La generación del cambio

Las primeras “incursiones discursivas”, políticas, en las que se habló de la generación del cambio, las pronunció Luis Donaldo Colosio Murrieta, malogrado candidato del PRI a la presidencia de la República: “mi propuesta proviene de un hombre que pertenece a una generación diferente, distinta, nueva… a la generación del cambio; yo quiero el cambio para México”, planteaba.

Colosio fue asesinado el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana.

En su última entrevista que ofreció a la televisora Univisión precisó: “Soy un candidato que viene de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, soy un hombre que viene del norte, soy un hombre que se crio en la frontera y que sabe que las cosas se tienen que ganar a pulso, nada me ha sido fácil. Son momentos de cambio, de transformación en nuestro país; estoy decidido y determinado a ganarme la confianza de los mexicanos”, declaró en una entrevista con Univisión, la última que ofreció para algún programa de televisión.

Su asesinato sigue siendo un misterio. Su ideario se perdió en el vacío. Fue sepultado. De vez en cuando algún candidato tricolor se atreve a arrebatar algunas frases de Colosio en los quehaceres de las campañas electorales. En el PRI persisten los viejos vicios y los moldes caducos. La Generación Dinosaúrica no permite el arribo de la generación del cambio. El poder político únicamente es transferido de padres a hijos. La corrupción sigue siendo el común denominador en el ejercicio de gobierno y en la práctica política del PRI.

De Luis Donaldo Colosio a nuestros días, podríamos plantear varias tesis sobre la generación del cambio:

1.- Los jóvenes o la generación del cambio es la más alineada con la sostenibilidad, más consciente, más despierta y activa; tienen la capacidad de convocar, persuadir y movilizar. Pero para que esto ocurra, debe haber cierto grado de liderazgo y conocimiento del rol que quieren desempeñar en la sociedad. El papel de los muchachos es quizá el más significativo: Son quienes realmente le pueden darle la vuelta a las problemáticas que se enfrentan en los últimos tiempos; diseñar, crear y proponer, es  su misión. No son pocos los que cuentan con potencial para convertirse en líderes empresariales, políticos o gubernamentales del territorio.

Más allá de la movilización y las ideas para impactar en los retos que enfrenta este siglo y la alineación con los sectores privado y público, también es importante el respaldo y el apoyo de personas con el conocimiento teórico y mayor experiencia, que tal vez a muchos jóvenes les falta para tener todas las herramientas necesarias: eso que no se enseña en la academia, en las universidades, pero que ahora es crucial para el mundo.

2.- Algunos los llaman generación Y, otros “Millennials”, generación del milenio o incluso “Echo Boomers”.  Nacieron entre los años 80 y la pasada década, crecieron en una era de rápido desarrollo de las nuevas tecnologías, y casi no recuerdan cómo era el mundo sin Internet.

Son idealistas, impacientes y están bien preparados académicamente. Muchos de ellos han tenido oportunidad de viajar por el mundo a una edad temprana, de estudiar en las mejores universidades y de trabajar en empresas multinacionales y extranjeras.

Los investigadores destacan entre sus características el individualismo, unas altas expectativas, la confianza en sí mismos, una autoestima inflada y la necesidad de comodidad. Pero al mismo tiempo, también subrayan rasgos como la capacidad de adaptarse a nuevas condiciones y cambiar de hábitat y de trabajo, así como la de crecer rápidamente y resolver varios problemas simultáneamente.

La generación no está dispuesta a soportar un trabajo poco interesante y rutinaria, no quiere dejar las cosas buenas para luego. Lo que sí quiere es dejar su huella en la historia, vivir una vida interesante, formar parte de algo grande, crecer y desarrollarse, cambiar el mundo que les rodea, y no solo ganar dinero.

La graduación de Líderes Jóvenes

Para abrir y que se abran oportunidades de participación política y electoral con los conocimientos necesarios para afrontar los retos, el Partido Sinaloense capacitó a lo que llamó la Primera Generación de Líderes Jóvenes, 79 muchachos de Culiacán, de Navolato, de Elota y uno de Guasave.

El diplomado, único en su género por la apertura que se dio al debate y al aporte de ideas de los jóvenes, fue impartido por indicaciones del dirigente estatal del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda.

Los trabajos de capacitación se desarrollaron en cinco módulos: Contexto Político, Económico y Social; Internacional, Nacional y local; Origen y Evolución de los Órganos Electorales, los Partidos Políticos y la Ley Electoral Vigente; Sentido de Pertenencia del Partido Sinaloense; Estrategia de Campaña y Comunicación y Marketing Político.

En la clausura del diplomado, Héctor Melesio Cuén dijo que “para el Partido Sinaloense los jóvenes son fundamentales en la participación ciudadana y política; hoy se gradúan 79 muchachos que tienen ganas de luchar, jóvenes con ganas de sobresalir, jóvenes comprometidos con la lucha de los que menos tienen, queremos jóvenes capacitados, un recurso humano que sepa dirigir, ¿Quién sabe dirigir? un líder, porque ser Líder Sí Cuenta”.

Los 79 graduados fueron acompañados por más de 400 personas entre los que se encontraban familiares, presidente de colonias, presidentes de seccionales, presidentes de subcomités y líderes de colonias.

“Nos estamos preparando a corto, mediano y largo plazo, desde luego que el recurso humano juega un papel fundamental; el primer requisito para poder ser un buen gobernante es la preparación, tener valores y habilidades sobre todo de liderazgo, hoy tenemos 79 Líderes graduados, pero la segunda generación ya se está preparando en el municipio de Ahome, en los próximos días se estará inaugurando este diplomado en Mazatlán; el Partido Sinaloense se está preparando con cuadros muy valiosos para el 2018 y el 2021”, comentó Cuén Ojeda.

Del  ‘68 al #yosoy 132

A mi juicio no se concibe una transformación política y estructural del México Moderno sin la participación de los jóvenes en nuevas opciones políticas o partidistas.

La intervención o aportación de los jóvenes en las luchas de 1968, en la víspera de la Olimpiada, y la represión que ejercicio sobre los movimientos estudiantiles del gobierno del PRI, marcaron un parteaguas.

El ejercicio de la presión nacional e internacional por las masacres y la persecución de los jóvenes en todo el territorio nacional obligó al gobierno federal-PRI a abrir al país a una democracia que todos estamos obligados a perfeccionar.

El movimiento #yosoy 132 desencadenó el miedo y la locura en la elección accidentada que llevó al poder a Enrique Peña Nieto.

La capacitación de Líderes Jóvenes es pues sustancial  a la participación política y al aporte de nuevas ideas y propósitos.

Durante  algún  tiempo  se  aceptó que los jóvenes posmodernos son individualistas, desafectos a la participación en organizaciones colectivas y escépticos  de  la  política,  por  lo  que  han  preferido  retraerse  a  un  mundo privado.

Esa visión del joven negado a participar “en sociedad” es tramposa. Equivocada. El rol de los muchachos, de la generación del cambio, de los Nuevos Líderes, es  protagónico en la organización de la insurgencia política y en los partidos, sobre todo los organismos  emergentes.

En  México  el  movimiento  #yosoy  132 reafirmó que el papel que tradicionalmente se asigna a los  jóvenes debe tomar nuevos derroteros incluyentes, pues es evidente que constituyen la base demográfica sobre la cual se sustenta nuestra democracia.