Duarte: tarde y mal

La política tiene mucho de ilusionismo, en éste último sabemos que hay trampa (truco) y eso no es pretexto para dar la espalda al espectáculo, al contrario vamos para corroborar si el “mago” es más vivo que nosotros, nadie se traga que a la mujer la partan en dos con el serrucho, sabemos que no hay borrachas que traguen lumbre y si se presta es porque sabe no corre ningún peligro, tampoco aceptamos que el conejo simplemente aparezca en la chistera, no nos consta el que siempre haya estado oculto ahí, pero sabemos bien que así es, por eso no dejamos de hacer cola, comprar boleto y esperar el inicio del show, porque es de reconocer al quien nos engaña aún con conocimiento de causa nuestro, por eso le aplaudimos, no porque tenga poderes mágicos, sino porque es más hábil que nosotros, nos rendimos ante su superioridad, lo mismo nos ocurre cuando fijamos nuestra atención en un político: sabemos que es alguien común y corriente al igual que nosotros, pero debe por lo menos ofrecernos una visión mejor que la nuestra (debe contar con una mirada más larga, decían antes), su perspectiva debe sorprendernos y el desenlace final debe ser sorpresivo y espectacular (las propuestas de solución); al igual como sucede con médicos, ingenieros e ilusionistas, el político nos debe demostrar de manera fehaciente que el es mejor que nosotros en su campo, por eso cuando a uno de ellos le adivinan el truco, la rechifla es de antología y los gritos de “lo trae debajo de la manga” no se hacen esperar.

El gobierno se empeña en aparentar que la historia reciente de Duarte inició el domingo de ramos, como si hacia atrás no hubiera anomalía alguna, como si su fuga no estuviera plagada de evidencias de complicidad de autoridades federales y estatales pero, sobre todo, como si no se hubiera generalizado en todas partes, desde mucho antes, la convicción de que “a Duarte lo van a tener que agarrar, porque es lo único que les falta por hacer para quien quita y obtengan algunos votos extra en el estado de México”.

El respetable cantando por anticipado la evolución y desenlace del truco. Malo.

En política, también es fundamental el timming y el reloj de los atlacomulcos quién sabe en base a qué meridiano fue programado; no sólo son incapaces de hacer algo bien, tampoco pueden hacerlo a tiempo, la única vez que acertaron fue con la cargada a favor de Trump (peor tantito), son pura reactividad, nacieron imposibilitados para la iniciativa, sólo se mueven cuando ya se ahorcaron solos y esta vez no ha sido distinto, la aprehensión de Duarte sólo está sirviendo para reforzar lo que, al menos desde acá, resulta más que evidente: se están viendo al borde del precipicio.

Los propios priistas no ayudan mucho, cada vez son más los que admiten que hablar con ellos ya es como estar hablando con un muerto.

Y sí, esa impresión dan.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.