Noroeste: Difama y difama que algo queda.

El periodismo no debe ser oficio de cínicos.

Ryzard Kapuzinsky.

La empresa constructora GIA, acreedora de la licitación pública para la construcción del parque temático en Culiacan publicó extensa carta abierta en el periódico Noroeste, denunciando calumnias vertidas en su contra por el columnista de ese diario, Alejandro Sicairos, que en su columna denominada “Observatorio” llenó de descalificativos y adjetivos injuriosos a la mencionada empresa, acusándola de corrupta, entre otras lindezas.

Sicairos fue prolijo en denuestos e invectivas, pero omiso en aportar pruebas de sus dichos, convirtiéndose de esa guisa en uno de los “calumnistas” estelares de Noroeste, pretendiendo que por el hecho dudoso de ejercitar el oficio de periodista ficción no le sea tocado ni con el pétalo de una palabra que critique su nuevo oficio.

La calumnia y sus extremos inmorales están acreditados plenamente en la carta publicada por GIA y eso es una prueba indubitable de corrupción periodística que no ha sido desmentida ni por el diario, ni por el mismo Sicairos. A las pruebas o las omisiones me remito.

Lo increíble del cinismo lo vemos en los anuncios gráficos en donde Noroeste presume que hace investigación para develar actos de corrupción y para ello anuncia precisamente el caso de GIA, en donde está clarísimo que la dolosa imputación a la empresa constructora es falsa porque la misma no arroja elementos de convicción para que el público esté bien informado sobre ese caso, que ha sido aclarado extensivamente por la empresa calumniada, sin que Noroeste haya producido la más mínima disculpa pública.

La falsa especie que hizo circular Sicairos recibió el expreso apoyo de los mandamases editoriales del desgastado diario sinaloense, a través de la columna institucional (anonima?) llamada ” Malecón”, donde a partir de pobrísimos argumentos “la casa” pretendió lavar los trapos sucios de una evidente violación a los principios éticos de un medio de comunicación, como son la veracidad, la objetividad y las pruebas con datos duros, que el periódico, ni el periodista Sicairos han podido acreditar en la imputación de conducta corrupta que se le endilgó a la empresa constructora, lo que daría pie a una demanda por daño moral en contra de Noroeste, duélale al que le duela.

Es injusto que amparándose en la libertad de expresión, cualquier individuo, periodista o no, pueda enlodar el patrimonio jurídico intangible (valiosísimo) de buen nombre, honor y marca, esto último, en tratándose de una persona moral.

Es una hipocresía de estos  fariseos que se esconden bajo las convenientes faldas de una libertad de expresión mal interpretada y  en donde la discrecionalidad ética tiene más salidas que un cerco viejo, lesionar a través de un indebido ejercicio de un derecho, el derecho de otros, siendo esto último la sólida mojonera en contra de los excesos y el ejercicio corrupto de la libertad de expresión. Donde manda la constitución mexicana, no rige la hipocresía de los tartufos.

Harto de esa hipocresía y de la zalamería con que el periódico trata a los supuestos líderes de opinión, a los falsos consejos ciudadanos y a los capitanes empresariales de derecha ultraconservadora, el importante analista Ernesto Villanueva ha dejado de escribir su columna en Noroeste, lo que desde hace semanas veníamos anunciando en este espacio, en virtud de la camisa de fuerza que la pequeña plutocracia sinaloense ha impuesto al diario Noroeste, lo que de suyo reñía con el talante liberal de Villanueva. Otra mancha más al tigre.

Es de llamar la atención, que junto con las 8 columnas del día 5 de abril donde Noroeste cabecea: “Busca PAS regular daño moral” , en la página 6 A del diario, ellos mismos recogen una noticia donde el gobierno alemán ha puesto un dique jurídico y económico a la publicación de noticias falsas, por lo que se infiere que lo que aquí, ellos llaman ley mordaza, en otras latitudes es una protección del estado ante los excesos de los medios de comunicación.

La columna Observatorio de Alejandro Sicairos, al imputar el delito de corrupción a la empresa GIA está produciendo una noticia falsa con la intención de dañar a la empresa y confundir a la opinión pública como certeramente lo sostiene la empresa agraviada. ¿Así o más clara la violación a los principios éticos universales que deberían regir el periodismo democrático?
La utilización de un testigo de cargo en la persona de Luis Enrique Ramírez (me escuece pronunciar su nombre) quizá el “periodista” más desacreditado y sucio en la historia del periodismo sinaloense (al nivel del tristemente célebre Odilón López Urías) afirmación esta última que usted puede corroborar en los dichos y la información que este torvo individuo ha dado de sí mismo en las redes sociales y que es un ejemplo diáfano de la más elemental falta de ética y probidad periodistica de Noroeste, que al utilizar a este facineroso  del periodismo como una falaz evidencia en contra del ex rector Héctor Melesio Cuén, quien en ejercicio de sus derechos y patrimonio jurídico presentó una demanda civil (que no penal) por daño moral en contra de ese despojo de ser humano, carente de la más mínima credibilidad y moral periodística, ha revelado su insuficiencia para producir un periodismo objetivo y profesional, recurriendo a los más execrables representantes de periodismo calumnioso y de ficción del que se tenga memoria en la tierra de los once ríos.

