Tres Ríos

En el ambiente político de Sinaloa definitivamente se han precipitado truenos, rayos y centellas sobre los ciudadanos.
De hecho los sinaloenses no han visto la suya desde la primera hora del año 2017 a la fecha y todo apunta a que los políticos de alto copete seguirán bailando cumbia sobre la Constitución Política local y las leyes que de ella emanan.
Los políticos han convertido al presupuesto estatal en un botín para enriquecerse y han convertido a la impunidad en la reina de los poderes ejecutivo, legislativo judicial.
Todos los poderes envían malas señales a los ciudadanos y hacen todo perfectamente mal.
Por principio de cuentas han sido reiterados los reclamos para que se solvente la moral de los legisladores locales, cuya suciedad ha contaminado las células nerviosas del Congreso Local y mantiene a la gente con los pelos erizados.
Según se observa, palmariamente tanto el Partido Revolucionario Institucional como Acción Nacional libran una lucha cuerpo a cuerpo para determinar quién de ellos lanzo a los más cochinos para acomodarlos en las curules con que cuentan en el palacio legislativo.
Tanto el PAN como el PRI se transformaron en campo de entrenamiento para aquellos políticos que quieren doctorarse en marrullerías y campeones de la impunidad.
Si se tratara de una competencia para ver cuál de los partidos tiene a los peores elementos, la balanza se inclinaría levemente hacia el Partido Revolucionario Institucional donde chapotean como legisladores Irma Leticia Tirado Sandoval, Gloria González Burboa, María Fernanda Rivera Romo, Jesús Antonio Marcial Liparoli, Marco Antonio Osuna Moreno, Ana Cecilia Moreno Romero, José Menchaca López, Feliciano Valle Sandoval, José Silvino Zavala Araujo, Moisés Aarón Rivas Loaiza, Irma Guadalupe Moreno Ovalles, Emma Karina Millán Bueno, Margarita Villaescusa Rojo y Maribel Chollet Morán cuyo pasado partidista los descalifica para representar a la gente en el Congreso del Estado.
Estos legisladores avergonzaron al servicio público en los cargos que detentaron el sexenio pasado y ya embalados en lodo están ensuciando el espíritu legislativo porque no aguantarían el filtro de una investigación seria sobre el uso y abuso que realizaron como funcionarios públicos.
La gran mayoría de ellos están conectados umbilicalmente con la deuda pública y manejos dudosos habidos en el pasado sexenio que encabezo Mario López Valdez y siguen la pachanga mamando del presupuesto parlamentario levantando el dedo a diestra y siniestra en iniciativas que dañan a Sinaloa.
Por el lado del Partido Acción Nacional, Juan Pablo Yamuni Robles sigue un trote sostenido para conquistar la medalla de la impunidad a pesar de la reputación que se ha ganado a pulso como cómplice de la crisis económica causado por el sexenio malovista y de la opacidad que lo envolvió desde el principio del sexenio.
Para colmo de males ninguno de ellos tiene moral ni ética pero se escudan en la decantación legal y el fuero legislativo que ellos mismos elaboran a conveniencia para escapar del escrutinio ciudadano y burlar cualquier investigación que los pueda llevar a la cárcel por sus actos personales como funcionarios.
Cuando se habla de inmoralidad el retrato más sólido esta en las bancadas del PRI, PAN, PANAL Y Verde Ecologista, quienes para colmo de males le dieron a los ciudadanos un regalo al propulsar a Juan José Ríos Estavillo como fiscal general del estado a pesar del recorrido que este tenía como violentador de los derechos humanos que él mismo tenía la obligación de respetar cuando durante dos periodos fungió como policía en este rubro.
Tampoco fueron pulcros en el proceso para ungir a Ema Guadalupe Félix, como auditora Superior del Estado, porque es otro “dedazo” que llegó del tercer piso de palacio de gobierno. Los diputados se tragaron la consigna y ni gestos le hicieron, con tal de quedar bien con el jefe-
Muchos diputados votaron por este dedazo pero sin lugar a dudas el aterrizaje de Ríos Estavillo fue y de la auditora Félix, programados en operaciones directas del PRI y sus mercachifles metidos a legisladores en la presente legislatura estatal.
Estamos sumamente amolados. Y todo apunta a que se verán cosas peores.