Si metió las manos y el cuerpo Quirino en la Auditoría y la Fiscalía

Cuando el Consejo Estatal de Seguridad Pública inició la pasarela circense de los 17 aspirantes a convertirse en el primer Fiscal General en la historia de Sinaloa, el gobernador Quirino Ordaz Coppel, afirmó: “no meteré las manos” en el proceso. ¿Pese a que luego se diga que las tiene metidas hasta los codos?, se le preguntó. El titular del Ejecutivo estatal respondió: “No”. Y añadió, “tengo clara mi responsabilidad; lo que significa la autonomía”. El gobernador dijo que el fiscal del estado “será el que la ciudadanía quiere y espera”. La misma dinámica, igual lectura y contestación, la enviaba Quirino Ordaz cuando se le planteaba su posible injerencia en la designación del sucesor del que fuera titular de la Auditoría Superior del Estado, Antonio Vega Gaxiola. Todo sistema político tiene sus reglas, rituales, valores y formas. Don Jesús Reyes Heroles decía que “la forma es fondo”, aludiendo a un régimen no a un proceso social. Cuando Quirino Ordaz Coppel decía que no, en el Tercer Piso, en la secretaría general de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores, negociaba con las fuerzas políticas de Sinaloa la designación de la Auditora Superior del Estado, Ema Guadalupe Félix Rivera, y del Fiscal General del Estado, Juan José Ríos Estavillo. “La forma es fondo”, pues. Quirino si metió las manos y todo el cuerpo en la imposición de Emma Guadalupe Félix y Juan José Ríos, no porque sean los que “la ciudadanía quiere y espera”, sino porque serán dos instrumentos de control político, penal y administrativo que se requieren para ejercer el poder a plenitud. La forma es la parte visible de la negociación que el secretario general de Gobierno realizó para empotrar en el Congreso del Estado las dos propuestas del gobernador Quirino Ordaz Coppel. Fue la parte visible que se le hizo llegar a la sociedad por medio de mensajes o lecturas, unas encontradas. El fondo fue el plan que se elaboró de manera secreta o con acceso único de las dirigencias de las fuerzas políticas para no descarrilar el proyecto del gobernador en la Auditoría Superior del Estado y en la Fiscalía General. Únicamente los ingenuos y los románticos se tragaron el cuento de que el gobernador no metería las manos en la designación de Ema Guadalupe y Juan José Ríos Estavillo. Sólo los incautos se fueron con la finta. Quirino Ordaz Coppel requiere mantener el control pleno del Poder Ejecutivo y de su brazo operativo: la futura Fiscalía General del Estado. Necesita tener el dominio de la fiscalización “contable” de los actores políticos y de las dependencias del gobierno y el instrumento para ejercer estas acciones es la Auditoría Superior del Estado. El gobernador de un estado tiene cuatro funciones principales; es el jefe administrativo, supervisando el trabajo de todos los departamentos. En colaboración con los órganos legislativos del estado, es responsable de aprobar toda nueva legislación. Es la cabeza de partido político titular en su estado. Como gobernador, es la persona que representa al estado, a sus ciudadanos y a otros funcionarios. Su quehacer se ajusta a las imitantes de la ley, pero si obra con inteligencia, es probable y posible que haga que la división de poderes, de los tres poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, sea retorica jurídica, que no se de en el terreno de la práctica. Quirino dio dos importantes pasos para el control político de Sinaloa de la mano de las fuerzas políticas con las que a trabajo importantes acuerdos. Quirino metió pues las manos y el cuerpo en la Auditoría Superior del Estado y en la Fiscalía: las dos dependencias ya están bajo su férula.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.