Ordeña oficial de recursos federales

El entonces Rector de la UAIM (Hoy UAIS) Guadalupe Camargo autorizaba el cobro del moche del 10 por ciento de proyectos autorizados a la institución para un gestor de la Universidad

 Deja en duda cómo se benefició a empresas con recursos de Conacyt

 

Fueron cientos de miles de pesos. La rapiña oficial.

Tenía autorización del Rector Guadalupe Camargo Orduño para cobrar el diezmo de cada proyecto que tuviera utilidad para la Universidad Autónoma Indígena de México.

Hoy el funcionario encargado de la Coordinación General de Investigación y Postgrado de la entonces UAIM (hoy UAIS), Gustavo Enrique Rojo Martínez, disfruta de un periodo sabático desde octubre del 2016, pero algunos aseguran que ya huye.

Los expedientes reúnen pruebas de al menos pagos que suman la cantidad de 858 mil 907 pesos de proyectos aprobados desde el 2014 al 2016 a favor de Rojo Martínez.

Las dudas se incrementan con la versión de que las empresas beneficiarias de los recursos federales del Programa de Estímulos a la Innovación del Consejo Nacional para las Ciencias y la Tecnología (CONACYT), pudieran ser fantasmas, propiedad de ex funcionarios estatales y haber auxiliado a empresarios afines con las autoridades en turno. 

Compensación de cuates

Según el documento en poder de “Proyecto 3, Voces que rompen el silencio” del 11 de septiembre del 2014 el Rector Guadalupe Camargo autorizaba el pago de una compensación del 10 por ciento de la utilidad que obtenga la UAIM por los proyectos que tramitara el Doctor Gustavo Enrique Rojo Martínez a pesar de contar con un sueldo como funcionario público de la institución.

Así se derivaron pagos, todos documentados por oficios, por poco más de 850 mil pesos al menos por los trabajos de asesoría en el proceso de elaboración de los proyectos que impulsaba la UAIM a favor de algunas empresas del estado.

Hasta el primer semestre del 2016 los pagos no especificaban a que empresa habían beneficiado con el proyecto.

De esa forma en junio 16 del año 2015, Rojo Martínez recibió la autorización del rector a través del Coordinador General Administrativo Julio Alberto López Ávila para cobrar una compensación de 197 mil pesos como lo avala el documento en manos de la redacción.

También con fecha del 9 de diciembre del 2015 se le aprobó un pago por la cantidad de 207 mil 385 pesos, en marzo 16 del 2016 una cifra de 21 mil 662 pesos y el 11 de mayo del mismo año se sumaron 204 mil 700 pesos. En todos se evidencia la falta de transparencia porque no se informa a que empresas benefició ni el proyecto.

Normatividad enchuecada

A partir del primer semestre del 2016 en la descripción de los pagos de compensación se adhirió el aparente acuerdo que norma dicha percepción monetaria.

El documento establece que el pago se deriva del inciso XV del Artículo 3° de la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma Indígena de México en su decreto número 724 publicado en el diario oficial número 146, segunda sección del 05 de diciembre del 2011.

Sin embargo en el texto de dicha norma jamás se habla de la ordeña oficial auspiciada por el entonces Rector Guadalupe Camargo a favor de su compañero y amigo Gustavo Enrique Rojo Martínez y sobre el que pesa la denuncia de los cobanaros del estado de Sinaloa por varios delitos entre ellos abuso de la función pública y corrupción.

Si bien es cierto según el inciso XV del artículo citado se establece que se pueden “Crear empresas productivas en beneficio de la Universidad, del personal facilitador y de los Titulares Académicos. Los beneficios que los Titulares Académicos y Facilitadores responsables de los programas empresariales, perciban, serán hasta un máximo del 20% de las utilidades y se repartirán entre los que participaron en su obtención, de acuerdo a la normatividad correspondiente”.

