Heriberto Félix Guerra ¿Mediocre, pero con suerte?

Nunca ha sido empresario y mucho menos industrial, y sin embargo fue presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación en Culiacán. Fue propietario de una incipiente industria mueblera, que bajó sus cortinas antes de salir al mercado y eso no fue obstáculo para alcanzar una vicepresidencia nacional de CANACINTRA.

Entró al negocio de la restaurantería de la mano de su sobrino, José María Castro Sánchez, hijo de su prima Malena Sánchez Guerra y hoy es un próspero restaurantero. Chema, como se le conoce al sobrino, ideó y confeccionó las franquicias de negocio de comida rápida ubicadas en Culiacán, bajo la marca comercial de Sushi Factory, negocio que iniciaría su despegue cuando Heriberto Félix Guerra despachó como Secretario de Desarrollo Económico de su primer mentor político, el priista Juan S Millán, a quien traicionaría al final del sexenio.

El negocio más jugoso de Félix Guerra en su “vida empresarial” fue el rentismo. Su padre, Heriberto Félix Navidad, hombre de medianos recursos, construyó en los 90s un conjunto de bodegas que  el gobierno de Juan S Millan (1999/2005) rentaba a Felix Guerra aprovechando su “calidad” de secretario de Desarrollo Económico, donde desempeñó un papel mediocrísimo, en un entorno muy favorable para la economía regional con crecimientos en el PIB  nacional arriba del 5 por ciento anual.

Félix Guerra no tiene cultura política, ni una sólida formación académica. Cuando mucho alcanzó una licenciatura en Economía por el Tec de Monterrey. Su discurso político es muy limitado en cuanto a su forma y contenido. Sus comparecencias ante el congreso federal, cuando fungió como titular de SEDESOL, fueron siempre de pena ajena, por la incapacidad del yerno de Maquío para expresarse con inteligencia y propiedad.

Félix Guerra es un especimen producto de la mercadotecnia política que se impuso como modelo en el país y que ha hecho de individuos mediocres e impresentables luminarias públicas de sexenio, tras sexenio.

A pesar de sus carencias políticas y culturales, en 2006 el oriundo de Culiacán, gracias a la influencia de Felipe Calderón, por entonces candidato presidencial, obtendría por la vía del regalo constitucional una senaduría que ni siquiera peleó, en virtud de estar registrado como primer lugar del tándem, habiendo llevado al doctor Javier Osorio Salcido como compañero de fórmula. Osorio se quejaría amargamente por la huelga de brazos caídos que Félix Guerra hizo en esa campaña política, sabedor que su lugar en el senado estaba asegurado.

Para muchos es un misterio en qué momento y a través de qué o quién, Félix Guerra se le metió en los afectos personales y políticos al ex presidente Felipe Calderón, quien una vez en la Presidencia de la Republica lo nombraría subsecretario de Fomento de la pequeña y mediana empresa, en el ministerio de Economía, donde pasaría dos años con más pena que gloria.  De allí brincaría de forma inopinada a la poderosa Secretaria de Desarrollo Social para servir al proyecto político de Felipe Calderón, el cual se vio frustrado por la incompetencia de Ernesto Cordero, que perdería de calle la contienda interna con Josefina Vázquez Mota.

Misterios aparte, me parece que Félix Guerra reúne las condiciones políticas y de personalidad que FECAL requería de sus subordinados:  medianía intelectual y política, boca cerrada y una gran dosis de servilismo para conformidad del beodo michoacano, que no resistía (ni resiste) a la gente talentosa, ni con vida intelectual propia (German Martinez dixit).

Félix Guerra, que en 2004 se rebeló a su tutor político Juan S Millán y acicateado por su cuñado Manuel Clouthier Carrillo, hasta esa fecha enemigo capital del rosarense y dueño de la línea editorial de Noroeste, tomó por asalto la estructura del PAN local para imponer a los panistas de cepa una candidatura al gobierno de Sinaloa, acordada en Los Pinos con el presidente Fox. Félix Guerra no es panista y lo presume a los cuatro vientos.

Manuel Clouthier Carrillo acuñaría para la posteridad, una frase que dibuja de cuerpo completo los bandazos editoriales del periódico Noroeste. Cuestionado por la prensa local sobre el vuelco de la línea editorial de Noroeste para favorecer al cuñado que competía por la gubernatura, el hoy diputado independiente espetaría un reseco: “a la familia se le ayuda”!

Al otrora diario democrático e independiente cada temporada electoral le tiemblan las corvas de la ética periodística.

La candidatura a la gubernatura de Heriberto estuvo a un tris de coronarse debido a la grisura y antipatía social que despertó la candidatura de Jesús Aguilar Padilla, que de no ser por los “buenos oficios” de JSM, Félix Guerra se hubiese alzado con la victoria. Dos errores políticos reconoce sotto voce Juan S Millan: haber criado un cuervo en la persona de Heriberto Félix y haber comparecido a un juego de Dorados a una semana de las elecciones del 2005 donde el rosarense recibiría una impresionante rechifla del respetable, acaso por el escándalo del asesinato de Rodolfo Carrillo (hermano menor del Señor de los cielos) en una importante plaza comercial, a metros de distancia de donde se encontraba el entonces gobernador.

Félix Guerra nunca ha estado registrado como miembro activo de ese partido a pesar de que todo lo que ha obtenido política y “empresarialmente” ha sido gracias a la cobertura de las siglas panistas. Sin embargo, el desprecio de Félix Guerra por el PAN local es evidente. Hoy como ayer, pretende llegar desde el altiplano central, con la venia de FECAL y de Margarita Zavala, a quien Félix Guerra dice representar en Sinaloa.

Una y otra vez, la vejación del otrora partido de las buenas conciencias por parte de Félix Guerra no ha tenido consecuencias políticas. El culichi, los ve muy chiquitos y orejones (y sí que lo están). En el 2005, por instrucciones de FECAL, se apareció en Sinaloa para apadrinar al tristemente célebre fanfarrón de Los Mochis motejado como Malova, en un lance electoral que dejó un resquebrajamiento político en las oposiciones y en el mismo PRI que sería el inicio de la profundización en el envilecimiento de la política local que hoy advertimos, en donde ha prevalecido el brutal pragmatismo (el lado sucio de la política) en desdoro de la ética y la moral política partidista, gracias a los oscuros oficios de un antiguo “empresario” que rápido aprendió el lado corrupto de la política.

Hoy todo parece indicar que Félix Guerra está de regreso a la política activa en apoyo a la campaña (perdedora de antemano) de Margarita Zavala y que tratará de lograr de nueva cuenta una senaduría por la vía plurinominal o en su defecto como segunda minoría, tal y como aconteció en el 2006.

Félix Guerra esta consciente de la extrema debilidad del PAN a nivel local, que ni siquiera ha podido establecer su consejo directivo por falta de consensos y ha iniciado junto con Rafael Morgan Ríos una labor de zapa para imponer a sus alfiles políticos y sobre todo proteger la corrupción de sus recomendados en el gobierno de Malova.

Es indudable que Félix Guerra haya también utilizado esos argumentos (su relación directa con FECAl y Margarita) con la oligarquía política y económica en Sinaloa, para lograr convencer al gobernador Quirino Ordaz de tener dentro de la estructura de gobierno a una funcionaria como Guadalupe Yan Rubio. que fue subordinada de Félix Guerra y de Rafael Morgan en el gobierno de FECAL.  La Subsecretaría de Desarrollo Económico Hilda Inukai, también responde a esta lógica.