PRI y gobernador enseñan sus cartas: exilios para imponer candidatos en 2018

Quirino Ordaz Coppel aplica consignas nacionales para deshacerse de presiones de grupos políticos locales que de seguro reclamarán candidaturas en el 2018, proceso que efectivamente ya está en marcha.

Es, en síntesis, lo que se concluye del análisis de la estrategia del gobernador del estado al asignar a jefes de fracciones priistas ocupaciones de partido fuera de Sinaloa.

Jesús Aguilar Padilla es delegado del PRI en Nayarit, donde pondrá a prueba su verdadera convicción cenecista, que ya se sabe es sólo oportunista, si el senador Manuel Cota Jiménez, jerarca nacional de la central campesina, es contendiente por la gubernatura del vecino estado.

Y los senadores del tricolor, Daniel Amador Gaxiola y Aarón Irizar López, también tienen encargos de su partido, en Durango y Baja California, donde estarán más que ocupados hasta después de las elecciones del año próximo.

Ambos tienen un reto difícil, porque en esas entidades el PRI es oposición y requiere un trabajo especial, de cuesta arriba, para luchar en un ambiente social y político más hostil para ellos.

La senadora Diva Gastélum se desdibujó por sus excesos y muestra el mismo tono irrelevante dentro y fuera de Sinaloa. Ella sólo se preocupa por su capital y el trabajo de su cónyuge, dejando los demás acontecimientos a su inercia propia.

En 2018 ella no será problema. Quiere otra diputación plurinominal para no exponerse a perder, y con “zapato”, en su propia casa. Y ya en esa silla, buscará, si procede, su pensión legislativa, disfrazada ésta de lo que sea.

El mensaje político del mandatario a los legisladores en la cámara alta bien puede hacerse extensivo a los seguidores de ellos. Nada de darles plataforma para aspiraciones posteriores que revuelvan las fangosas aguas del Revolucionario Institucional. Fangosas porque es un mar de corrupción, en toda su extensión y profundidad.

Por algo un aguilarista furibundo, Jesús Burgos Pinto, no ha logrado conseguir una delegación a su junior, porque la consigna es no meter presión innecesaria en su municipio. Lo último que se le fue de las manos fue una Recaudación de Rentas.

Joaquín Vega Acuña no ha conseguido su retorno a la rectoría de la Universidad Autónoma Indígena, siguiendo la misma suerte de los demás preclaros miembros del olimpo de JAP.

Se salvó Ramón Barajas López porque este encontró una oportunidad fuera del organigrama estatal, al ser incorporado por Mario Zamora Gastélum a la Financiera de Desarrollo Social.

David López Gutiérrez se eclipsó y debe cumplir su trienio en San Lázaro sin pretender nada más de lo que ya tiene acumulado en sus negocios del Estado de México y Oaxaca, el nuevo amor de sus amores. Lo que dijo en forma inconveniente de Miguel Angel Osorio Chong, de que debía ser despedido, lo escucharon propios y extraños, y desde entonces quedó “engarrotado” por lo que resta del sexenio y más allá si después de todo el titular de la SEGOB es el elegido del PRI. “Pecuni” es un visitante incómodo en cualquier despacho que se pare.

Lo que Quirino Ordaz pretende es sacudirse la cercanía incómoda, detrás del trono, de quienes ya cumplieron su ciclo de factores de las decisiones políticas.

Es una advertencia para los demás ex gobernadores, de que no hay espacios para sus recomendados. De estos, sólo Joel Hernández Niño tiene aceptación del jefe del ejecutivo, carente como está de operadores políticos en el gabinete, repleto de novatos en esos menesteres. Esta carencia de gente fogueada y leal es tan cierta que el propio secretario general de gobierno ya probó el filo de las discordias internas.

La recomendación a Quirino de parte de Los Pinos, el PRI nacional y la Secretaría de Gobernación, es que él será el único responsable de lo que ocurra en los comicios federales y locales próximos.

