La rebelión de los árbitros

Amigos de Proyecto 3, el paro que provocaron los árbitros fue solo el inicio de una rebelión que desde hace mucho tiempo han callado ante directivos, jugadores y la misma Liga. Las actuales protestas no es más que la realidad de nuestro fútbol, un gremio de intereses que no aplican la regla de manera equitativa y que al contrario favorecen a los jerarcas de los equipos con más poder.
En México las reglas están hechas para algunos, globalmente hablando. Ahora los silbantes cansados de malos tratos, de insultos, de castigos por malos arbitrajes, de agresión y cualquier actitud denigrante ante la figura del juez de un partido de fútbol, es verdad, han soportado esto y más por muchos años, además que tampoco tienen los grandes sueldos y su economía depende de tener participación cada fin de semana, porque cuando los congelan, sufren las consecuencias en su bolsillo.
Ahora cansados de estos desprecios, alzaron la voz, es justo, tienen derechos, son seres humanos encargados de aplicar la regla en el deporte más popular de México y el mundo, siempre van a ser criticados, señalados como culpables de circunstancias dentro de un juego de fútbol, pero es la profesión que ellos eligieron y deben asumir su responsabilidad, reconocer sus errores pero también ser respetados.
Nada justifica una agresión, nada, cuando hablamos de un partido de fútbol y no de una guerra donde se disputa la vida y la muerte, que aún así, jamás ha sido la respuesta de una salida armónica o pacífica, violencia genera violencia, y en el fútbol lamentablemente las pasiones superan la cordura, la aplastan como si un partido lo fuese todo en la vida.
Algo está ocurriendo en esta Liga, algo que apenas es el renacer de cambios necesarios, lo que hicieron los árbitros por las agresiones de Triverios y Aguilar, fue un hasta aquí, respétenos.
Sin embargo, tanto el jugador como árbitro necesitan aportar mutuamente si quieren llevar la vida en paz en un partido, el futbolista siente la adrenalina del juego y cree quizá tener la razón en algunos señalamientos, unas veces sí o otras no, la gente que estamos fuera de la cancha, los periodistas y espectadores lo vemos diferente al mismo jugador y árbitros, tal vez con más claridad y sobre todo cuando tenemos repetición, en tanto, los silbantes emiten su criterio en base a su perspectiva.
La diferencia es que ellos deciden que marcar en fracción de milésimas, es el trabajo de ellos, poseer buen criterio para sancionar las reglas, y se van a equivocar, no son maquinas ni tampoco se ha implementado la repetición con el uso de cámaras para determinar una jugada en ayuda del ojo humano como en el béisbol y fútbol americano.
La molestia del jugador son las malas marcaciones que para su juicio son erróneas, y esto deriva las discusiones y a la postre convertidas en agresiones. No obstante es verdad que hay árbitros mal intencionados, corruptos y provocativos.
Y no solo en el fútbol profesional, sino en todos los niveles. Existen los jueces burlescos prepotentes y que se sienten dueños de los partidos con las tarjetas amarillas y rojas, quien tiene autoridad sobre algo o alguien, debe estar bien capacitado para aplicar la regla sin abuso de su posición, porque tampoco es justo que como dicen los jugadores, los colegiados te provoquen con comentarios, señas o cualquier acto que supere la función del mismo instruído únicamente para aplicar la regla y no querer salir en hombros ni sentirse estrellas sobre el césped.
Así como exigen respeto y que se aplique la regla cuando son agredidos o insultados, igual deben estar consientes de sus comportamientos cuyos deberían estar supervisados y valorados cada final de partido por los mismos capitanes de cada equipo, con el claro objetivo de que llegue a la comisión de árbitros un reporte de su comportamiento- me parece lógico que los futbolistas se expresen también de jueces que suelen ser conflictivos- o como dicen algunos analistas, colocarles un micrófono, no para el televidente, sino para la misma comisión, así sería justo para jugador y árbitros.
Y era inevitable querer tapar el sol con un dedo, era cuestión de tiempo para ocurriera un paro así, una pausa que sin duda debe ser para mejorar y cuidar ambas partes, a nadie le gusta ser humillado ni agredidos, los árbitros simplemente levantaron la mano, pero el que exige también debe cumplir muy bien su trabajo.
Y así como castigaron a los jugadores por la agresión, aunque lo de Triverios se me hizo exagerado, árbitro que sea reportado por malas actitudes deben ser suspendidos. @GuilleGastelum