Maduro reelecto

Venezuela fue uno de los países más prósperos de America Latina, gracias al buen manejo de su recurso petrolero, igual qué México durante el periodo de Cárdenas a Díaz Ordaz; Venezuela tuvo uno de los mejores sistemas de seguridad social del continente, igual que México en el periodo de Avila Camacho a Miguel de la Madrid; Venezuela contó en su momento con sistema educativo nacionalista y de vanguardia, igual que México durante toda la época postrevolucionaria hasta que Salinas se lo entregó a Elba Esther Gordillo.

Tengo un amigo venezolano, me llama y me pide le ayude a venirse a México, “aquí la situación es insostenible, la inseguridad es tal que en las mañanas amanezco asomándome por mi ventana para ver si mi coche aún sigue estacionado en la calle”, me dijo. Yo casi lo felicito por gozar aún la posibilidad de dejar dormir el carro afuera.

A ciencia cierta y con precisión, desconozco todo lo que debió hacer Venezuela para convertirse en la ruina que es hoy, pero tengo una buena idea sobre qué pasó en México para que estemos mejor que allá. Bueno, al menos eso dicen (que estamos mejor) y lo menos que se me antoja es encontrar una explicación.

No soy fan del peje (lo fui en el 2006, lo admito, pero de ahí no pasé), pero temo caer de nuevo en sus brazos si sus detractores siguen insistiendo en venderme miedo contra él, con mayor razón si mantienen la estrategia de afirmar a los cuatro vientos, que si gana seremos otra Venezuela.

Aquí en México, en Sinaloa para ser exactos, en el hospital del IMSS mueren por infecciones intrahospitalarias más de diez bebés en un mes. Qué bueno no somos Venezuela. Nuestro sistema educativo es capaz de crear doctorados con analfabetismo funcional y egresados de secundaria incapaces de realizar una suma. Qué bueno no somos Venezuela. Aquí en México acabamos con nuestra empresa petrolera, la quebramos. Qué bueno no somos Venezuela.

Los orígenes de la crisis venezolana son económicos, están en la caída de los precios del petróleo, de ahí se volvió política y social rápidamente; en México iniciamos al revés, con una crisis política que alcanzó a la economía y el proceso viene desde 1968; aquí el proceso ha sido más, mucho más lento, lo cual nos dio un buen margen de maniobra que lamentablemente lo malgastamos eligiendo dos gobiernos panistas sucesivos, hemos llegado a un punto donde, sí, nuestras tiendas están llenas de mercancías que pueden comprar los que tienen dinero, los que no pos no. En eso les ganamos a los venezolanos, donde la perdemos es en hechos rotundos y un poquito más importantes, por ejemplo un territorio nacional convertido en fosa común y anónima, una delincuencia organizada o común abarcándolo todo y un ambiente de inseguridad y violencia que nos pone apenas por debajo de Siria o Libia (prefiero no acordarme con detalle). Venezuela ni de chiste tiene los muertos que tenemos nosotros, pero admito con franqueza que a pesar de nuestros esfuerzos sí estamos mejor que Venezuela…en lo económico. ¿Qué hicimos bien? Muy fácil: tuvimos el buen tino de nacer aquí y no en Venezuela. Bendita suerte la nuestra de ser vecinos de Estados Unidos, gracias a ello podemos contar con nuestras dos nuevas fuentes de grandes ingresos: envió de remesas y narcotráfico. Espero y está maravillosa situación que hoy gozamos, no la echemos a perder y quedemos entonces sí peor que Venezuela. No debemos descartarlo, pues algo en lo que también ya superamos a los venezolanos es que en el 2012, para efectos prácticos, reelegimos a Maduro.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.