Del PAN, gobierno de Malova

Los acusados ahora quieren aparecer como acusadores

Los confabulados en la corrupción del sexenio del Partido Acción Nacional (2011-2016), intentan pasar de acusados a acusadores. ¡Al ladrón! ¡Al ladrón! , gritan desesperados para distraer la atención de la sociedad y de la PGR y poner pies en polvorosa.

En la política, esa exclamación, es uno de los clásicos recursos de aquellos que fingen estar libres de culpa y, a la primera oportunidad, arrojan la piedra contra terceros.

Los panistas de Malova y algunos priistas – cómplices de su sexenio- le apuestan a la impunidad y al olvido de la sociedad sinaloense, para pretender escapar a las auditorías y no caer en los procesos penales que vienen en cascada.

Sí. El círculo viscoso de la corrupción, cuyo eje es la impunidad, la protección gubernamental, ha operado en Sinaloa sexenio tras sexenios.

Ahora, legisladores del PAN, pese a sus gritos y desvaríos, y los operadores del dividido Grupo Culiacán, del PRI, se mueven para impedir que el gobernador Quirino Ordaz Coppel y el gobierno federal actúen contra el ex mandatario Mario López Valdez, cuyas trapacerías están a la vista de todos.

Una acción legal-judicial-penal contra Malova tendrá efectos de bumerán: implicaría incluir, en la mesa de las declaraciones o en el cubículo de los procesados, a miembros “destacados” del gabinete anterior.

A saber: Roberto Cruz Castro, jefe de la coordinación de asesores y titular de la SEDECO; Juan Pablo Yamuni, de la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas; Armando Villarreal, tesorero estatal; José Luis López Montiel, de la Unidad de Inversiones; José Luis Sevilla Suárez Peredo, de Obras Públicas; Ernesto Echeverría Aispuro, de la Secretaría de Salud Estatal, y más muchos más.

La lista de los culpables del sexenio del PAN que  “amalovó” las dependencias a su cargo, como lo alardeaba Roberto Cruz, de la SEDECO, es larga, muy larga.

¡Al ladrón! ¡Al ladrón! expectoran en el Partido Acción Nacional sus representantes legislativos que, al uso de Felipe Calderón, blasonan de “manos limpias”. Creen los azules, y pecan de cinismo, cuando suponen que  los sinaloenses padecen de memoria flaca. Es preciso, entonces, refrescar la memoria.

La referencia primera es que, entre finales de 2009 y principios de 2010, fue la jefatura nacional del PAN, a cargo entonces del ex secretario particular de Felipe Calderón, César Nava Vázquez, el que convocó al PRD y a Convergencia por la Democracia (hoy Movimiento Ciudadano) a constituir la Alianza por Sinaloa, para “convencer” al senador Mario López Valdez de que fintara o desertara del PRI.

Lo lograron el 19 de marzo de 2010 en que declaró públicamente su aparente traición al PRI. Cinco días después, López Valdez fue proclamado candidato de dicha alianza. El 4 de julio de ese año fue aclamado vencedor contra el aspirante del PRI, Jesús Vizcarra Calderón. El PAN se apropió orgulloso de esa victoria.

En las negociaciones de la supuesta deserción de López Valdez, el pivote fue el difunto ex priista y entonces ya perredista Manuel Camacho Solís. Existen minutas de las encerronas en las suites del Hotel Sheraton Alameda.

Por esas fojas se sabe que en la toma y daca de ese arreglo, el panista Nava Vázquez, quien alegó que alcaldías y diputaciones locales se daban por descontadas, pidió para militantes de su partido en Sinaloa las secretarías General de Gobierno y la de Finanzas. Eventualmente, la de Educación.

El jefe de Nueva Izquierda, Jesús Ortega Martínez, aunque no pidió cartera específica, recomendó tomar en cuenta para la tribu amarilla a Juan Nicasio Guerra Ochoa. Después se colaría en el gabinete Audómar Ahumada Quintero, en el ICATSIN, y otros perredistas en cargos menores.

Obviamente, al integrar su gabinete, López Valdez, no cedió los puestos clave exigidos por el PAN; los azules esperaron hasta las elecciones intermedias de 2013 para aparentar retirar su apoyo al ex priista aparentemente renegado. En el gabinete permaneció estoico, Roberto Cruz Castro, que había pasado de jefe de asesores a titular de la SEDECO “amalovada”.

Roberto pretendía ser el candidato de Malova al gobierno de Sinaloa, pero le fallaron los cálculos. Hoy respira por la herida, pero no come lumbre. Es puro grito y sombrerazo.

En funciones de gobernador, bajo la premisa de hoy por ti, mañana por mí, Mario López Valdez prefirió mantener en el ropero los esqueletos guardados por Jesús Aguilar Padilla.

