Calorías, sobrepeso y salud

Una kilocaloría es la medida del valor energético de la comida. Nuestro cuerpo quema calorías utilizando ATP (Adenosin-trifosfórico), el combustible corporal imprescindible para realizar las funciones básicas de toda célula, aún durmiendo.

Las grasas (aceites, grasas, embutidos, quesos curados e hidratos de carbono (patatas, pan, pasta, fruta, pastelería y bollería…) son los nutrientes especializados en energía; mientras que las proteínas, (carne magra, pescado, huevos, lácteos frescos…) están más destinadas a la reparación celular; y las hortalizas proporcionan minerales, fibra, vitaminas, antioxidantes y agua del organismo.
Una dieta basada en huerta, mar y granja, es correcta y nos permite utilizar pan y vino con moderación, además de otros alimentos dependiendo de nuestra actividad física. Con ellos podemos confeccionar una alimentación no solamente correcta en calorías (dieta normocalórica) sino equilibrada en macro nutrientes (aprox. 50% hidratos de carbono; 25% proteínas; 25% grasas) según edad, sexo, corpulencia y actividad física.
Las dietas hipocalóricas son las destinadas a reducir calorías y por tanto a perder peso. La proporción de alimentos energéticos (alimentos grasos y ricos en hidratos de carbono) deben ser disminuidos hasta un 20% y 40% respectivamente, ocupando el resto del menú con hortalizas y proteínas animales y vegetales.
“La mejor dieta hipocalórica es la que ayuda a perder peso progresivamente y sin que implique sacrificio”
Las dietas hipercalóricas son las propias de trabajos físicos fuertes como el desarrollado en la minería, el campo, la construcción, el mercado y el deporte. Estas dietas se caracterizan por un aporte mayor en calorías y alimentos energéticos, sobre todo de hidratos de carbono integrales (pan, patata, arroz, pasta), hasta un 65% del total de la dieta diaria, pero siempre cuidando la ingesta de aceite y alimentos grasos, dulces u alcohol.
El exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de presión sanguínea elevada, enfermedades cardiacas y vasculares, derrames cerebrales, diabetes y algunas formas de cáncer. Una pérdida del 10% de un peso inicial, libera a caderas, rodillas y columna en un 40% de sobrecarga y de un 30% de sobreesfuerzo cardíaco, además de provocar un descenso importantísimo en contraer la mayor parte de esas enfermedades.
Para perder peso tendrá que cambiar casi siempre su conducta de la siguiente manera:
Comprender mejor su propio estado de salud.
Adoptar hábitos saludables de comida.
Crear un plan de recompensas diferente a “comer más”.
Aumentar su actividad física periódica.
Las dietas coherentes y efectivas de reducción de peso se basan en reducir la ingesta calórica. En la actualidad, otras elucubraciones son fraude o fantasía. En toda dieta hiper, normo o hipocalórica, lo fundamental será mantener una nutrición científicamente equilibrada:
Selección inteligente de frutas, hortalizas, legumbres, pescados, huevos, lácteos y carne.
Equilibrar cantidad de comida y cantidad de actividad física.
Vigilar y exigir una etiqueta de información del alimento correcta.
Una pauta metabólica de reducción de peso tiene como objetivos los de proporcionar una comida variada, entretenida y siempre con bajas calorías.
La mejor dieta hipocalórica es la que ayuda a perder peso progresivamente y sin que implique sacrificio. Tras lograrlo se deben “negociar” los alimentos más ricos en calorías como son la bollería, embutidos, quesos curados, aceites y frituras, así como las bebidas alcohólicas; compensándolos con un ejercicio físico adecuado, que conduzca a un peso saludable y su mantenimiento.
La consulta con un endocrinólogo se hace imprescindible. Él será quien realice un estudio general del porqué se gana peso y que considere la conveniencia de una pauta alimenticia personal sabrosa y equilibrada.