El Grupo Culiacán conspira contra Quirino Ordaz

Fácil, sencillo, calibrando bien la Rosa de Los Vientos, comprender y ubicar bien a bien, y mal a mal, el itinerario de los integrantes del Grupo Culiacán. Franco descocer sus ramificaciones y aquilatar su fuerza y su presencia política en el contexto municipal y estatal.

¿Por qué de los traspiés de la hipotética “fuerza sinaloense” contra Quirino Ordaz Coppel y en perjuicio de los principales miembros de su gabinete? ¿Por qué de las asonadas políticas? ¿Por qué involucrar a la Rosa Isela Fuentes de Ordaz en asuntos político-electorales?

El Grupo Culiacán ganó con la derrota del PRI en el 2010. Tomó por asalto la alcaldía de la capital del estado, después de que Héctor Melesio Cuén Ojeda, con quien se han confrontado, renunció a la presidencia municipal y decidió abordar proyectos de mayor envergadura.

Extensión, apéndice en una primera instancia del Grupo Viz (Jesús Vizcarra Calderón), los “culichis” se sumaron, ipso facto, a los planes y propósitos del ahora ex gobernador Mario López Valdez.

Con Malova operaron. Con Malova se incrustaron en la dinámica del PRI y en el Congreso Local. Trabajaron para el gobernador que se fue con la cola al hombro. Con él delinearon proyectos, sueños y propósitos. Jesús Vizcarra Calderón dejó de ser, sexenalmente, para ellos, la opción, el camino para acceder al poder.

Estratégicamente colocaron en posiciones claves y de cuidado de imagen a varios integrantes del grupo. Martha Tamayo Morales y Rosa Elena Millán Bueno y otras mujeres, son la viva extensión de la camarilla capitalina

Son cosa seria. Ricardo Hernández, quien fuera candidato del PRI por el Distrito Electoral Federal 05, sintió el peso de la traición del “clan culichi”. Lo derrotaron para dar paso al triunfo del “candidato independiente” Manuel Clouthier Carrillo. Cedieron el distrito para conservar el derecho político de “pernada” de la alcaldía de Culiacán.

¿En qué dinámica se mueven ahora? ¿Qué papel juegan en el gabinete y en los proyectos del gobernador Quirino Ordaz Coppel?

El subsecretario Antonio -Tony- Castañeda se eleva en el gobernador de facto. Cuando menos eso presume. Pretende intimidar y hacer sentir su “fuerza” por encima de la del secretario general de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores. Rosa Elena Millán Bueno, desde la Sedashu, lanza el “borrego” de que Quirino Ordaz candidatea al Senado de la República a su esposa, Rosa Isela Fuentes.

Plan perverso, entonces. Sí, se mueven bajo las “finas” teorías del desorden y el caos.

Para el Grupo Culiacán “el orden deviene en desorden”, para cosechar a río revuelto. Desplazan el desorden en el quehacer gubernamental y lo llevan al discurso político bajo acuerdos de quienes intentan redimirse ante la sociedad o los electores.

Ofrecen nítidamente en la “complejidad horizontal” lecturas del entrecruzamiento de las estructuras tradicionales del poder, y las mezclan con la realidad del presente buscando influir en el futuro.

No es remoto plantear la hipótesis de que el Grupo Culiacán contribuye incluso a precarizar y a elevar el tono de los conflictos sociales para llevarlos al plano de los conflictos políticos, con un manejo, público, rústico, de la acción gubernamental, exhibiendo sus debilidades en vez de sus fortalezas.

En la conspiración, el Grupo Culiacán no aporta nada a la legitimización del gobierno de Quirino Ordaz Coppel: lo desprende de la unidad y lo aleja de la cohesión social, impidiendo que recurra a un discurso de gran calado, popular.

El  desorden adquiere así en Sinaloa un valor explicativo en un escenario de exigencia de “cambio social”; otorgándole un “lugar al desorden” en la lógica explicativa de los fundamentos (modo de existencia) y transformación (modo de situación en el tiempo) de lo social, para pretender doblar políticamente a Quirino Ordaz. Pedir más de lo que merecen.

Así, la crisis estatal se contempla, desde la perceptiva del análisis del itinerario del Grupo Culiacán, en un “estado de situación” en el que combinan el orden y el desorden. La crisis impone la transformación de lo improbable en probable, el establecimiento de estructuras más o menos estables sobre una base inestable.

O bien, la destitución. La renovación inmediata del gabinete estatal. La obligación de cambiar lo que aparentemente no sirve, pero que sí sirve, pero que obstaculiza los planes político-electorales del “clan culichi”. Esa es la intención: de que Quirino ceda más espacios de poder.

La alimentación de las confrontaciones de “Tony” Castañeda en el gabinete estatal. La inventiva de Rosa Elena Millán Bueno, que temerosa de perder la candidatura al Senado de la República, coloca en el blanco de los ataques a la esposa del gobernador, y la asonada constante contra Irma Tirado en el Congreso define bien a bien, mal a mal, el itinerario del Grupo Culiacán.

Viaje en cuya maleta llevan un equipo de comunicación que lo mismo se mueve en el PRI, en el gobierno del estado y en el Congreso Local. Todo lo tienen aparentemente cubierto.

Es cuanto.