Corrupción, marca de López Jackson

Nefasta imposición del senador metropolizado que sólo explota el paisanaje

En el municipio de Ahome, como en el resto de Sinaloa, luchar por la vida y la manutención de la familia alcanzó rango de actividad peligrosa.

A trote lento o a veloz carrera, los vendedores de cacahuates, globos, algodones endulzados, frutas, churros, empanadas, ponte duros, tratan de salvar su producto, porque pasaron a ser los más buscados por las autoridades municipales que lo mismo los caza en las plazas que en la vía pública y parques, por donde ambulan luego de caer víctimas de la crisis que los expulsó de las fuentes de empleo que tenían.

Tradicionales vendedores que adornaban los centros recreativos por más de 40 años y que no habían sido nunca molestados porque formaban parte del paisaje y no representaban especulación ni esquilmo económico son parte de la cacería que, emprendida por funcionarios municipales, ofende a niños y adultos con los que siempre han interactuado en una simbiosis de alegría y convivencia familiar.

La cacería obedece a la práctica de la corrupción por encargo, en la que algunos vendedores pagan cuotas a inspectores de la administración municipal para que acosen y persigan a su competencia a cambio de una mesada económica para uso y disfrute de la caballería municipal. También entregan una cantidad de dinero para operar hasta seis negocios de diferentes giros con un solo permiso y para un solo establecimiento.

Una cadena de errores de funcionarios públicos afecto al municipio de Ahome e impulsó a servidores públicos de la comuna a lucrar con el hambre. Elevaron a estatus de patente a la corrupción.

El desempleo que se retrata en la zona rural y urbana del estado, se engendró durante el gobierno de Mario López Valdez, que devastó económicamente al estado con una deuda pública que ahora se calcula en alrededor de 30 mil millones de pesos y porque durante la travesía de su administración se perdieron más de 450 mil empleos.

Por cuenta de Arturo Duarte García, que presidio al ayuntamiento de Ahome del año 2014 hasta el último día del 2016, alrededor de 70 mil personas que tenían trabajo en empresas locales fueron arrojadas a la calle e integran el ejercito de desempleados que luchan por el sustento diario.

Los desequilibrios en el uso del dinero publico engordaron las cuentas de pocos empresarios con relaciones políticas e intereses con funcionarios gubernamentales y en contrapartida “tronaron” a un número importante de emprendedores que nunca lamieron ni siquiera centavos como proveedores.

Fue el juego siniestro promovido por el gobierno malovista para endeudar al estado favoreciendo a los amigos.

OBREROS PERDIERON SU EMPLEO Y AHORA SON AMBULANTES

En el sendero de fracasos cayó el ingenio azucarero de donde fueron expulsados más de mil 800 trabajadores que se ven forzados a ambular en las calles de la ciudad con productos de vendimias diarias para llevar el alimento a sus casas donde sus esposas e hijos lloran de hambre y abandonan sus estudios porque no solventan los gastos que tienen que realizar para atender sus principales necesidades.

A pesar de su noble lucha por el sustento diario ahora son etiquetados como delincuentes de alta peligrosidad, porque los inspectores y los cuerpos policiacos los persiguen con virulencia mientras que los autores de homicidios, robos, fraudes y otros delitos, prácticamente juegan a los dados y se pasean tranquilos porque desde la óptica de Javier López Jackson, titular de Inspección y Normatividad del Ayuntamiento, su peligrosidad fue superada por los vendedores ambulantes.

Es precisamente López Jackson el que le está mojando la pólvora al presidente municipal, Álvaro Ruelas Echave, que al acomodar las piezas en el gobierno utilizó el pie izquierdo, porque sus funcionarios no tienen un plan B para resolver las demandas de servicios y reducir los reclamos de empleo de la gente del municipio de Ahome.

