Malova y el control de la Comisión Permanente del PAN

El desastre que hunde al PAN-Sinaloa es resultado de las ambiciones personales y de grupo; la penetración de “fuerzas externas” que le apuestan al control de ese partido y la traición de los neopanistas y de la gerontocracia que buscan “soportes” que les permita “comodidad política” o la garantía de la subsistencia de sus negocios.

En el 2010 ganaron la elección con la inserción de un segmento del PRI y la alianza con un PRD vociferante; triunfaron y las dirigencias de los grupos cambiaron su estatus económico, cómplices, corresponsables del saqueo financiero, insensibles ante los flagelos de la hambruna, el crimen y la violencia.

Ciegos y sordos todos ante el enriquecimiento de secretarios, subsecretarios y hasta jefes de departamento del gobierno estatal. Partícipes o encubridores de los gobiernos municipales panistas proclives al rapiñaje.

Lo que sucede en el PAN no es cuestión, entonces, de ideológica. Las tesis que dieron nacimiento al partido albiceleste fueron sepultadas por su pragmatismo, por sus alianzas con el PRD y otros partidos y por su sumisión, con todo y el Pacto por México, al presidente Enrique Peña Nieto.

El PAN-Sinaloa cayó en shock séptico con su amalgama sui géneris con el PRI: en el 2011 con los primeros actos de rapacería del gobierno “del cambio” entró en estado crítico y fue paciente ambulatorio durante seis años, víctima del burococo y la corrupción. Hoy cosecha del desastre y recoge lo que sembró en el surco político: descrédito, divisionismo, disputas, rencores y venganzas

La catástrofe del gobierno de Mario López Valdez, su candidato del 2010 y su gobernador del 2011 al 2016, es del PAN, y sus actores, beneficiarios del régimen del latrocinio que se mueven en la dinámica del yo no fui o el nosotros no fuimos: la cloaca los salpica.

Los diputados azules no son ya los seres puros y angelicales, los seres divinos anticorrupción, cuento viejo con los que intentaron distraer a los sinaloenses. Imposible engañar al resto de los diputados y a la sociedad toda: chapotearon en las mismas pestilentes cañerías del régimen panista-malovista.

En la ruta de la integración de la Comisión Permanente del PAN-Sinaloa, el periodista Jesús Fuentes recuerda que “los panistas también saborearon lindo y bonito las mieles con Malova. El mundo se les hacia chiquito para ellos solos: Pancho Solano, Adolfo Rojo, Carrizoza Cháidez y Eduardo Ortiz y otros se sentían realizados. Caminaban como pavorreales y se sentían el último alarido de la moda”.

“La secretaría de Seguridad Pública, la de Turismo y la de Obras Públicas estaban atestadas de panistoides. Incluso muchos siguen mamando la ubre en esos lugares, ahora con Quirino Ordaz”, expresa.

Con especial sarcasmo Jesús Fuentes revela que “la cofradía de panistas no puede reunir ni para llenar un bocho. Ya tiene meses el Comité Directivo estatal queriendo sesionar y ni ‘maiz’ que se juntan. Esto se debe a que el inaudito poder económico que obtuvieron en el gobierno de Malova los enloqueció, los dividió y los hizo añicos”.

El Senador del PAN, Francisco Salvador López Brito, culpó a Adolfo Rojo Montoya y al presidente del PAN-Sinaloa, Sebastián Zamudio Guzmán, de ser “el origen y la causa del problema al no querer construir puentes” para crear la nueva Comisión Permanente, “no querer integrar a otros equipos y no cumplir acuerdos, incluso internamente que entre ellos hicieron”.

“Porque es un solo grupo el que evidentemente. Es el grupo que lidera Adolfo Rojo, el que quieren todas las posiciones; el control de la dirigencia estatal”, puntualiza.

Formar parte de la Comisión Permanente del PAN será vital para estar en la jugada en el 2018. El órgano “colegiado” tiene bajo su responsabilidad aprobar programas de actividades del partido; acordar colaboraciones del PAN con otros partidos; autorizar alianzas, coaliciones y candidaturas compartidas; revisar las cuentas generales de administración y tesorería del Consejo Estatal; aprobar designaciones de consejeros estatales, vetar decisiones de asambleas municipales y estatales y participar en la propuesta de candidaturas a puestos de elección popular.

De la Comisión de marras partirán “líneas” para la designación candidatos a alcaldes, regidores, diputados locales y diputados federales y Senadores por tierra. La Comisión Permanente del CEN del PAN decidirá quienes serán los candidatos a senadores y diputados plurinominales.

Pero ¿De quiénes son entonces las manos que mecen la cuna en el PAN? ¿Quiénes son los cerebros que mueven los hilos de la integración de la Comisión Permanente? ¿Son panistas puros o son desplazados por “fuerzas externas”?

En el 2010 el ex gobernador Juan S. Millán y Gerardo Vargas Landeros operaron el “convencimiento” y “acercamiento” de importante figuras del PAN estatal y nacional a la candidatura aliancista de Mario López Valdez.

