Malova y “el loco” Cruz quebraron Sinaloa

Involucrado el ex coordinador de asesores en el endeudamiento del gobierno estatal

Desquiciado, con despliegues de “protagonismo” que rayan en el desequilibrio mental, el diputado del PAN, Roberto -“El Loco”- Cruz Castro, intenta “marcar distancia” del gabinete de Mario López Valdez, del que formó parte, repartiendo, ahora, sus propias culpas, protagonizando escándalos para procurar escapar de una serie de investigación, incluso de “enriquecimiento inexplicable”.
Rabioso, delirante, sin asimilar todavía que Mario López Valdez lo haya “ponchado” y sacado de su gabinete; enloquecido aún por la negativa de apoyo de “su manager” o “padre político”- como llamaba a Malova-, a su Proyecto PAN 2016 por la gubernatura de Sinaloa, fabrica, arma desencuentros públicos para tratar de aparecer alejado de la corrupción malovista, y como víctimas de su propio carácter trastornado.

Por todos los medios, sobre todo por el de la rudeza política, con el viejo cuento de “yo no fui”, el legislador del PAN pretende escapar de su responsabilidad y corresponsabilidad, de su participación directa y estratégica en el gobierno de Mario López Valdez, caracterizado, de acuerdo a las investigaciones contables, por el endeudamiento, el saqueo y la falta de resultados en todas sus áreas, régimen que ha generado la repulsión de la sociedad sinaloense.

“El Loco” Cruz es uno de los ricos del régimen malovista. Que llegó rico, es uno de los argumentos para su ansiado escape de las investigaciones. Que salió aún más y que sus “empresas” le generan ganancias millonarias, es otra socorrida justificación que levanta suspicacias. El periodista Felipe Manzanarez, de “Punto MX Cuestión de Enfoque”, denunció, al revelar detalles de las utilidades de los “negocios” del diputado del PAN, que “estamos ante un caso de enriquecimiento inexplicable”.
De las “empresas” del legislador panista se sabe poco. O nada. Poco y nada ha revelado. No es muy dado a la transparencia. Dice que es dueño de un negoció denominado Intelesteck, afiliado al Grupo Global Income y Brio: ninguno de los dos está “arriba” de la red digital. Aparece, en cambio, otro con un “nombre aproximado”: Inteltech, S.A. de C.V., que da “servicios” al sector educativo público y privado. De la que también dice ser socio es la Global Incom, ligada a los negocios en materia de tecnología.

“El Loco” Cruz ingresó al gabinete de Mario López Valdez en enero del 2011. Su primera posición fue la de jefe de la coordinación de asesores del gobierno del Estado, cargo que ocupó durante dos años. En febrero del 2013 tomó las riendas de la Secretaría de Desarrollo Económico, posición que dejó “por la puerta de atrás” en febrero del 2014. Por su nivel estratégico asesoró a Malova y al secretario de Administración y Finanzas, Armando Villarreal, en materia de adquisición o “contratos” de créditos y en el manejo de recursos para el desarrollo “económico” de Sinaloa.

A seis meses de instalarse en el Palacio de Gobierno, el Mandatario estatal, asesorado por Roberto -El Loco- Cruz , inauguró la política de ‘gobernar de prestado’. En 3 años (los mismos que duró “El Loco” Cruz en el gabinete malovista), la deuda Per Cápita creció al 88 por ciento y los pasivos a corto plazo, sin fuente de pago, se dispararon al 262 por ciento.

Ante el endeudamiento, la Auditoría Superior del Estado lanzó la alerta que el Ejecutivo Estatal y su jefe de coordinación de asesores primero y luego titular de la SEDECO, y el propio Armando Villarreal, ignoraron: no malgastar el dinero público y no contraer más créditos.

En 2010, en Sinaloa la deuda pública Per Cápita era de 946 pesos. Para 2013, ascendió a mil 782 pesos: creció el 88 por ciento, según la Auditoría Superior del Estado. Así, pues, cuando al gobernador Mario López Valdez se le agotaron los argumentos para pedir más dinero prestado con autorización del Congreso –integrado por diputados del PRI, PAN y PRD-, aplicó el esquema de los créditos quirografarios o “revolventes”.

Después, en 15 meses, de enero de 2013 a marzo de 2014, ya en plena salida de “El Loco” Cruz del gabinete, pero con la orientación de sus políticas en materia económica y de “prospectiva estrategia”, de la cual, el diputado del PAN, posee maestría, Malova contrajo 36 créditos bancarios a corto plazo por 8 mil 615 millones 929 mil 93 pesos, un monto apenas menor que el costo de construcción de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que fue de 8 mil 595 millones de pesos.
En tres años, López Valdez, con el apoyo de su jefe de asesores, afectó hasta el tope la capacidad de endeudamiento que le heredó el ex Gobernador Jesús Aguilar Padilla.

