¿Pugna por el poder político entre las Fuerzas Armadas?

En la turbulenta perspectiva de la sucesión presidencial de 2018, no se pueden perder de vista cuatro factores rectores:

  • La desvencijada unidad de mando del Presidente de la República y el bajo registro de aceptación popular de su gestión;
  • La desorbitada carrera hacia Los Pinos, fuera de todo control del árbitro electoral;
  • La crisis en las relaciones bilaterales con la llegada del republicano Donald Trump, y su abierta hostilidad contra México, y
  • La ola golpista de las derechas latinoamericanas que tiene su epicentro en Venezuela.

Para efectos de este tema, preciso es subrayar el carácter institucional de Enrique Peña Nieto como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

Como ingrediente consustancial al fenómeno político, el asunto de la corrupción generalizada es un elemento central del discurso electoral de las oposiciones.

El acercamiento de la Marina al Pentágono

La referencia es obligada: Al declarar unilateralmente su guerra narca Felipe Calderón, algunos analistas especializados en Inteligencia Militar observaron lo que, a su informado juicio, consideraron al menos una anomalía: La irrupción de la Marina Armada de México en campos  de Seguridad Nacional, que  tradicionalmente se confiaron al Ejército.

En ese aspecto, el análisis se fundó en la Ley Orgánica de la Federación y las correspondientes a las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina. La discrecionalidad del jefe del Ejecutivo dio pie a interferencias, sobre todo de la segunda, en las funciones de la primera.

Desde ese sexenio, se observó en la agenda del titular de Marina, almirante Francisco Soto Sáynez Mendoza,  contactos permanentes con la alta oficialidad del Comando Sur del Pentágono estadunidense, e incluso la participación de activos a su cargo en operaciones conjuntas en el Atlántico.

A finales del sexenio de Calderón se produjo un incidente diplomático con el Departamento de Estado, cuando en determinado suceso ocurrido en Morelos, la Embajada norteamericana denuncio “una emboscada” a un vehículo en que un viajaba un marine adscrito a la agregaduría militar, cuando la Secretaría de Seguridad Pública intentaba una operación en Huitzilac.

¿Militarizar la política interior?

Ese tipo de comunicación subordinada (“colaboración”, es el término) continuó en el actual sexenio, siendo titular ya de Marina el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, ahora extendida con la oficialidad del Comando Norte del Pentágono.

Corre video: En la segunda semana de febrero pasado, en el marco del desgaste político sufrido por el presidenciable secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, por los adversos resultados de la estrategia de Seguridad Pública, algunos comentaristas adeptos anunciaron “una segunda oportunidad” al hidalguense.

Por esos mismos días, otros columnistas dieron crédito a una tendenciosa filtración: Eventualmente, el titular de Marina podría hacerse cargo de Gobernación.

A decir de esa especulación, los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional del gobierno de Trump, estarían pensando en un “agente confiable” en México para romper las estructuras internacionales de los cárteles del crimen organizado, a los que la política antidroga del gobierno de Peña Nieto no había logrado someter.

Ese “agente confiable” sería el almirante Soberón Sanz. Y hasta se señaló la primera consigna: Combatir la corrupción de las autoridades civiles.

Del almirante Soberón Sanz se rescató un dato biográfico: Su formación militar en el Colegio de Guerra de los Estados Unidos con sede en Washington.

No puede hacerse abstracción de que, a la titularidad de Gobernación, corresponde a la vez la Coordinación del Gabinete de Seguridad Nacional.

Peña Nieto exhibe más confianza en el Ejército

A la especie periodística se agrega un dato significativo: Desde que corrieron las primeras versiones comentadas, casualmente el Presidente Peña Nieto privilegió en su agenda su cercanía pública con los altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional, encabezados por el general secretario Salvador Cienfuegos Cepeda.

Esa agenda se cerró a finales de marzo con un mitin multitudinario en el Campo Militar Numero 1 de la Defensa, en la Ciudad de México, en  la que el Comandante Supremo Peña Nieto convivió incluso con las familias de los activos del Ejército mexicano.

En ese evento, Peña Nieto acentuó en su mensaje la urgencia de que el Congreso de la Unión  destrabe la Ley de Seguridad Interior para regular la intervención de las Fuerzas Armadas en funciones de Seguridad Pública, a fin brindarles garantías particularmente frente a las denuncias de violación de los Derechos Humanos.

El gestor más persistente en la liberación de esa iniciativa, es precisamente el general Cienfuegos Cepeda, quien no desaprovecha oportunidad para refrendar la lealtad del Ejército a su Comandante Supremo, Peña Nieto. La crítica a las Fuerzas Armadas ha entrado en el debate entre los aspirantes a la Presidencia de la República.

La lectura cruzada de esos acontecimientos obligan a la pregunta: ¿En condiciones de crisis de la autoridad civil, cuál es la corporación armada en la que Peña Nieto deposita su confianza ante las acechanzas de orden externo y, por supuesto, interno?

La ofensiva gringa contra el Ejército mexicano

Vale recordar un expediente: En los últimos dos años, al parecer con información inducida por los departamentos de Estado y de Defensa (USA), influyentes medios norteamericanos como The New York Times, al abordar la situación de México de cara a la Seguridad Nacional, ha descargado implacablemente su crítica al Ejército mexicano.

Esos medios norteamericanos no han aplicado el mismo demoledor rasero editorial respecto de la Marina Armada de México, cuyas operaciones (especialmente en el territorio interior) han sido objeto de graves recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

En medio de la crispada atmósfera en que se desarrolla la pugna por la sucesión de Peña Nieto (con prácticas loderas entre los beligerantes, dicho sea de paso), no es permisible echar en saco roto especulaciones como las comentadas, que se asocian invariablemente a la subyacente tentación del Golpe de Estado. Es cuanto.