No fue gratuita esa concesión del gobernador entrante: Aguilar Padilla se había incorporado, por la CNOP, a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, servicios por los que logró más tarde ser “blindado” como segundo de abordo del que más tarde sería titular de la Sagarpa, Enrique Martínez Martínez.

Un segundo factor de ese arropamiento fue que el ex secretario general de Gobierno y operador político-financiero de Aguilar Padilla con adeptos y opositores, Rafael Oceguera Ramos, se movió con tino arrimando su sardina al fogón del nuevo secretario de Gobernación de Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong.

Así, la pinza federal de la impunidad de cerró sobre el cogote de López Valdez quien, ya “abandonado” por la disuelta Alianza por Sinaloa, como el hijo pródigo volvió, no tan sigilosamente, al redil tricolor, intentando convertirse en factótum de las decisiones electorales del PRI.

La jugada le salió bien: Malova repartió o fue fiel de la balanza en la distribución de candidaturas en las elecciones intermedias estatales de 2013 y las federales de 2015. En el 2016 en la ruta de las elecciones de gobernador Mario López Valdez y sus panistas jugaron un papel preponderante en el “rompimiento” de la alianza PAN-PAS.

Del gabinete del último trienio de Malova, integrado por azules y tricolores y de sus aliados en el PAN, PRI y PRD, salieron varios candidatos. El plan que se concretizó fue introducir el mayor número de diputados para lograr un “blindaje” que pusiera a todos lejos del brazo de la justicia

Es obvio que, al arribar a Palacio, Quirino Ordaz Coppel lo hizo consciente de que tenía una  factura por cobrar a López Valdez y otra por pagar a la sociedad.

Sin embargo, en el Congreso del Estado los legisladores panistas,  exigen “castigar” la corrupción con temor a que los escuchen, porque cualquier acción legal tendría un efecto de bumerán muy contundente.

Incluso, el diputado del PRI, José Menchaca, de la Comisión de Fiscalización, es artífice de “operaciones legislativas” anti-Quirino, en confabulación con el dividido Grupo Culiacán.

En el entramado distractor para evitar el procesamiento de Malova y miembros de su gabinete acusados de corrupción, el diputado del PAN, Carlos Castaños Valenzuela, precisó, sí, que así como en el caso de Javier Duarte se actuó y se le detuvo, así el Gobierno estatal debe actuar conforme a derecho, y si hay elementos suficientes, debería ser detenido el anterior Gobernador Mario López Valdez.

Pero no convoca a los panistas que formaron parte del gabinete de Malova a que lo denuncien penalmente o que aporten pruebas para la integración de carpetas de investigación.

El propio Roberto Cruz Castro, diputado también del PAN, busca un deslinde con Malova. No es nueva su actitud. Desde que Mario López no lo convirtió en su candidato a gobernador “El Güero” Cruz habla hasta con los postes, aunque ya está claro que él sería una especie de “garganta profunda” en el Caso Malova si el gobierno estatal y federal lo llevan a juicio.

Por su posición de coordinador de asesores y de titular después de la SEDECO, por ser del “círculo especial” del exmandatario estatal, Roberto Cruz jugaría un papel preponderante ante cualquier juicio contra Mario López y sus funcionarios.

Por lo visto, pues, Ordaz Coppel tiene en claro los nombres de los legisladores del PAN que son “pura saliva” y que lo intentan apantallar y engañar a la sociedad y quienes son los diputados del PRI que lo traicionan en ese su ir y venir a  Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados, que ya ha corrido, a vistas de la Procuraduría General de la República (PGR), los reportes sobre irregularidades administrativas en la gestión de López Valdez.

Esos hallazgos son resultado de la revisión concurrente de las Cuentas Públicas estatales en el capítulo correspondiente a la asignación y disposición de cuantiosas participaciones federales.

Frente a esas evidencias técnica y rigurosamente apoyadas en compulsas contables puestas en conocimiento de la PGR, Ordaz Coppel, Miguel Ángel Osorio Chong, de la Segob, y el presidente Enrique Peña Nieto  van con todo contra Malova y miembros de su gabinete.

En esa perspectiva las figuras tradicionales del PAN tratan de acarrear agua a su enfangado molino, apareciendo como acusadores de la corrupción que compartieron en el primero y segundo trienio de la administración de López Valdez.

Gritan desde sus pretendidos castillos de la pureza. Las expectoraciones son de pus, esa pestilente sanguaza que todo lo corrompe y a todos salpica.

Confían, esos confabulados del PAN y del PRI, en la corrupción y la impunidad, en el olvido de la sociedad sinaloense, cuyo hartazgo cruza los límites de la paciencia y la tolerancia ante saqueo de los recursos públicos para fines perversos.

 

 

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.