Respuestas desolotadas

 

El atentado ocurrido la madrugada del jueves, en el ahora famosísimo bar El Pirata, ha provocado cualquier cantidad de declaraciones de parte de las principales autoridades municipales y estatales, concretamente alcalde y gobernador.

De pena ajena.

Pero antes algunos antecedentes; en Culiacán nadie cree ya en “el poder de la denuncia”, porque la autoridad correspondiente ha demostrado hasta el cansancio su colusión con el crimen; no es uno ni dos, son innumerables los testimonios que abonan a mi afirmación, y que son resultado de una narrativa construida por una autoridad omisa, cómplice, incompetente y cínica. Sé que muchos no estarán de acuerdo con la cantidad de epítetos que acabo de aplicarle a la susodicha autoridad, y de antemano pido una disculpa pero tengo una justificación: por las prisas propias de tener fecha y hora de entrega para este artículo, ya no se me vinieron más a la cabeza. Se los debo. Pero mencionaré nada más uno de los más recientes y escandalosos, sobre el cual existen pruebas documentales: en el pasado mes de octubre, Mario López Valdez, como gobernador, y Gerardo Vargas Landeros, como secretario general de gobierno, en conferencia de prensa, ambos, revelaron nombre, dirección y teléfono del único vecino del sector que se atrevió a llamar a la autoridad, para denunciar que estaban masacrando a un convoy de militares sobre la salida norte de la ciudad.

A mí con eso me basta.

Si para mí fue suficiente, es obvio que ni para el alcalde ni para el gobernador lo fue, tal vez les falte vivir más tiempo en Culiacán y en Sinaloa, respectivamente, para empaparse de la realidad que se vive en esta malograda tierra, desde hace aproximadamente cincuenta años, y que desde entonces no deja de empeorar a la vez que sigue recibiendo las mismas respuestas de los principales responsables: “deben denunciar” y “estas cosas requieren de más tiempo”.

Ya entrados en gastos, y sin que se interprete como que yo quiero generar sicosis, les comento que el terrible suceso en El Pirata, más que asustarnos debe reconfortarnos pues es inexplicable no ocurra todavía algo mil veces más sangriento; Sinaloa va que vuela para convertirse en otro Tamaulipas o algo peor: amigos míos, agricultores, con campos ubicados desde Elota hasta Guamúchil, me comentan que tienen más de un mes sin poder entrar a sus respectivos negocios pues, de buena manera los criminales, y con desesperadas llamadas telefónicas sus empleados, han sido advertidos de no intentar acercarse pues los caminos están ocupados por grupos armados que no dejan entrar ni salir a nadie. Ah! Y ni piensen que voy a poner una denuncia sobre esto, mucho menos cuando nuestras máximas autoridades están dando muestras sobradas, de que seguirán tomando las mismas medidas del último medio siglo, con la firme convicción de que algún día se obtendrán resultados distintos.

Que nos quede claro a todos sinaloenses: que no haya ilusionados para que no haya desengañados.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.