senado, y de otros personajes dedicados a las actividades del narcotráfico.

Ofrece en una réplica, extendida, fuerte, a las acusaciones que a veces esporádicamente, otras en serie, en sucesivos artículos o declaraciones, le ha endilgado, en forma soez, agresiva, Manuel Clouthier Carrillo.

Lo más importante de Juan Millán plasmado en “su libro”, no son sus versiones en torno a Jesús Vizcarra, Héctor Melesio Cuén Ojeda, Francisco Labastida Ochoa, Jesús Aguilar Padilla, es su desvinculamiento, inteligente, suave, sin llegar a la confrontación, con personajes del “otro Sinaloa”, buscados por el gobierno federal.

Ya lo escribimos: Político profesional Juan Millán habló como tal, con medias verdades, deslizando relatos a modo, para hacer de “su libro”, su nueva leyenda, una moderna visión Ad hoc para su relanzamiento.

Así, sigue siendo el ex mandatario estatal “el guardián de los secretos”. No emitió pues ninguna confesión. No rompió entonces con ninguna regla de oro del PRI.

Manuel Clouthier “respondió” con un artículo publicado en El Universal y Noroeste. Dijo: “El doctor Arturo Santamaría Gómez nos informa que escribió el libro ‘Juan S. Millán. Auge y declive del Maximato en Sinaloa. Memorias y Crítica’ (…) Desconozco qué motivó al doctor Santamaría a escribir este libro y convertirse en amanuense de Juan Millán, pero a Millán sí lo conozco…”

Arturo Santamaría ya había precisado:

“Yo creo que (Juan Millán) es un político de una estatura muy grande, pero yo creo que él, al privilegiar sobre todo en la política el poder, qué bueno, finalmente es lo más importante en la política…”.

Adrián López Ortiz, director general de Noroeste aclaró que el libro será sin duda una herramienta muy útil para comprender los últimos 20 o 25 años de la historia política de Sinaloa.

En Los Mochis el periodista de El Debate Diego Montoya le preguntó a Juan S. Millán:

“¿Qué contiene el libro como tal? ¿Alguna revelación en especial?

El ex gobernador contestó: “No, solamente hay una serie de anécdotas. Esto no fue realmente planeado como un libro. Tuvimos una serie de encuentros con Arturo Santamaría y a la cuarte ocasión me pidieron grabar las pláticas”.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.