Sinaloa: oligarquía mata desarrollo  

El modelo de desarrollo económico en Sinaloa es oligárquico, desigual y a favor de unos cuantos. Es elitista y piramidal, en cuanto que favorece a los que están en la punta de la pirámide. El modelo económico es capitalista a ultranza y depredador ambiental, un modelo ya en desuso en la mayoría de los países   desarrollados.

El modelo de desarrollo económico en Sinaloa en buena medida es parte del capitalismo de compadres; de contubernio entre una clase empresarial rentista y una clase política coludida con los dueños del dinero que han hecho del erario público una extensión de sus bolsillos particulares.

En la economía agrícola privada Sinaloa encuentra su sustento económico. Sinaloa es de los estados que tiene salarios más rezagados en el país y uno de los más desiguales en México. Su economía esta prendida de los alfileres del dinero sucio sin registro fiscal. Si no fuera por ese dinero del crimen organizado, nuestra economía ” real” fuera del tamaño de la de Tlaxcala.

Sinaloa tiene un sempiterno atraso en términos de industrialización o de valores agregados a su producción primaria (agrícola y pesquera). Producimos miles y miles de toneladas de hortalizas que se terminan pudriendo a la vera de los caminos. No agregamos valor a nuestra economía primaria, porque vivimos de las nefastas tradiciones del clientelismo económico y la falta de ideas elementales de los funcionarios encargados de nuestro desarrollo económico, los cuales son ineptos y analfabetas industriales.

El sector social necesita de los empresarios para hacer empresarios, pero la mentalidad conservadora y egoísta del empresariado local lo ha impedido. La elite no se cruza con la chusma económica.

Administraciones van y vienen y no avanzamos un ápice en desarrollo económico. Las elites se regodean en sus propios y circulares beneficios. Los ricos en Sinaloa se horrorizan del clima de violencia e inseguridad, pero no han hecho nada por cambiar el estado de cosas y la enorme pobreza en el campo y las colonias populares, semillero del capital humano que nutre a las bandas criminales. No entienden que la peor de la violencia es la pobreza y la miseria. Nuestro producto interno bruto no crece de forma consistente. La economía es estacional y primaria.

El acceso a una Economía terciaria y de servicios se advierte a años luz. La denegación del estado en el cumplimiento de los derechos humanos sociales de tercera generación es sistemática y sistémica. Los derechos a una vivienda digna, a la alimentación, a un sano medio ambiente y a un salario remunerador confirman a nuestra Constitución general, como un catálogo de buenas intenciones escritas con letra muerta.

Se puede pensar que los empresarios no estén interesados en un desarrollo integral de los sinaloenses; se puede entender su miopía social y su irresponsabilidad dolosa o ignorante; al final de cuentas son las fórmulas duras del mercado las que marcan la pauta de su comportamiento como agentes económicos desprovistos de sentimientos de elemental lealtad social y compromiso con los que menos tienen.

Ellos justifican su ” devenir” empresarial en la elemental fórmula de generar empleos, así sean estos de ínfimo valor salarial. Los compromisos de responsabilidad social, son embustes mercadológicos para reforzar las ” marcas”.

Nuestra clase empresarial no entiende los nuevos conceptos de sustentabilidad integral y se decantan sobre la falaz formula del “green washing” es decir, la utilización tramposa del tema ambiental con fines publicitarios exclusivamente.

Es penosa la gestión de Javier Lizárraga, el nuevo secretario de Desarrollo Económico. No hace mucho ponderaba las ventas de la industria de la radio y la televisión, alegando que esa industria vende más de 6 mil millones al año; lo que no dijo el señor Lizárraga es que esa industria no produce bienes tangibles y que gran parte de ese dinero viene del gobierno local y municipal, para cumplir con los llamados “convenios” con la masa media, que no es otra cosa que el pago de cobertura periodística sin ningún valor social.

El señor Lizárraga carece de un diagnóstico claro de la posición endeble de nuestras pequeñas y micro empresas, siempre al borde de la bancarrota, por la falta de financiamientos que se ajusten a sus necesidades en tiempo y forma.

Es inconcebible que siendo el principal productor de maíz en el país (5. 5 millones de toneladas) no demos valor agregado a un granoque admite 700 formas de transformación, y solo se favorezca el comercio, sin valor agregado, y en beneficio de 5 cinco grandes acaparadores y del gigante cuasimonopolista MASECA.

Es desesperante, que gobiernos van y gobiernos vienen y no se tenga la sensibilidad y la inteligencia con contenido económico, para establecer una estrategia de desarrollo industrial, que saque del marasmo económico a Sinaloa y de esa forma poder competir con oportunidades económicas para los jóvenes que en legiones están siendo absorbidos por el crimen organizado.

La administración de la inercia mediocre de nuestra economía pasa por la confabulación de la elite empresarial, que insiste en el establecimiento de ese modelo piramidal, que encuentra su máxima expresión en ese inútil y costoso elefante blanco llamado Consejo Para el Desarrollo de Sinaloa (CODESIN), el cual disfruta de recursos públicos para beneficios privados, sin que hasta la fecha conozcamos la relación costo/ beneficio para la sociedad sinaloense.

NADIE PIENSA EN ECONOMÍA ALTERNATIVA

Allí está el meollo del asunto. Esa elite que se resiste a pensar en términos de economías alternativas, cooperativas o de asociación se ha adueñado del futuro de los sinaloenses imponiendo una estructura ” productiva” que a las claras resulta ineficiente.

Los restaurantes Sanborns pagan mil 500 pesos cada 15 días a sus meseras y cuando las despiden, no proceden a su liquidación constitucional. Home Depot paga 1,400 a la quincena; tiendas Ley y Mercados Zaragoza están en esos niveles de salarios. ¡150 dólares al mes! Un enorme abuso con el contubernio del gobierno local y federal. Ya no existen los sindicatos que defiendan los derechos de los trabajadores. Se han extinguido los movimientos laborales e impera en la empresa la ley del más fuerte: el dueño del capital.

EMPRESARIOS SE QUEJAN DE LO QUE PRODUCEN

Es ridículo leer y escuchar quejas y lamentos de los capitancitos empresariales provinciales dolerse de los niveles de criminalidad, violencia y descomposición social en Sinaloa.

No hay nadie que hable, tan siquiera de forma tangencial, sobre esta lacerante realidad, cuyo caldo de cultivo está a la vista de todos; así como tampoco hay medio de comunicación o periodista que los relacione con esa responsabilidad capital.

El mundo empresarial ha corrompido el mundo periodístico y en ese pecado, hemos todos, llevado la penitencia.

No lloremos pues, como mujeres, lo que no hemos podido defender como hombres.

Es cuánto.