Durante el trienio municipal de Duarte García, el chambista López Jackson regenteó la Comisión de Honor y Justicia, a la cual llegó sin pedigree de servidor público, sin conocer el rostro de las necesidades de los mochitenses y colgado de la biografía política de su tío, el senador Enrique Jackson Ramírez, que despacha como legislador federal, a pesar de que desde hace más de 30 años a Los Mochis solo llega a tramitar su credencial electoral con un domicilio abandonado y desde ese tiempo no ha votado en esa ciudad por ningún candidato del tricolor.

En cambio, Jackson explota el paisanaje cada vez que le conviene. Nefasto ejemplo para busca empleos cómodos como su sobrino.

A pesar de que la labor del titular de la Dirección de Inspección y Normatividad no fue color de rosa sino de blanco y negro, fue introducido a presión en el gabinete de Álvaro Ruelas Echave, cuyo pie izquierdo se retrata en la labor que el funcionario ha hecho al frente de la dependencia.

Ante la falta de un programa de trabajo que amortigüe la falta de empleo regional se abre paso un escenario triste donde destaca la presencia de un déficit de inteligencia para resolver las necesidades de aquellos que perdieron el empleo por la devastación económica propinada por el sexenio de Mario López Valdez y el trienio representando por Arturo Duarte García.

Incapaz de implementar programas emergentes de solución a las necesidades ciudadanas, López Jackson se convirtió en el diacono del desempleo y se vistió de artillería pesada para quemarle la pólvora a Álvaro Ruelas Echave y descarrilarle su gobierno y frenarlo en sus posibilidades de reelegirse en el año 2018.

La fotografía del momento muestra que el presidente municipal de Ahome cuenta con un enemigo en casa, que lo enfrenta con las necesidades de muchas familias de escasos recursos y víctimas de la visión sectaria del desarrollo económico.

Todo tiene una historia que se remonta al año 2010, cuando en la refriega electoral, Mario López Valdez alcanzó la gubernatura y traslapó una mixtura de políticos del Partido Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática, que lo vieron bailar cumbia como bailarín hibrido que sabía mover el bote mientras que por el patio trasero de su gobierno manejaba en la oscuridad el erario público.

En esa trinchera creó un embudo de funcionarios que aprovecharon el baile sexenal para ganar posiciones políticas y Duarte García compró de manera inexplicable la candidatura a la alcaldía, para luego demostrar que no tenía capacidad para defender los intereses de los mochitenses, a quienes abandonó cuando le pidieron ayuda para que los salvara del cierre al ingenio azucarero.

Además, Arturo Duarte introdujo una dosis macabra de violencia en el municipio, porque la cartografía ahomense fue convertida en vertedero de cadáveres y las calles de la ciudad y de las comunidades rurales fueron tomadas como campo de batalla de grupos que rivalizaron en el control de los cotos de la delincuencia que lo mismo robaba a casas habitación que vehículos y negocios de diversos tipos.

De todo ello el más doloroso de los trances fue el cierre del ingenio azucarero en el año 2014. El acalde traiciono a los obreros del ingenio.

En su testamento de salida, Duarte García postuló a su funcionario predilecto, Álvaro Ruelas como candidato a la presidencia municipal de Ahome, pero éste no ha podido exorcizar los demonios que le fueron heredados en la actividad política, en una situación difícil porque no son compatibles los compromisos con la sociedad con los de su antecesor.

EN 3 MESES DE 2017 DESAPARECIERON 3,032 EMPLEOS

De hecho, las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, indican una caída de 3 mil 032 empleos en los primeros 90 días de la administración municipal de Ahome y la narrativa de los hechos indican que el reparto de los dineros públicos sigue pandeándose a favor de unos cuantos empresarios, que por sus vínculos de amistad son proveedores de la comuna y otros hombres de negocio han visto morir sus industrias porque les hacen el fuchi a pesar de ser de mejor calidad que los beneficiados.

De esa cantidad de nuevos desempleados no se han abierto canales de ocupación y el camino que está siguiendo el tratamiento de sus casos indica que hay déficit de inteligencia para fomentar el auto empleo y para reactivar la economía de la zona.

Es un escenario lóbrego, que, desgraciadamente, se repite en otros municipios del estado. Pero esta, es otra historia.