2018: ¿Se sube el cadáver amarillo a la carroza tricolor?

Aunque las pantallas televisivas y cinematográficas, y la literatura de terror barata tienen como oferta incesante el tema de los zombis (“los muertos vivos”), no deja de causar espanto ver cómo un putrefacto cadáver político remueve las lozas de su tumba para seguir exponiéndose al Sol de marca azteca.

Con riesgo de achicharrarse aún más, los supervivientes usufructuarios de aquel glorioso lema: Democracia hoy, patria para todos, tomaron el pasado domingo la plancha del zócalo metropolitano para tratar de cubrir “de músculo” el descarnado y astroso esqueleto.

Casi la totalidad de los que en 1989 patentaron la franquicia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), humillados y ofendidos por la traición y el despojo, estuvo ausente de ese aquelarre público, como lo estuvieron también muchos de los traidores que ahora combaten entre sí por hacerse de la propiedad del registro legal.

Destilando pus, Barrales convoca a frente ciudadano

Como si la raza del llano hubiera olvidado ya la vergonzosa anexión del PRD al fáctico Pacto por México peñista dominado por el PRI y el PAN, los oradores amarillos, Alejandra Barrales la principal, no tuvieron reparo en convocar a un nuevo frente amplio ciudadano para la contienda de 2018.

Víctima de la insolación, Barrales -quien expuso un paquete de diez propuestas como ruta de navegación de tal frente- no se mordió la lengua al declarar que su programa recoge coincidencias del proyecto de Cárdenas Solórzano quien, por supuesto, fue el más notorio de los personajes que declinaron la invitación a ese convite amarillo.

En la Plaza de la Constitución, el domingo se cumplió la puntual descripción del poeta: El público, con su escasa presencia, subrayó su ausencia multitudinaria, aunque los organizadores de la cuaresmal ceremonia de resurrección contaron 200 mil asistentes. La Secretaría de Seguridad Pública de Mancera, le bajó púdicamente a unos 25 mil.

Ramírez y Aureoles en tareas propias de su desmadre

La ausencia de Cárdenas Solórzano se había dado por descontada previamente. No así la de los gobernadores perredistas de Morelos y Michoacán, los presidenciables Graco Ramírez y Silvano Aureoles Conejo, respectivamente.

Es que el primero andaba en disputa con el alcalde Cuauhtémoc Blanco, por el control de la Feria Anual de Cuernavaca, que la propia Secretaría de Gobierno de Ramírez denunció es coto “del crimen organizado”.

El segundo, Aureoles Conejo, andaba tratando de ocultar los cadáveres de los purépechas muertos en el ataque de sus hordas policiacas en Arantepacua, y cerrando las rejas a 38 comuneros apresados durante la carnicería represiva.

No estuvieron, pues, ni Ramírez ni Aureoles, pero tampoco estuvo el tercero en discordia: El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.

Cuando Alejandra Barrales proclamaba ilusamente que el PRD “está listo para ganar la Presidencia y retener la jefatura de Gobierno” de la Ciudad de México, ondearon mantas y banderines con leyendas “Mancera presidente”. Ni el híbrido ausente se la creyó.

Alejandra Barrales habló y habló. Que no haya hecho referencia a los líos administrativos y judiciales en los que anda metida en Florida (USA) y en tribunales mercantiles de la Ciudad de México, era de esperarse.

No tanto, la omisión del hecho de que Jesús Ortega Martínez, Jesús Zambrano Grijalva, Carlos Navarrete Ruiz y otros jefes de la tribu de Los Chuchos y su Nueva Izquierda, así como media docena más de membretes tribales están pidiendo la cabeza de Barrales y han logrado que finalmente se convoque a Consejo Político Nacional para decapitarla.

Con sus baños de pureza por delante, los oradores dominicales sustentaron sus intervenciones en incesantes y coléricos ataques en contra de Andrés Manuel López Obrador y a su partido Morena.

Los enriquecidos hablan de reducir la pobreza

Pero el más conveniente olvido fue la inserción del PRD al fáctico Pacto por México. Este olvido lo subrayó el listado del decálogo alejandrino: “Recuperar y defender la soberanía energética”, “reducir la desigualdad y combatir la pobreza”, y “hacer crecer la economía”.

Para empezar, los legisladores perredistas federales dieron su aval a los gasolinazos, la desigualdad socioeconómica fue profundizada por las reformas planchadas por el maldito pacto y, en cuanto a hacer crecer la economía, desde cualquier atalaya que se vea, la economía que ya ha crecido, es la de los propios detentadores de la franquicia del PRD.

Un hecho se agigantó como la propia Catedral metropolitana desde cuyas torres no alcanzaron a contarse los “200 mil” asistentes al encuentro amarillo.

Buscando fogones para arrimar la sardina

La convocatoria fue improvisada en un comedero de la Ciudad de México apenas el jueves 6 de abril, cuando se supo que Morena había llamado a asamblea pública para el 9 de abril en la explanada del Monumento de la Revolución, a fin de dar a conocer su Proyecto de Nación como plataforma del 2018. Pero esta es otra historia.

Lo que queda, es esperar la próxima sesión del Consejo Político Nacional para pasar por la guillotina a Alejandra Barrales y su cohorte. No llegarán al otoño.

La peste a cadaverina amarilla está en la irrespirable atmósfera. Quién sabe si para 2018 la mayoritaria tribu de Nueva Izquierda, en sus estertores finales, termine pidiendo refugio en el PRI y un espacio de comparsa en la campaña de su candidato presidencial. Es la última carroza funeraria que le queda por abordar. Es cuanto.