Tres Ríos

En Sinaloa se está quemando la pradera y el combustible está corriendo por cuentas del propio gobernador Quirino Ordaz Coppel.

El Ejecutivo Estatal, tendrá que ver más allá de lo que le cuentan al oído para que no naufrague la embarcación en la que se encuentra encaramado.

Es triste el panorama porque no hay un solo sector productivo que se sienta a gusto en estos primeros meses de gobierno porque no hay funcionarios hábiles para resolver los conflictos y las turbulencias en que el estado se encuentra inmerso.

Inclusive se habla ya de un fuerte choque de trenes entre los actores políticos del gobierno estatal y federal porque la designación de la terna propuesta para la Fiscalía del Estado está conformada por cartuchos quemados y en algunos casos las hojas de servicio que los respaldan son basura.

Una de las propuestas que ha causado más malestar es la de Juan José Ríos Estavillo, por sus corruptas omisiones durante su paso por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, desde donde legitimó los homicidios y desapariciones forzadas procesadas por el gobierno de Mario López Valdez.

Tampoco intervino para frenar el abusivo cobro por alimentación en las escuelas de tiempo completo y se divertía con los padres de familias pobres a quienes les dijo que si sus hijos querían comer en los planteles educativos, debían llevar lonche.

En los anales de la historia de la defensa de los derechos humanos de Sinaloa, nadie chapoteaba con los gobiernos represores. Ríos Estavillos si lo hizo durante el sexenio de Mario López Valdez.

Además de Ríos Estavillos la terna presentada por Quirino Ordaz Coppel al congreso está conformada por Julio César Romanillo Montoya y Óscar Fidel González Mendívil.

Ambos tienen camino recorrido en la procuración de justicia ya que el primero de los mencionados fue empleado de Ríos Estavillos cuando este era el encargado de la contraloría interna en los tiempos de Jesús Aguilar Padilla y el segundo fue titular de la dependencia en el ocaso del sexenio de Juan s. Millán Lizárraga.

Entre los conocedores de las leyes y los artistas del derecho se da por sentado que el naciente gobierno estatal está perdiendo una oportunidad de oro para congraciarse con los ciudadanos y las desgracias del pasado en materia de lucha contra la delincuencia y la impunidad amenazan de nuevo ya que solo se intenta cambiar el rostro del titular de la dependencia y también se quiere colocar un disfraz a los fracasos históricos que privan en Sinaloa.

Ellos y Marco Antonio Higuera Gómez vienen a ser lo mismo en ineptitud, omisión y atropello a la justicia.

Quirino Ordaz Coppel está colocado en vientos huracanados y la fuerza del vendaval de reclamos prácticamente le llego hasta su casa, porque en Mazatlán le sacaron la tarjeta anaranjada y le reclamaron la impunidad con que se está actuando contra la población que quiere trabajar para pagar los impuestos, pero no les permiten hacerlo.

En aquella zona los ciudadanos que perdieron sus empleos han sido atacados con furia porque se colocan a vender en zonas de la vía pública pero no le dan alternativas para obtener el sustento diario.

Por cierto, en Ahome, el alcalde Álvaro Ruelas Echave también está tirando para el monte ya que dio órdenes ejecutivas para que se acabaran las tradiciones en las plazuelas y parques de la ciudad en donde vendedores de globos, algodones y otros productos de feria que durante muchas décadas se disfrutaron y adornaron atractivamente las áreas fueran sacados a la fuerza y colocó a amigos y familiares que no le dan el mismo sabor y sazón al ambiente de fiesta de esos lugares.

Todo ello tiene un tufo a corrupción.

Ahora solo falta que también se ataque a la libertad de expresión y a los promotores de la cultura que se atreven a ofrecer libros y eventos para el desarrollo académico de la ciudadanía en esos centros.

En Sinaloa el panorama es triste porque ni siquiera en el discurso se ha dicho que se han recuperado los empleos que se perdieron durante el sexenio de Mario López Valdez y tampoco se ha visto una disminución en los índices de violencia que se dispararon en el gobierno anterior y que llevan una tendencia a aumentar durante el gobierno que recién inicio.

Para colmo el hambre y la pobreza se ha convertido en la patología de los valles y la sierra en donde desde hace mucho no hay trabajo y los aumentos salariales que se han tenido no han sido para los trabajadores sino solo se ha aumentado la percepción económica de los diputados, senadores y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Es triste el caos en que están actuando los actores políticos contemporáneos.

Ya acabé.