Juan Millán no ha perdido esos contactos. Gerardo Vargas operó durante 6 años con los grupos del PAN y se le adjudicó la propiedad del CDE.

El pacto del 2010 de Millán, Gerardo Vargas y Malova parió los alcaldes y diputados del PAN del primer trienio del anterior sexenio. De ese acuerdo surgieron también los presidentes municipales y legisladores del segundo trienio malovista. Los arreglos alcanzaron para designar candidatos a alcaldes y diputados, del PAN y del PRI, actualmente en funciones.

El analista Osvaldo Villaseñor visualizó en el “origen del pleito” por los cargos en la Comisión Permanente “el intento de acaparamiento de la comisión permanente por los mismos que vendieron el partido y lo hundieron hasta la tercera fuerza electoral por la complacencia, entrega y sumisión al régimen malovista”.

Reveló que los 20 espacios a ocupar en la conformación de la Comisión Permanente, 3 eran para Edgardo Burgos Marentes, 3 más para Adolfo Rojo Montoya, 3 para Guadalupe Carrizoza, 3 para Adolfo Beltrán, 3 para Carlos Felton, 3 para Jorge Villalobos, 1 para el CEN y 1 para la vieja guardia panista.

Fuera del reparto quedaban los perdedores de la pasada contienda por la dirigencia estatal panista entre ellos Alejandro Higuera, Martín Heredia, el senador Francisco Salvador López Brito, Zenén Xochichua y hasta el actual diputado Roberto Cruz, quien fuera su aliado.

¿Y la gerontocracia del PAN-Sinaloa? Los viejos panistas, antes “doctrinarios, los que abrevaron por años del partido, están más interesados en conservar lo que cosecharon por su apoyo electoral en el 2016 al priista Quirino Ordaz Coppel: Jorge del Rincón Bernal espera los frutos del respaldo del gobernador del estado; Rafael Moran Ríos ya recibió en pago la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas. Ahí despacha su alfil María Guadalupe Yan Rubio.

Luis Roberto Loaiza y Lorenzo Gómez Leal no se enfrascan en disputas estériles.

Heriberto Félix Guerra le pone todo su corazón a la campaña de Margarita Zavala por donde espera obtener el respaldo de la Comisión Permanente del CEN del PAN al Senado de la República, apoyo que le fue negado al cuñado de Guerra, Manuel Clouthier, por el esposo de la Zavala, Felipe Calderón Hinojosa.

El ex titular de la Sedesol aparece en escena cuando a Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala, se les señala de ser dueños de varias propiedades en la misma área que en el 2010 le “rentaban” una casa al sinaloense.

¿Cómo piensa entonces el CEN del PAN arreglar el caos, la disputa y los encontronazos de sus grupos y militantes en Sinaloa? ¿Cómo frenará la injerencia de las “fuerzas externas” en el blanquiazul?

El CEN del PAN envió al ex gobernador de Baja California Norte y miembro de la Comisión de Depuración del Padrón de Militantes, Ernesto Ruffo Appel, a intentar recomponer el escenario y lograr un punto de “equilibrio político” entre los grupos en disputa.

Todavía no salía de Sinaloa cuando los propios panistas, temerosos de ser desplazados por Ruffo, lo acusaban de estar ligado a la narco política y de haber protegido a grupos criminales en funciones de mandatario de BCN.

David Lozano Pérez, quien fuera el presidente de la XX Legislatura de Baja California, pidió, en tiempo y forma, a la Procuraduría General de la República abriera una investigación a los ex gobernadores de extracción panista Ernesto Ruffo Appel y Eugenio Elorduy por enriquecimiento ilícito.

Denunció que tenía pruebas contra de Ruffo, quien durante su campaña recibió 500 mil dólares procedentes del narcotráfico, particularmente de la banda de delincuentes de alta peligrosidad.

Así, las cartas credenciales de Ruffo Appel para poner orden en el PAN-Sinaloa llegaron manchadas.

El PAN estatal se hunde en el desastre. La tímida intención de sacar del partido a las “fuerzas externas” que desde el 2010 tomaron el control del blanquiazul colapsa las negociaciones. Los beneficiarios del sexenio malovista cierran filas y otros se aprestan a no dejare arrebatar espacios.

Del control de la Comisión Permanente despenderá la suerte del malovismo en el 2018 pues el PRI les cierra todas las puertas, pese a los aliados que pululan en el CEN del PRI y en el gabinete de Quirino Ordaz Coppel como Martha Tamayo Morales, de la Sedashu, operadora de Malova en el Congreso y en el PRI estatal.

En el Congreso Estatal los panistas le apuestan a los distractores, al tema de las “pluris” para intentar distraer a la sociedad del tema prioritario, del escándalo mayúsculo: la corrupción del gobierno de Malova, del gobierno del PAN y de sus “amigos” o socios del PRI y del PRD.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.