De 2010 a 2013, fase promocional del fallido Proyecto PAN 2016 de Roberto -El Loco-Cruz por la gubernatura de Sinaloa, el endeudamiento total registró un acelerado crecimiento del 46 por ciento, disparándose hasta los 7 mil 984 millones 100 mil pesos. El “resorte” de este crecimiento fue la deuda pública a largo plazo que creció al 93 por ciento, aumentando a 5 mil 67 millones 786 mil 610 pesos; además, el Estado generó pasivos de pago inmediato sin tener solvencia para cubrirlo.

En el “Análisis del Endeudamiento del Gobierno del Estado de Sinaloa en el 2013”, la Auditoría Superior del Estado informó que “en los últimos cuatro años, el Gobierno estatal no ha logrado mantener disponibilidad financiera suficiente al cierre de cada ejercicio fiscal para cubrirlos, generando pasivos sin fuente de pago. En 2010 fueron 718.6 millones de pesos y para 2013 los incrementó a 2 mil 605.4 millones de pesos, para un crecimiento del 262.6 por ciento”.

La Hacienda pública sufrió un daño severo que obligó a activar “un foco de alerta”, sostuvo la ASE y advirtió que, en 2014, tendría dificultades para pagar los gastos ineludibles para la operatividad del Gobierno, como la nómina de los servidores públicos y jubilados, proveedores, bancos y programas.

Precisamente en febrero del 2014 Roberto -El Loco- Cruz salió del gobierno del Estado, del equipo de su “manager” y “padrino político”. Culpó de su cese a quien fuera secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros.
En enero de 2014, a un mes antes de la liquidación de Cruz Castro del gobierno estatal, la ASE instruyó aplicar con urgencia un plan contingente de saneamiento de las finanzas públicas: prohibió generar más pasivos sin fuentes de pago, adquirir más créditos, malgastar el dinero, reducir el gasto corriente hasta el 11 por ciento y ejercer los recursos en los programas y proyectos, según lo programado. Pero Malova mandó al demonio la recomendación y siguió gastando y pidiendo más dinero prestado, ocultando la información a los diputados. Comenzó a tener especial cuidado de que datos sobre los endeudamientos no llegaran a los desempacados diputados del Partido Sinaloense ni a algunos legisladores del PRI.

Dato importante: fue en el segundo trienio del sexenio pasado, cuando ya estaba super-endeudado el gobierno de Malova, cuando por primera vez en la historia política-legislativa arribaron diputados del PAS, de este partido estatal, al Congreso Local. A finales del 2013 y a principios del 2014, la instrucción de Malova fue cerrar la puerta a la transparencia, negar y ocultar documentación “confidencial” a los legisladores del PAS.

El asunto de la aprobación de las cuentas públicas lo “arregló” Mario López por conducto de la Comisión de Fiscalización, con el aporte de datos falsos o mutilados al Legislativo, los cuales se hacían llegar a los grupos parlamentarias de los diferentes partidos.

Más detalles: En febrero del 2011 (todavía no existía el PAS), la onda gélida que afectó la mayor parte de la siembra hortícola y de granos, fue el argumento que expuso López Valdez en la solicitud del “megapréstamo” por 3 mil millones de pesos al Congreso del Estado, que le fue aprobado por los diputados del PAN, PRI y PRD. En las negociaciones y cabildeos para que se autorizaran esos créditos participó Roberto -El Loco- Cruz es calidad de jefe de asesores del gobernador Malova.

En esa fase, el gobierno de Mario López adquirió también un avión Falcon 20F-5BR, por 2 millones 777 mil dólares a la empresa estadounidense Western Wings Corp., un mes después de la contingencia y fuera del presupuesto. Compró, pues, un avión, pero decía que no tenía dinero para invertir en obra. El ahora diputado del PAN le aplaudió, en funciones de jefe de asesores, esa adquisición a Malova.
Un año después Mario López Valdez persuadió a los legisladores por conducto de “El Loco” Cruz” y Armando Villarreal para aprovechar la “oportunidad” de adquirir 771 millones de pesos mediante bonos Cupón Cero, a liquidar en 20 años.
Mientras los diputados discutían el esquema y la tasa de interés del Cupón Cero, de enero a marzo de 2013, Malova contrató, sin permiso, 4 créditos quirografarios por mil 200 millones de pesos con Banorte, Banco del Bajío y Banamex, casi el doble del monto del empréstito que el Congreso estatal todavía revisaba.

