Gandarilla, el PRI, los Coppel, contra sus propios demonios y Malova

La sucesión presidencial y los miedos a Andrés Manuel López Obrador pusieron a trabajar a los cerebros del PRI-gobierno en Sinaloa: la consigna es instalar una estrategia que impida frenar la penetración de la figura de AMLO, desacreditar a sus potenciales, posibles o probables aliados, y contener la intención del voto a favor del tabasqueño.

El panorama pinta difícil para los tricolores y para quienes hacen dinero a costillas del erario público sin importar colores; en la carrera contra el tiempo al PRI se le hace bola el engrudo y pudiera “enredársele la toalla”.

Hay varios escenarios de los que parten los “proyectistas” o maniqueístas del PRI para diseñar u operar estratagemas y asonadas políticas bajo la vista de su nuevo patriarca: Agustín Coppel Luken.

1.- La intención del voto de la ciudadanía está dividida en tercios: el 30 por ciento de los votos los tiene bajo “control” el PRI-gobierno, el otro 30 el Partido Sinaloense que lidera Héctor Melesio Cuén Ojeda, y el otro 30 lo posee, aún, el grupo Malova-Gerardo Vargas. El otro 10 por ciento del universo del voto se lo reparten el PAN, Morena, PT, PVEM, PRD, Movimiento Ciudadano y Panal.

2.- El PRI atraviesa por una aguda crisis de credibilidad. El PRI, que conste. El gobierno de Sinaloa arrancó “entre la espada y la pared” por el escándalo generado por la no aprobación de las cuentas públicas del primer semestre del 2016, año del cierre del gobierno de Mario López Valdez. Se adjudica a la transmisión de la ruina y las deudas la falta de eficiencia y eficacia en las dependencias del actual gobierno de Sinaloa. Dato importante: sin dejar de a lado que sí, que efectivamente hay evidencias de rapiñaje en varias dependencias del ejercicio malovista, en el último año de gobierno de Malova la socorrida queja para no cubrir diferentes adeudos fue la falta apoyo del gobierno federal. Que no llegaba el dinero, era el argumento. En el 2016 se registraron dispendios económicos en las Elecciones Locales Extraordinarias celebradas en Hidalgo, Zacatecas, Estado de México, Tabasco y Colima y en las Elecciones Locales Ordinarias que se llevaron a cabo en Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. No se ve la falta de recursos en las campañas que se desarrollan en el Estado de México.

3.- En el PRI no están todos los que son ni son todos los que están. No se ha logrado conformar una estructura sólida territorial. Es en los Comités Municipales donde se crispan más las divisiones. La dirigencia estatal no obedece a un interés general, común, de las bases, salvo el del grupo Coppel, pegado también a los proyectos del Partido Acción Nacional.

4.- La dirigencia del PRI-Sinaloa tiene en su contra la operación en tareas partidistas de la delegación de la Secretaría de Gobernación. Los priistas y otras figuras relevantes, los dirigentes y actores de otros partidos políticos, se sienten espiados, vigilados por el CISEN-Gobernación.

Los priistas de nuevo y viejo cuño, los que nunca han tenido una oportunidad en el privilegiado escalafón del PRI o quedaron paralizados o estancados en posiciones menores o de ínfima categoría, son vistos como “potenciales” traidores al Revolucionario Institucional.

Bajo este escenario, los cerebros del PRI gestan asonadas contra toda clase de personajes, usado a diputados del PRI y a tipos de baja catadura de otros partidos “moléculas” para tratar de “alinear” en su ruta 2016 a actores políticos “peligrosos”, incontrolables, lo llaman ellos, que en un momento dado pudieran conformar alianzas ganadoras con el PAN o con Morena. Fabrican ya “candidaturas independientes”, desertores a modo, al estilo del ex dirigente de la CNC y presidente estatal del PRI, Víctor Manuel Gandarilla,para incrustarlos como candidatos de Morena a diputaciones locales, alcaldías, diputaciones federales y Senadurías.

El plan es metérsele a las entrañas y “romperlo” desde sus propias tripas. En la jugada cuentan con aliados en el PAN que estarían cómodos ante una victoria presidencial del PRI, no así de Morena. En esa entretela se mueve el dueño de las conciencias, alma, corazón y vida de Carlos Gandarilla, hipotético dirigente del PRI-estatal, Agustín Coppel Luken, quien le prodiga, a la vez, toda clase de afectos a Margarita Zavala y a Felipe Calderón en su carrera otra vez por la candidatura del PAN la Presidencia de la República (la semana pasada Coppel recibió y fue el anfitrión de Margarita en Culiacán) y opera, diseña, el golpeteo, en Noroeste y otros medios, con la orientación de Alejandro -El Cani Sánchez, su publicista de cabecera, llevándose entre las patas al propio gobernador Quirino Ordaz Coppel. 

En la tarea de evitar que los grupos del PAN no domados, de los priistas renegados, no sujetos al control de la “directriz” coppeliana, y de partidos no domesticados, de figuras realmente independientes, desde el PRI, la Segob y un segmento del gobierno estatal, ahí donde anidan personajes que aspiran a diputaciones o senadurías por el tricolor, se arman campañas de desacreditación y se desplaza la dinámica “divide y vencerás” ¿Y si el tiro les sale por la culata?

Por lo pronto el gobierno de Quirino Ordaz podría resentir el primer efecto bumerang de la estrategia del PRI. A toda acción corresponde una reacción. Si Malova y el PAS se van con Morena ¿Qué pasaría? ¿Y Si únicamente Malova se va? ¿O si Andrés Manuel López Obrador nada más se interesa por Cuen y el PAS? No es remoto que figuras del PAN, pisoteadas por los grupos que detentan el control del partido azul y blanco, agarren el mismo camino que AMLO.

En el seno del grupo de Malova-Gerardo ya culpan a Agustín Coppel y a un ex gobernador de la campaña en su contra. La percepción de “Gandarillita” y sus cerebros es en el sentido de que Malova y Gerardo están heridos de muerte y que es necesario rematarlos ¿O no?

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.