Sin embargo, el único beneficiario era Gustavo Enrique Rojo Martínez en contubernio con el Rector Camargo Orduño. Y muchas de las empresas no fueron creadas para beneficio de la Universidad sino de particulares.

El que no transa

Fue hasta el segundo semestre del 2016 cuando la institución en los oficios de autorización del pago de compensaciones para Gustavo Enrique Rojo Martínez empezó a especificar los nombres de las empresas beneficiarias.

Así con fecha del 09 de junio de ese año se autorizó el pago por 79 mil 900 pesos al Coordinador General de Investigación y Postgrado, que había pasado por alto irregularidades de la hija del Rector Guadalupe Camargo, Bianca Idolina, para darle su maestría, de parte del proyecto de innovación para las empresas Asesoría Softun SA de CV y IOSA de Los Mochis SA (Implementos Ochoa) del 25 de mayo con permisión expresa de Julio Alberto López Ávila, el coordinador general administrativo.

De la misma manera se aprobó un pago de 70 mil 260.00 (setenta mil doscientos sesenta pesos 00/100 M.N) a favor de Rojo Martínez que aparentemente según la autorización del 28 de junio se pagó el 15 de junio, días antes de emitirse el oficio.

La compensación es por la asesoría a Caassin El Pizcador Sinaloense, S.A de C.V, (el 13 de junio de 2016) y Distribuidora de Sinaloa de Explosivos, S.A de C.V (mayo 26 de 2016), “pagada el 15 de junio de 2016”.

Es un documento contradictorio porque se aprueba el pago después de pagado.

Además en el proyecto de “desarrollo de un sistema de empuje y arrastre ferroviario para uso de bodegas y almacenes segunda generación, folio 232764” se le pagó la cantidad de 68 mil pesos.

Mejoramiento solo para unos cuantos

Su insaciable sed de recursos ajenos lo impulsó a aplicar dentro del Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) 2013 con el proyecto “Diagnóstico de los recursos naturales y los saberes tradicionales de la región biocultural Mayo-Yoremme del norte de Sinaloa”.

Por esa investigación recibió 290 mil pesos, según el reporte de la propia institución.

El Coordinador General de Investigación y Postgrado de la entonces UAIM hasta ahí sumaría al menos un millón de pesos en compensaciones y apoyos de recursos federales que lo ponen sin duda dentro de los más favorecidos por el Rector Guadalupe Camargo Orduño.

De las empresas beneficiarias la investigación sigue para establecer su responsabilidad en la aplicación de los recursos.

Empresas con gato encerrado

El probable negocio establecido por autoridades de la UAIM con algunas empresas beneficiarias es millonario.

Tan solo en el registro de proyectos de investigación financiados por Conacyt se reconocen 6 de empresas como “Agrícola Francia Bonita SRL”, “JAR SA de CV”, “OISA de Los Mochis” y otras más.

Las mochadas oficiales pudieran ser más, porque en esos proyectos se aplicaron 44 millones 10 mil 509 pesos y el diezmo podría alcanzar los 4 millones y medio de pesos.

En “Innovación alimentaria en acuacultura y fabricación e innovación en fertilizantes” 7 millones 400 mil pesos, en “análisis del impacto de la educación dirigida a la población indígena en la sierra nororiental de Puebla” 570 mil, “Incremento de la producción de maíz por medio de promotores de crecimiento” con 4 millones 472 mil, (Agrícola Francia Bonita SRL) “Sistema móvil de carga frontal de papa para la industria alimentaria con banda transportadora telescópica” (JAR SA de CV) con 10 millones 712 mil 813 pesos.

Al igual que el proyecto de “Fabricación e innovación en fertilización, segunda generación, dosificación exacta” a la que le dieron 9 millones 354 mil 930 y el de “Innovación en oxigenación auxiliar acuícola para contrarrestar enfermedades en estanques acuícolas” con 11 millones 500 mil 91 pesos ambas para la empresa Implementos Ochoa.