Todo expediente público que toca Noroeste lo trastoca y eso quedó evidenciado en la nula capacidad de convocatoria a propósito de los ominosos crímenes de periodistas perpetrados en distintos estados de la república y que a lo sumo concito no más de 100 personas entre miembros del gremio y sociedad abierta. Semana tras semana, el defensor del lector, Rodolfo Diaz Fonseca, tiene que dar respuesta a las incesantes denuncias que los últimos lectores de Noroeste le hacen llegar sobre la calidad del periódico, sus reportajes y columnas, que han convertido a ese espacio en una gigantesca y permanente fe de erratas en la forma, pero también sobre el fondo periodístico de ese diario que se degrada día con día como una piel de zapa. Su desaparición física es inminente.
Mientras el joven director, Adrián López Ortiz, con delirios de “progre” termina su doctorado, ha dejado en manos de Guillermina Nevarez (una neófita en la materia editorial a juzgar por las interminables pifias) el periódico se deshace literalmente entre gazapo y gazapo. Esta semana adjudicaron en primera plana una nota a Enrique Coppel sobre el tema de la legalización de las drogas, cuando el declarante de tan importante tema había sido su hermano Alberto.

La enorme falta de capacitación y de motivación económica de los reporteros la quieren suplir con slogans voluntaristas sacados de los manuales de Alex Dey. López Ortiz ha confundido la labor periodística con la participación política ciudadana y en su pecado el diario paga las consecuencias de un deficiente periodismo.

Pero volviendo al asunto de GIA: Lo gravísimo del asunto es que la empresa calumniada tuvo que pagar una página completa en dicho periódico para intentar lavar su imagen, lo que de suyo es una barbaridad, atento a lo que la ley de imprenta y el artículo séptimo constitucional establecen para el derecho de réplica. Todo parece indicar, que ante la evidente quiebra económica (y etica también) de Noroeste, la estrategia o la línea editorial se decanta por el golpeteo calumnioso con el doble propósito de escandalizar con un lamentable y triste amarillismo y por otro lado cobrarle al calumniado el derecho de réplica, en un caso que invitaría a un público debate sobre la deontología periodística de ese diario, que algún día presumió independencia y objetividad. La estrategia “periodística” perversa parece ser: Te pego muy duro, ergo, luego cobro.

Pero las contradicciones no paran allí: un día sí y otro también su director Adrián López Ortiz se reúne con el gremio empresarial para la promoción de los valores de la libre empresa sinaloense y por otro lado, avala las calumnias vertidas por un periodista, que de la ficción y la subjetividad ha hecho su divisa periodística.

Ante la falta de hechos y datos duros, lo más cómodo y fácil son los adjetivos descalificativos. Para nadie es un secreto que Noroeste actúa con doblez e hipocresía, siguiendo una evidente línea política en favor de una oligarquía económica y política donde militan sus accionistas, en particular los intereses políticos de Jorge del Rincón (de genealogía panista ultraconservadora); los intereses del falso diputado independiente Manuel Clouthier Carrillo, que quiere ser senador de la república y quien semana tras semana acapara las 8 columnas del diario sin que nadie se atreva a cuestionar al energúmeno empresario y hoy vividor de la política y por ultimo Heriberto Félix  Guerra, representante del calderonismo en Sinaloa (lease Margarita Zavala) y al gremio de políticos panistas que enquistó en el corrupto gobierno de Malova, hoy en la picota mediática por un desfalco cercano a los 14 mil millones de pesos al erario sinaloense.

El roster de analistas políticos que dan la batalla calumniosa en Noroeste, incluyen a Guillermo Ibarra, famoso plagiario intelectual del trabajo de sus pupilas en la escuela de Estudios Internacionales de la UAS, tal y como lo hemos acreditado en este espacio, y al caricaturista por comisión Gilberto Ceceña, conspicuo traficante de influencias y beneficiario en los últimos 20 años de sustanciosos contratos publicitarios de ese nefasto elefante blanco denominado CODESIN, cuyos recursos propiedad de todos los  sinaloenses es disfrutado por lo más granado de los vividores al servicio de la oligarquía sinaloense, pero con cargo al erario público.

Es paradójico que Noroeste y sus columnistas se duelan de la celebración por parte del gobierno y empresarios de las asociaciones publicas/privadas y se hagan de la vista gorda para someter a su pretendido tamiz ético, al monero de referencia y al seudo analista político, quien junto con su esposa Ana Luz Ruelas fueron dueños absolutos de la Facultad de Estudios Internacionales de la UAS.

A propósito de Ceceña ¿por qué las furiosas mujeres pastoreadas por Tere Guerra, hicieron mutis, cuando el patético monero hizo cera y pabilo de los valores de la mujer sinaloense, pergeñando un ominoso cartón donde traslucía misoginia al sugerir que las mujeres (todas) son seres inestables como el cambio climático? Si eso hubiese sucedido en otro medio y en otras latitudes ese hubiese sido su ultimo cartón.

Todo indica que la máxima editorial de Noroeste y de su director Adrián López Ortiz se puede escribir en los siguientes términos: La ética y la moral periodística solo es para que se hagan en los bueyes de mi compadre.  Es cuánto.