Para ello, tratan de garantizar la unidad priista sin agitadores en el vecindario.

La pregunta de fondo es: ¿Esto es lo que necesita el partido en el gobierno para asegurar un buen resultado en las urnas?

… ¡No!

El otro mensaje del PRI con el reacomodo en la casa priista de Sinaloa es que elegirán sólo a quienes se ajusten al perfil del propio gobernador del estado. Sí, que sean productos de otra imposición, no resultados de una competencia democrática interna, que fortalezca al instituto político. Ese partido ya sepultó y rezó cien novenarios ateos por la democracia.

Para únicamente atender las líneas del centro son que el partido tenga una dirigencia estatal sin voz y sin luz propia, dócil, sin visión más allá de la sombra de su cuerpo. Así como Gandarillita.

El gobierno prepara otra elección de estado. Por eso Enrique Peña Nieto está seguro de que van a ganar en 2017 y 2018.

La maquinaria del estado es puesta a punto para cumplir sus metas. Paz de las armas para la seguridad interior y sofocar las protestas, control pleno del órgano electoral, y manipulación de procesos internos en la oposición, comprando voluntades influyentes a cualquier precio.

En Sinaloa, el filtro de Quirino regulará el proceso de su partido, transmitiendo instrucciones a través de las figuras de cera en el PRI. (Es que sólo sirven para la fotografía del momento).

Las comisiones que disfrazan el exilio pueden aumentar en número y los ex gobernadores y otros líderes de grupo tienen cuentas por pagar al partido y al gobierno y se las cobrarán si pretenden hacer algo parecido a lo de 2010.

Alrededor del gobernador no hay figuras de sólida presencia ante el electorado sinaloense. Tampoco en los bandos “descabezados”. No tienen materia prima: el elenco priista es una caballada sin sangre para ser competidora en el hipódromo electoral.

Lo malo para Quirino y sus jefes en México es que ya se vieron las cartas del PRI y, por lo menos en Sinaloa, no tendrán mucho que ofrecer en la contienda política.

LOS EXCESOS COMETIDOS CON EL TRANSPORTE PÚBLICO en la era nefasta de Domingo Ramírez Armenta, obligan a incluir a este ex funcionario entre los principales sujetos a investigación de parte de la Auditoría Superior del Estado.

En la Dirección General de Vialidad y Transportes, a cargo ahora de Guillermo Damián Haro Millán, acumulan las evidencias de irregularidades de su antecesor en el cargo, en espera de que se mida la extensión que tendrá el manto de impunidad y hasta que personajes podrá llamarse a cuentas.

Las responsabilidades y culpas en el fardo que pertenece a Ramírez Armenta son mayores de lo que se suponía, al trascender operaciones fraudulentas con concesiones autorizadas y ventas de permisos durante los seis años en que devastó al transporte y más marcadamente en las horas postreras del pasado sexenio.

Están documentadas las autorizaciones indebidamente otorgadas para erigirse Mingo, en sociedad con el diputado Jesús Antonio Marcial Liparoli, en mandones de un nuevo cacicazgo camionero.

Mingo es transportista de trayectoria, hecho que comprueba la inconveniencia de que un camionero llegara a Vialidad y Transportes. Su “socio” olió el sabor del negocio en su cargo de subsecretario de gobierno. Al dejar ese negocio para ser candidato del PRI a diputado local, con el apoyo del gobernador Mario López Valdez, su amigo y protector, se llevó varias concesiones de taxis para su municipio, a pesar de que nunca fue esa una de sus actividades. Pura codicia extrema.

Pero eso resultó un pecado pequeño comparado con el negocio elucubrado con Mingo Ramírez, su compañero de grupo político, para saturar el transporte público de pasajeros con concesiones por racimos, a fin de convertirse en los capos del nuevo cártel camionero y borrar a las organizaciones existentes, tomadas por sorpresa con el “regalo” de fin de año último del pasado gobierno.