Grupo Culiacán y Chuy Valdez, codicia aunque “truene” el PRI

El Grupo Culiacán ha acaparado posiciones más allá de lo que justifican sus méritos y enfila hacia los dos próximos procesos electorales dispuesto a nuevos actos de canibalismo dentro del PRI para llegar a sus metas.

Tres periodos al frente de la Presidencia Municipal de la capital del estado, tres diputaciones locales en la anterior y la actual legislatura y tres diputaciones federales, son sus más recientes activos en un capital que pretenden incrementar a lo máximo, con al menos una senaduría en 2018 y la candidatura del PRI al gobierno de Sinaloa en 2021, además de una importante cuota de poder en la próxima legislatura local.

El triunvirato que forman Jesús Valdés Palazuelos, Aarón Rivas Loaiza y Sergio Torres Félix, éste último en la “congeladora”, prepara el asalto para arrebatar posiciones en 2018, como parte de la estrategia que tiene como meta conseguir por cualquier medio la postulación de su partido hacia la gubernatura del estado.

Valdés Palazuelos es el actual ariete del grupo, desde la plataforma de la alcaldía de Culiacán, como aspirante a un escaño a cualquier costo, pero en calidad de propietario de la primera fórmula que surgirá del Revolucionario Institucional, a fin de asegurar su llegada a la cámara alta, aun en el escenario previsible de una derrota priista.

Para conseguir este objetivo, no habrá contemplación alguna a las reglas de juego democrático que, por cierto, aprovechando estas condiciones de imposición que institucionalizó ese partido en todos los procesos internos realizados en el presente siglo.

Aquí no habrá respeto para sus “compañeros” priistas que competirán por esa candidatura que el grupo disputará para Valdés Palazuelos. La experiencia de lo que hicieron a Ricardo Hernández Guerrero, contendiente por la diputación federal en 2015, a quien el Grupo Culiacán traicionó para eliminarlo como competidor político, será reeditada y con la agresividad y perversidad que sea necesaria.
En el desdoblamiento de sus planes, ese grupo cuenta con la asesoría y el liderazgo de Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien contempla una debacle priista para resurgir con un nuevo liderazgo nacional sobre las ruinas que dejaría el colapso del partido.

Con esta visión de futuro, el Grupo Culiacán operará con aparente disciplina ante el jefe político que en el papel es Quirino Ordaz Coppel, pero decidido a asestarle a éste el golpe por la espalda en el momento que convenga, para imponer la consigna a favor de Valdés Palazuelos.

Por lo pronto, como así conviene a su estrategia, incluso para proteger la fuga de Sergio Torres Félix como depredador de la tesorería municipal junto a su cómplice Edgar Kelly, simulan un falso respeto y una fingida lealtad al ejecutivo del estado.

La inexperiencia del mando de Carlos Gandarilla García en el Comité Directivo Estatal del partido, sólo comparable con la falta de oficio político del mandatario, son factores que serán explotados con la marrullería acumulada por los cabecillas del grupo.

Manuel Osuna Lizárraga, ex diputado local, es organizador de los grupos de “porros” revolucionarios e institucionales que aparecieron en el proceso electoral del 2016 para amenazar con la fuerza a la competencia política. Diversos audios que se filtraron a la opinión pública, dan cuenta de la belicosidad sin límites que despliega el Grupo Culiacán.

Aarón Rivas Loaiza, diputado local, es otro conductor de revueltas internas, que por lo pronto trata de desplazar a Irma Tirado Sandoval del liderazgo en el Congreso del Estado. Su meta personal es regresar a la presidencia municipal, para ayudar a la edificación del proyecto de Chuy Valdés, aunque estaría dispuesto a aplicar a éste un golpe bajo para desplazarlo de la candidatura al gobierno del estado.

VAN A UNA GUERRA INTERNA CON TAL DE BUSCAR LA GUBERNATURA

El grupo ya perfila su estrategia para provocar una guerra interna en el PRI a fin de deshacer la competencia más visible en el horizonte, la que representa el director de la Financiera de Desarrollo Social, Mario Zamora Gastélum, quien pone toda su baza en la opción presidencial de su jefe, el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade Kuribreña.

En la misma línea de la impertinencia política, Zamora Gastélum pasea su pretensión de ser electo senador en 2018, en un país con Meade como figura central.

El financiero de nuevo cuño arrastra la rabia contra Mario López Valdez y su gente, culpándolos de la derrota que sufrió al competir por la presidencia municipal de Ahome, en 2010.

Su proyecto va en ruta de colisión con los malovistas y con el Grupo Culiacán, por rivalidades pasadas y por la confluencia de caminos hacia los dos grandes procesos constitucionales por venir.
Esta no es la única confrontación que se avizora dentro del PRI, pero sí es la más probable por las rutas que siguen Valdés y Zamora, que por coincidencia registran una baja aceptación de tamaño similar.

EL VOTO CIUDADANO PARA ELLOS VA A LA BAJA EN CULIACÁN

El abstencionismo creciente en los procesos electorales de 2013 a 2016 indican que la sociedad culiacanense rechaza la antidemocracia de las opciones del PRI, dependiendo sus resultados de la coacción del voto y de la parcialidad de los órganos electorales para pisotear la voluntad del electorado.

La sociedad y su demanda de un retorno a la legalidad y la transparencia que evita la partidocracia nacional, forman la más sólida barrera que puede tapar el acceso de una camarilla dispuesta a los peores excesos políticos con tal de arrebatar el poder.