Tres Ríos

Tanto el Partido Revolucionario Institucional como el de Acción Nacional están preparando el escenario para montar un espectáculo digno de una película macabra.

O más bien pretenden nuevamente crear una novela de terror en el que las traiciones intestinas y el hambre de poder son los ingredientes principales para darle atole con el dedo a los electores sinaloenses que viven el clima de violencia bajo intensa zozobra debido a la incapacidad con que se manejan los funcionarios y políticos que en campaña se rasgaron las vestiduras asegurando que eran una especie de chapulín colorado y que podían defendernos.

Los hechos muestran que todo fue un engaño.

El retrato del fracaso, la incapacidad y la impunidad siguen siendo el mapa en que funciona la entidad.

Pero donde estriba lo más lamentable del terrorismo partidista es precisamente es el espanto que están sembrando en sus propias trincheras, donde la voz cantante la llevará el dinero que tenga cada uno de los candidatos a los puestos que se jugaran en la tómbola electoral del próximo año, y para ello tanto el PAN como el PRI preparan sus respectivos pisos de remate para ofrecer sus candidaturas a quienes puedan comprarlas y hacer así un negocio redondo.

De hecho, el Partido Revolucionario Institucional ya dio muestras de que no tiene estribos ni escrúpulos para aquello de negociar en los oscurito y las nominaciones partidistas han alcanzado estatus de basura porque el dedazo sigue siendo el modelo purulento mediante el cual designó a su tripulación en la entidad.

Por cierto, las oficinas municipales del PRI parecen ataúdes porque tienen la apariencia de un partido muerto en donde sus dirigentes no le meten candela al ambiente político y creen que son divinidades a las que se les debe rendir pleitesía. El novato Carlos Gandarilla, no ofrece ninguna certeza más allá de la sumisión que debe y muestra al gobernador del estado, que tampoco tiene oficio político que se requiere en este año de difíciles decisiones para proponer a candidatos rentables, más allá de presiones y maniobras impositivas o caprichos.

A pesar del diluvio de boletines mentirosos, en Sinaloa se sabe que el comité directivo estatal fue abordado mediante el mecanismo del dedazo y con una frialdad lamentable por la nueva ola del “pirrurrismo” político, la tripulación fue encomendada a Carlos Radamés Gandarilla García, hijo del legendario ex priista que en una rabieta histórica aceptó ser candidato del Partido de la  Revolución Democrática al Senado de la Republica, Víctor Manuel Gandarilla Carrasco, sin conseguir su objetivo.

Gandarilla García cuenta con esteroide políticos prestado y no de primer nivel.

No tiene musculo propio.

Pero eso sí, ya hay quienes le soplan al oído que en Sinaloa solo será una figura de ornato porque las candidaturas se compran a los mandos nacionales y por tanto si acaso le tocará un diezmo o comisión por cada venta de curules y posiciones que se ofrezcan con la vestimenta del Revolucionario Institucional.

Ahora bien, hay que recordar que Gandarilla García es una figura manufacturada por el “Malovismo”, pues es primo de Arturo Duarte García, que fue electo presidente municipal para el trienio pasado y no fue un alcalde de cuerpo presente ya que solo se le recuerda por la fuerte deuda y crisis económica en la que sumió a la administración y también por los actos ceremoniosos en las que engalanó su cargo y el evento en que entrego su puesto a su sucesor.

Es decir, Gandarilla no tiene buenas cartas credenciales de las que pueda presumir.

Por el lado del Partido Acción Nacional no hay muchas cosas de las que puedan presumir, ya que opera como clon del PRI y prácticamente son los padres de las negociaciones de traspatio para designar, vender o comprar candidatos a puestos electorales.

En la actualidad este partido vive una riña interna que iniciaron hace casi año y medio y que tiene que ver con la corrupción intestina que ahora les cobra la factura y en la que demuestran que en el azul tiene que pedir candidatos prestados. porque además de ser su costumbre no tiene madera para construir abanderados de peso para contender en el 2018.

Su última apuesta política fue un desastre, ya que lanzaron como candidato a la gubernatura a Martín Heredia Lizárraga, quien tiene puesto el antifaz panista pero el pulso de su corazón y sus sentimientos lo colocan en el Partido Revolucionario Institucional.

Ya acabe.