Compra “protección” el alcalde Jesús Valdez por asesinato de periodista

Con humor negro, dantesco, muy dantesco, entre cascadas de sangre y de dolor, el “folklore” del narco, sus corridos y la gloria terrenal de su dinero, sus mujeres, su poder para matar, una clase omnipresente, la del PRI, acoplada a la “crisis de seguridad” contacta con la sociedad para intentar que en el 2018 le ratitique su confianza y su voto.

La película encarnada y espectral habría de titularse “ríos de sangre”. O a río revuelto con sangre ganancia de políticos del PRI. Macabro el rótulo; tan lúgubre como los sentimientos de no solidaridad priista con los muertos “directos” y “colaterales” de la ola de violencia que ocupa el territorio sinaloense.

El “contacto social” de los políticos y autoridades del PRI, municipales estatales y federales, es la marca de las campañas anticipadas; fúnebres cruzadas en busca de simpatías en la zona urbana y conurbana, colonias, zona rural y serrana.

En territorio electoral semeja un gigantesco cementerio, es la verdad…

En el 2018 Sinaloa tendrá cinco elecciones: para presidente de la República, senadores, diputados federales, presidentes municipales y diputados locales. En las de alcaldes se incluye la de síndico procurador y regidores de ayuntamientos.

Los alcaldes del PRI se quieren reelegir. O bien ir en pos de una diputación local o federal y uno que otro suspira por una Senaduría de la República. Los diputados locales o federales quieren ser presidentes municipales. El sufragio efectivo sí reelección invade el mundillo político priista. Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error, es la máxima tricolor.

Así, la mayoría con recursos públicos, aspirantes, suspirantes o precandidatos, recorren las calles ensangrentadas. Tocan puertas de hogares enlutados. Fabrican publicitariamente el aplauso en comunidades donde faltan ataúdes para enterrar a los muertos.

“No hay bronca”, ríen con humor macabro. Dantesco. Su estatus tricolor habría de ser una especie de patente de corso. De blindaje personal. De salvaguarda contra toda acción violenta en su anticipado ejercicio electoral.

Inmune al dolor humano, el alcalde de Culiacán, Jesús Valdez Palazuelos, cuya administración ya suma más de 200 muertos de enero a mayo, le da rienda suelta a su galáctica imaginación para mantener posados en él los relectores políticos y periodísticos.

Le falta, no hay o no baja de la federación o el estado, recursos para atender colonias y pueblos marginados, para detonar el desarrollo municipal, pero eso sí, destila chorros de millones de pesos en el cuidado y la proyección de su imagen.

Jesús Valdez aspira a ser candidato a diputado federal o Senador de la República ¿Quién de Sinaloa votaría por él si cargará por siempre el hecho de que en su administración municipal se haya cometido el asesinato del periodista y escritor Javier Valdez?

Sólo el control de los medios, ejercido con un presupuesto millonario, explica el por qué el presidente municipal culichi escapa al linchamiento periodístico-público-social por el asesinato de Javier Valdez, fundador y director de Ríodoce. Le sobra cash:

  • 23 millones 910 mil de pesos para sus “servicios de comunicación social y publicidad”.
  • 26 millones 600 mil pesos más para la difusión de su imagen y sus “programas y actividades” por radio, televisión y “otros medios”
  • 300 mil pesos más para el pago de servicios de “creatividad, preproducción y publicidad”.
  • 2 millones 870 mil para sus traslados y viáticos por Culiacán y territorio sinaloense
  • Un millón 350 pesos para sus “pasajes aéreos”
  • Un millón 520 pesos de pesos para sus “viáticos” en el país.
  • 350 mil pesos para sus “gastos ceremoniales”.
  • 11 millones 682 mil pesos para pago de sus actividades del “orden social y cultural”.
  • Un millón 590 de pesos para “gastos de representación”
  • 45 millones 790 mil pesos para “servicios generales”, no especificados.

El dinero público “blinda” al alcalde Jesús Valdez contra cualquier censura mediática por el homicidio del comunicador Javier Valdez, perpetrado en plena vía pública, sin vigilancia policiaca preventiva territorial.

Bien. También como si fueran “el último grito de la moda”, Diva Hadamira Gastélum Bajo y Daniel Amador Gaxiola, Senadores en funciones, pretenden seguir montados en la Rueda de la Fortuna Macabra del PRI, ahora como candidatos a diputados plurinominales.