El “bono Cupón Cero” se aprobó el 14 de marzo del 2013 ( aún no había diputados del PAS en el Poder Legislativo): la Secretaría de Administración y Finanzas ya había recibido recursos económicos, sin informar a los legisladores ni a la sociedad. La Legislatura estaba integrada por diputados del PRI, PAN y PRD.

En 2013, el tercer año del actual sexenio -sin la presencia de los legisladores del PAS en el Congreso- la SAyF a cargo de Armando Villarreal Ibarra, cobró 30 créditos de corto plazo que sumaron 5 mil 729 millones 429 mil 93 pesos provenientes de Banorte, Banamex, BBVA Bancomer, Banco del Bajío y Banco Interacciones.
La ASE, en los Informes de “Resultados de la Revisión y Fiscalización Superior de la Cuenta Pública del Primer y Segundo Semestre de 2013”, informó que el Estado pagó 49 millones 100 mil 662 pesos por los intereses bancarios generados. Los estados contables y financieros fueron ocultados a los diputados. Únicamente la comisión de Fiscalización arropada por los diputados del PAN tuvo acceso a la documentación.
Al entrar el último trienio de gobierno, en el 2014, el PAS entró de lleno a la escena política con tres diputados locales. Ya para esas fechas las finanzas públicas estaban sumidas en la quiebra. El propio Mario López Valdez administraba la bancarrota por él mismo, sus asesores y su tesorero estatan provocaron. Mutilaba y desviaba presupuestos. Tapaba un hoyo para abrir otro. También el rapiñaje aumentó en el gabinete estatal. No había una dependencia donde no afloraban irregularidades, acusaciones o denuncias de enriquecimiento de sus titulares o de sus familiares.

Diputados del PAN que ya se desprendían de Mario López Valdez no tuvieron acceso al manejo contable y financiero de las dependencias de gobierno del segundo trienio malovista. Tampoco fluyó información hacia los diputados del PAS. Los legisladores del PRI, incómodos, no alineados a Malova, se quejaban de la falta de transparencia. Lo mismo les sucedía a los diputados del PRD y del Panal.

La Auditoría Superior del Estado remitió documentación mutilada, tergiversada, cruzada, engorrosa, a la Comisión de Fiscalización del Congreso Local, en la que convergían diputados del PRI y del PAN. Con esa información y la falta de transparencia pasaron a aprobación las últimas cuentas públicas, que tronaron en el primer semestre del 2016 por la investigación que realizó el diputado del PAS, Víctor Antonio Corrales Burgueño, y el legislador del PAN, Zenén Xóchihua Enciso. Fueron los primeros diputados que “atoraron” la cuenta pública de Malova.
Asustado, temeroso de que la investigación por los desfalcos, peculados, rapiñajes, desvíos, de una administración de la que él fue clave en su endeudamiento y desfalco, el diputado Roberto -El Loco- Cruz Castro ahora se “cuelga la medalla” de la no aprobación de esas cuentas públicas del primer semestre del 2016, pero oculta tramposamente que él es parte directa, que jugó un papel relevante del gobierno corrupto y que fue pieza clave en la quiebra de Sinaloa.

Arma así desencuentros, gritos, para intentar “limpiar” públicamente su enlodada imagen. Trata de culpar del desastre de Sinaloa a quienes empujan una investigación a fondo de la administración malovista, investigación que sin duda debe alcanzar al propio Roberto -El Loco- Cruz, quien fuera jefe de asesores y titular de la SEDESCO del gabinete de Mario López Valdez.

Carlos Ortega Carricarte, secretario de Administración y Finanzas, reveló que el informe sobre el estado financiero-contable “está incompleto, pues los servidores públicos malovistas sólo entregaron en promedio el 42 por ciento de las actas de entrega y recepción”.
Hay problemas todavía para localizar informes de cada una de las dependencias. Conclusión: Roberto -El Loco- Cruz fue parte del tinglado de la corrupción. Fue pieza clave en el endeudamiento y quiebra de Sinaloa. No es gratuito entonces su desquiciamiento. No es casual que ande de “pica pleitos”. Que quiera escapar del brazo de la ley armando escándalos para desviar la atención del tema principal: la corrupción y el procesamiento de los responsables del desastre financiero, económico y contable de Sinaloa…