¿Por qué temer a una Ley Anti-difamación?

¿Cuál es la responsabilidad de los periodistas y los medios de comunicación? ¿Es posible una información periodística responsable, veraz y transparente? En la columna anterior deRompiendo el Silencio revelé que un grupo de especialistas en comunicación política, en un encuentro en el Club de Periodistas de México, planteó: “el PRI y el PAN no son nada sin la ‘industria de la difamación’”

¿Son o no, entonces, los cerebros del PRI y del PAN y un grupo de comunicadores y periódicos impresos y digitales y noticieristas de radio, ajustados tradicionalmente a los intereses de quienes se mueven en éstos partidos, quienes se oponen a que en el Congreso Local se debata en torno a una iniciativa conocida como “Ley Anti-difamación”?

Es probable y posible. Ciertamente. Rumbo a los comicios del 2018, una sociedad indefensa ante ataques calumniosos y difamatorios es la ideal, la apegada a los proyectos político-electorales de quienes detentan el Poder Público y Político. El año próximo habrá elecciones de Presidente de la República, Senadores, diputados federales y locales, alcaldes y síndicos procuradores.
La disputa de las posiciones ofrece el campo propicio para la agresión “informativa”, velada o directa, con altas cargas de odio o de mentiras.

Por las posiciones que estarán en juego, pretender crear instrumentos jurídicos-legislativos para proteger la reputación, el respeto a la vida privada o intimidad, al honor e incluso a la imagen propia, se antoja  muy pecaminoso para los “comunicadores” del PRI y del PAN, diseminados en algunos medios de comunicación de Sinaloa ¿o no?

Es verdad. Insisto: no es pueril que un reducido segmento del gremio de la “comunicación”, ligado al PRI y al PAN, reaccionara con virulencia ante una “Ley Anti-difamación” instalada con el rango de iniciativa en el Congreso Local por diputados del Partido Sinaloense, acción ruidosa que generó un ambiente propicio para el linchamiento político.

Efectivamente: muy buenos resultados políticos y electorales han tenido el PRI y el PAN al reforzar, con el apoyo de los “comunicadores”, el odio, el ataque velado y directo en los procesos comiciales. Quieren seguir teniendo esos “éxitos”. La conjunción explosiva odio/política, basada en la calumnia y la difamación que instiga y potencia el odio, impregna todo el tejido social contaminando la razón y el sentido común.

No es gratuito, pues, que esos grupos de poder que lo mismo se mueven en el PRI que en el PAN, lancen a sus “comunicadores”, cual fieras, contra todo aquel periodista o medio de comunicación que difunda opiniones diferentes o que no se ajuste a sus planes político-electorales. En el blanco directo de sus ataques ahora están quienes les estorban en sus proyectos electorales del 2018.
Bien. ¿Es posible contar en Sinaloa con una información periodística responsable, veraz y transparente?

No es posible ni será posible mientras existan diversos intereses detrás o adelante de los medios de comunicación y mientras esos intereses no sean asumidos en forma transparente por los medios. Pero sí es posible trabajar para que exista un acercamiento a la veracidad o a las varias verdades que encierra un hecho.

Es común escuchar hablar en el gremio del periodismo acerca del rigor periodístico, como la base del periodismo, en el sentido que tiene que ver con la verdad de la información que se publica o se transmite.

Hablar de rigor periodístico es hablar de veracidad y de sujeción estricta a los hechos que se narran en cualquier modalidad de escrito periodístico. Es también un vocablo muy parecido y relacionado con la precisión.

El rigor periodístico se refiere a la profundidad del hecho para hablar sobre una temática específica. Esto conlleva ser fiel al género, ser ético y además, tener conciencia de progreso investigativo.
Los periodistas debemos tener presente que independientemente del género que utilicemos para transmitir el mensaje, debemos tener rigor en la base de la información; lo ideal, es consultar varias fuentes para una misma información, con el fin de contrastar la veracidad de la misma que estamos transmitiendo.

Una “Ley Anti-difamación” ajusta a la perfección con el rigor periodístico. No hay nada de que temer. Quienes informan con profesionalismo, con ética, con rigor periodístico, no tienen por qué temer a que una iniciativa de ley que busca proteger la honra, la imagen y la reputación de los sinaloenses se analice y se vote en el Congreso del Estado…

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.