Otros que alientan ser postulados como candidatos, pero al Senado son: Gloria Imelda Félix, Martha Tamayo, Rosa Elena Millán Bueno, Enrique Jackson y David López Gutiérrez, indiferentes a la violencia y muerte, al dolor humano de miles de sinaloenses.

Para presidentes municipales se apuntan Bernardino Antelo, para Ahome; Jesús López, para Guasave y Evelio Plata para Navolato, entre otros.

¿Y la violencia distrital y municipal? ¿Y los crímenes? ¿Las fosas clandestinas y los miles de desplazados? ¿Y los “levantados” que son contabilizados como desaparecidos? La verdad que a los aspirantes tricolores les vale madre. No aparecen en sus agendas meterse de lleno en el tema del narco, la violencia y el crimen organizado.

No les interesa colocarse al frente de la lucha contra estos flagelos…

Entienden tal vez que el narcotráfico hace tiempo que dejó de ser una actividad delictiva encapsulada para convertirse en un fenómeno expansivo que permea los tejidos económico, social, político y cultural, con sus narconovelas y sus narcocorridos y otras yerbas “literarias”.

En Sinaloa los priistas saben que se mueve mucho dinero. La abundancia se percibe en las lujosas residencias, restaurantes, bares, casinos y tiendas departamentales. En la adquisición de autos nuevos cada año: BMW, Cadillac, Lincoln, Suburban, Mercedes Benz, Audi, Volvo y Porsche.

Culiacán sigue siendo la ciudad del país donde se adquieren más Pick up, en especial las de lujo como Cheyenne, Lobo y las Hummer, que transitan por las ciudades, comunidades y calles ensangrentadas de Sinaloa. Por los ríos de sangre.

En el volumen inacabado de EL CAPITAL, en el capítulo denominado Teoría de la Gran Valía, Carlos Marx encontró la página para darle sustentación “teórica” a su extraña idea de moralidad que abraza ahora a los priistas encampañados, desesperados por no bajarse del “carro de la revolución”.

El texto marxista dice así:

El criminal produce crímenes. Si miramos más de cerca las relaciones que existen entre éste ramo de producción y la sociedad en su conjunto, ultrapasaremos muchos prejuicios. El criminal no crea crímenes; lo que él crea es el derecho penal. (…) más: El criminal crea todo el aparato policial y jurídico – policías, jueces, verdugos, jurados, etc. – y estas diferentes profesiones que constituyen igual número de categorías en la división social del trabajo, desarrollan diferentes facultades de espíritu humano y crean al mismo tiempo nuevas necesidades y nuevos medios de satisfacerlas.

Más para el regocijo de la clase priista: “El criminal crea una sensación que tiene de moral y de trágico y, al hacerlo, ofrece un ‘servicio’ que moviliza los sentimientos morales y estéticos del público. No crea apenas tratados de derecho penal; crea igualmente, arte, literatura, o sea, tragedias, siendo testigos de esto no solo La Faute, de Müllner, y Les Brigands, de Schiller. Pero también Edipo y Ricardo II. El criminal quiebra la monotonía y la seguridad cotidiana de la vida burguesa, poniéndola así, al abrigo de la estagnación y suscitando la interminable tensión y agitación sin la cual el estímulo de la propia concurrencia se debilitaría. Estimula así, las fuerzas productivas. (…).

Así, a juicio de Carlos Marx, “el crimen hace nacer constantemente nuevos medios para defenderla, de tal forma que el criminal da a la mecanización un impulso tan productivo como aquel que resulta de las huelgas. Lejos del dominio del crimen privado, ¿El mercado había nacido se no hubiese crímenes nacionales? Y después de Adán, ¿El árbol del pecado no correspondería simultáneamente al árbol del saber?”

En esta argumentación malosa y hábilmente construida parecen moverse quienes aspiran a puestos de elección popular en el PRI. Las ideas son torpes y planteadas con una lógica supina que raya los claroscuros de la estupidez.

Pero esa es la tesis en la que hipotéticamente se amparan quienes acoplados a la “crisis de seguridad” contactan con la sociedad pretendiendo que les ratifiquen su confianza en el 2018. No serán los muertos ni la violencia ni el repudio social al estado de cosas los que frenen sus apetitos políticos. Tal vez no…

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.