Conviene aclararlo

Pues por lo visto, a los del PAS los van a seguir acusando de cualquier cantidad de cosas, excepto de mala puntería o falta de olfato político.
El escándalo periodístico (que ya no mediático, lo cual es conveniente aclarar) orquestado contra la iniciativa de regulación de expresiones publicadas, presentada por la fracción pasista en el Congreso local, tuvo una victoria vergonzosa (que no pírrica, lo cual es conveniente aclarar), pues primeramente logró que los diputados de ese partido la retiraran, para “socializarla y volverla a presentar enriquecida con las nuevas aportaciones”, lo cual, resulta obvio, sonó a “ahí muere con esto”, pero apenas pasó semana santa las reuniones con organizaciones ciudadanas iniciaron y ya empezó a manifestarse la pertinencia de la iniciativa, al descubrir que no son pocas las coincidencias con ella. ¡Ups! Aunque no debemos olvidar el hecho de que, a los días, el congreso federal aprobó una iniciativa similar, por lo que los estados deberán adoptarla ¡Doble ups!
Vaya papelón, el de dos o tres profesionales de la comunicación (así los presentan, lo cual es conveniente aclarar) que le entraron al ruedo para hacer rugir su ronco pecho.
Afortunadamente, desde tiempo atrás mi escudo de armas ostenta la frase “soy periodista, lo cual significa que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por dinero”, de ahí que acepto humildemente la cuota de pena ajena que me corresponde por la actitud de algunos colegas (que no compañeros, lo cual es conveniente aclarar), que cada que surge alguna iniciativa para proteger a la ciudadanía de los excesos y abusos propios de la mala práctica del oficio, salen a plañir que se atenta contra la libertad de expresión, cuando en realidad pretenden obtener ya ni siquiera dinero, sino una miserable cuota de impunidad que por cierto es más falsa que un billete de treinta pesos. Al menos aquí en Sinaloa.
A estos idiotas, se les olvida que son los médicos quienes tienen la ventaja de poder enterrar sus errores, los periodistas en cambio los publicamos. Y ya llevan varias. Están perjudicando el negocito.
Esos colegas y más de un propietario de medio de comunicación, pretenden que tal y como era antes, los periodistas seamos depositarios de la verdad por derecho divino (o más bien, por la benevolente gracia del dueño del periódico, lo cual es conveniente aclarar), un ridículo anacronismo en una época donde la verdad ha dejado de ser monopolio exclusivo de quien pueda pagarla, o recibirla vía concesión del gobierno. Eso se acabó, hay que entenderlo. Ahora, los periodistas no somos más que ciudadanos comunes y corrientes, fuimos expulsados del Olimpo porque la mazorca ya no dio pa´ más; pero qué bueno, en lo personal me cuento entre los comunicadores que ya no son bien vistos por los “empresarios periodísticos y mediáticos”…y a mucha honra. El último espacio que tuve en un medio tradicional, me fue cerrado desde el 2011 pues les resultó intolerable mi postura frente al gobierno de MALOVA. No estoy diciendo que el danzante mochiteco me censuró, honestamente lo dudo, más bien creo fueron quedaderas de bien de mis ahora expatroncitos (lo cual es conveniente aclarar), pero otra vez ¡qué bueno! Me obligaron a rascarme con mis uñas, a actualizarme y a reinventarme y, seis años después, aquí me tienen feliz de la vida, participando en cualquier cantidad de medios digitales, culturales, no lucrativos, etc.
A la fecha, he llegado hasta donde mi talento y mi esfuerzo me lo están permitiendo, porque hoy ni los compadrazgos, ni las recomendaciones, ni los padrinazgos dan likes, compartidos o comentarios. Ahora, las figuras públicas tenemos nuestra justa medida, ya no podemos engañar a nadie, tenemos que andar derechitos o nos quedamos sin público. ¡Bendita seas Internet! Por eso desde que la iniciativa del PAS fue presentada, me sumé a ella porque, primero que nada, están mis lectores, mis radioescuchas y mis televidentes, a ellos me debo y más que nada a ellos pertenezco, todo lo que sea en su beneficio lo es para mí también: en la medida en que se les proteja de nuestros abusos, en esa medida nuestra profesión se dignifica y ese es un punto que ninguna Tere Guerra y ningún Luis Enrique Ramírez han mencionado nunca (lo cual es conveniente aclarar).
Por algo será.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.