Sinaloa no es la UAS ¡qué bueno!; si así fuera, el PAN la habría destruido

Son millones de mexicanos que opinan que todo lo que ha tocado el PAN lo destruye. No hay que recorrer mucho para localizar tres ejemplos: los gobiernos del loco Vicente Fox Quesada y del genocida Felipe Calderón Hinojosa (impulsor de la sangrienta “guerra” contra el narcotráfico, que únicamente ha traído muerte y destrucción), y el ejercicio de gobierno de Mario López Valdez, responsable del saqueo y el colapso financiero del gobierno de Sinaloa.

No hay que olvidar que Malova fue impulsado por el PAN, que ofrece la lectura de mantener sobre él una protección sexenal.

Viene a cuento el tema por la expresión, afortunada para los universitarios -si de un acople del PAN-Malova se trata- con la que intenta inmortalizarse el coordinador de los diputado del PAN, Carlos Castaños: “Sinaloa no es la UAS”….¡Y qué bueno!, porque si así fuera, el PAN, como lo hizo con Sinaloa (y en el país por dos ocasiones) ya la hubiera tomado por asalto, y aparte de acabar con su autonomía, la hubiera saqueado y sumido en el desastre.

Tampoco hay que olvidar que el PAN le apuesta a la privatización de la educación y de que muchos de sus contumaces militantes, glorias, de los dientes para afuera, de la defensa del honor, la reputación y la familia, explotan y se enriquecen con el regenteo de escuelas y universidades privadas.

Tomemos los sinaloenses la expresión de Carlos Castaños en su justa dimensión y tiempo para asegurar que al PAN y a sus actores les urge el protagonismo y de distractores para curarse en salud y desviar la atención a la exigencia ciudadana de la que no han hecho eco: someter a proceso penal al gobernador del PAN-PRD-PT y Convergencia, Mario López Valdez, y a los miembros de su gabinete, por peculado, uso indebido de funciones y enriquecimiento inexplicable, entre otros delitos.

Sinaloa si fue del PAN y a Sinaloa le fue de la fregada. El costo todavía lo pagan los sinaloenses. Y lo pagaran por muchos años.

Antes de la nueva hornada de políticos que buscan reflectores y el poder por la vía del PAN, este partido, sus dirigentes, los defensores de su ideología, tutelaban el respeto o protección del honor, la intimidad personal y la imagen.

En sus foros internos y en los externos, en las plataformas nacionales e internacionales, sus viejos ideólogos promulgaban discursos, exigencias, para que la familia, sus integrantes, las personas, gozaran de la protección del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen: buscaban construir un dique que salvara la reputación contra los ataques de difamadores y calumniadores.

Antes, ahora a los nuevos actores del PAN lo único que les interesa es el poder y el dinero. Ejemplo al canto: el gobierno de Mario López y sus impulsores de Acción Nacional; esos miembros del blanquiazul que gobernaron o cogobernaron Sinaloa, con él, con “el bailador de la quebradita”.

Para no aplicarse entonces a exigir justicia contra su gobernador, Mario López Valdez, como es el masivo reclamo popular, Castaños tomó como estandarte contra la UAS y el Partido Sinaloense una iniciativa de Ley Anti-difamación, y distorsionó su intención, para pretender hacer creer a la sociedad que se trata de una reforma que atentaría contra la libertad de expresión.

No es así, por el contrario, garantizaría la libertad de expresión, y ofrecería elementos jurídicos, civiles, a los ciudadanos, que se sientan difamados o calumniados para recurrir a reclamar sus derechos ante las instancias del orden civil y familiar. No más. No en los tribunales penales ¿eso significa flagelar la libertad de expresión? Paradójicamente fue lo que soñaron por décadas los fundadores del PAN ¿No lo recuerda Castaños?

Expresó Carlos Castaños, coordinador de diputados del PAN: “Sinaloa no es la UAS y no hay por qué estar transitando en iniciativas que coarten la libertad de expresión de los ciudadanos y de los medios de comunicación”.

“Esta iniciativa ‘pinta de cuerpo entero’ al partido que lo está proponiendo, finalmente hay una intención de limitar, de coartar la libertad de expresión”, sostuvo y descartó apoyar la propuesta de reformas al Código Familiar, Código de Procedimientos Familiares y Código Civil.

El panista sacó sacó a relucir, lo que él, a su juicio, es una “mordaza” impuesta al Consejo Universitario de la UAS, para evitar las críticas a la institución.

Lo que Carlos Castaños llama “mordaza” en la UAS tampoco es tal, sino mecanismos de mediación, de regulación, para evitar que la UAS caiga en el cruce o en una “guerra de calumnias” o de difamaciones mutuas, herramienta a la que “vieja UAS” recurría para desestabilizar y generar confusión interna, trastocar la actividad académica e incluso impedir el acceso a clases a maestros y alumnos.

La reforma impulsada en la UAS en materia de libertad de expresión fue para evitar precisamente las expresiones de odio. La libertad de expresión quedó a salvo, tanto que algunos ex universitarios y universitarios aun la usan para difamar y calumniar, añorando el retorno al pasado, soñando con el regreso de la Universidad del Caos.

El panista Carlos Castaños quiere cubrir con una “cortina de humo” el daño que le hizo y le sigue haciendo el PAN a Sinaloa; pretende que la sociedad no memorice que precisamente fue a través de la calumnia y difamación amparada en una libertad de expresión, perversamente manejada, como Malova-PAN llegaron al poder estatal.

Ya no existe entonces el PAN aquel que luchaba a favor de los oprimidos y oprimidas. Que defendía al viudo, al huérfano, al sediento de hambre como al necesitado de justicia. Aquel partido que se enfrentaba contra los ladrones y saqueadores de las finanzas públicas.

El PAN con Malova y sin él avaló y avala, y apoyó y apoya el cultivo de falsas personalidades, legitima el autoritarismo y maximiza el discurso alejado de la realidad social; es servil y cómodo, metido hasta los huesos en los negocios chuecos, en irregulares empresas de políticos, en la corrupción, la avaricia y el uso de información privilegiada.

Lo peligroso de Carlos Castaños no es la estupidez con la que quiere inmortalizarse, sino que en aras de la defensa de la Libertad de Expresión, siembre discursos de odio, ataque a la UAS y a quienes la han rescatado de los tránsfugas de la educación superior, y que utilice una supuesta “libertad” a conveniencia personal para pretender escapar al juicio de la sociedad.

Qué bueno, que en la retórica de Castaños, Sinaloa no es la UAS, pues el PAN ya le hubiere pegado en la madre como le pegó a Sinaloa.

Pobre coordinador parlamentario del PAN, pobre Carlos Castaños: para intentar salvarse de la condena pública y no tocar el tema de juicio y cárcel para Malova distorsiona una iniciativa legislativa de avanzada, para oxigenar las voces destempladas de quienes usan la mentira como un lucrativo negocio.

Ya se ve y se siente en Sinaloa el frente común de los difamadores y calumniadores, que se dicen incluso demócratas, atacando con singular furia la Ley Anti-difamación…

Sinaloa no es la UAS…pero sí la UAS es Sinaloa, porque la Universidad forja a las generaciones presentes y futuras, porque educa, instruye, le apuesta a una nueva sociedad con valores y busca que Sinaloa transite por el camino el respeto, alejado de las mentiras, la difamación y la calumnia.