Ingobernabilidad en Sinaloa, tema nacional

Critican a Quirino: gritó y amenazó, pero no actúa; delincuencia y crimen llega a módulos de riego y redes; CONAGUA, desbordada

La ingobernabilidad se extiende en el estado. La mayor empresa de la delincuencia organizada es ahora el apoderamiento de las instituciones públicas y privadas que operan capitales y programas de inversión federal, estatal y de particulares.
Las bases del estado y hasta la democracia interna son asaltadas por el poder que desde hace por los menos cuatro años reta y acosa en Sinaloa a los ejecutivos en sus tres órdenes.
Es una verdad que empieza a trascender en México, porque la embestida se aprecia con mayor fuerza en esta entidad.
Debido a la cresta de violencia que azota al estado, el desbordamiento de la criminalidad y el desgobierno de Quirino Ordaz Coppel se volvieron tema nacional. La inseguridad pública que crece exponencialmente es el principal motivo de crítica porque hasta en la capital del país, donde no sorprende la violencia que arrolla a las instituciones, incluso a las fuerzas armadas, llama la atención el saldo rojo y ahora la ingobernabilidad evidente en los primeros 70 días del año y del sexenio en Sinaloa.
La percepción pública es que el mandatario estatal no puede garantizar la paz pública más allá del radio que cubre su sombra. El 2017 trajo una más densa oscuridad al marcar el repunte de la criminalidad sobre todos los precedentes que dejaron los años aciagos en que gobernaron Jesús Aguilar Padilla y Mario López Valdez.
SOCAVAN INSTITUCIONES Y ORGANISMOS PRIVADOS FRENTE A QUIRINO
No se trata solamente del número de víctimas de la violencia, que alcanzó cifras de espanto. En el estado, Quirino, al igual que Enrique Peña Nieto, está perdiendo el control hasta de las instituciones. La delincuencia organizada llega al extremo de apoderarse de organismos públicos y privados, saqueando bajo acoso a asociaciones de productores y no solamente a empresarios en lo personal.
Es lo que trascendió en la prensa nacional, como señala el columnista Ricardo Alemán, de Milenio, en la edición del 2 de marzo, al afirmar textualmente:
“El estado donde las escaladas -de inseguridad- parecen mayores, es Sinaloa, en donde el hoy gobernador priista, Quirino Ordaz Coppel parece que no existe. Hoy, Sinaloa es escenario de matanzas, masacres, extorsiones y parece que no hay autoridad capaz de reaccionar…”
Y la sentencia del periodista:
“Sinaloa es un estado en donde no gobierna el PRI, sino las bandas criminales”.
Sigue: “Más aún, a los rentables negocios de la horticultura y el cultivo de camarón los atrapó el crimen organizado. Y es que las bandas criminales ya no secuestran personas. En Sinaloa secuestran empresas, campos de cultivo, y si no les pagan lo que piden, sabotean las empresas”.
Quirino Ordaz es tema nacional porque aparece enlistado entre los candidatos a gobernadores que en 2016 acusaron a sus predecesores de inútiles o rateros, o las dos cosas, sólo para resultar peor el “remedio” que trajeron que la “enfermedad” que ya padecíamos.
En las últimas semanas, las peores matanzas ocurren casi frente al palacio del gobernador, en el municipio de Culiacán y en su conurbación de Navolato. Ya no se esconden los hechos en terracerías y refugios de la sierra. Ahora operan en las ciudades. Once ejecuciones ocurrieron el pasado fin de semana.

ARREBATAN EL PODER AL ESTADO EN EL CAMPO

Mientras militares y policías federales, estatales y municipales se autoengañan con patrullajes constantes que no van a ningún lado y nada logran, frente a sus ojos el estado mexicano es despojado del poder y la autoridad sobre las principales actividades productivas de Sinaloa.
La Comisión Nacional del Agua sufre el despojo de sus facultades normativas y de control.
Los gobiernos guardan silencio, temerosos de lo que ocurre. Las instituciones quedaron paralizadas ante el atrevimiento de la delincuencia organizada y las organizaciones estatales de productores, principalmente la Confederación de Asociaciones Agrícolas (CAADES) y la Liga de Comunidades Agrarias, no se atreven a denunciar lo que ocurre en perjuicio de la agricultura y de quienes ahora mal viven de ella.
No se trata nada más de la extorsión sobre grandes empresas particulares. El gobierno se cuenta entre las víctimas del asedio delincuencial.

CONAGUA YA NO REGULA MÓDULOS Y REDES MAYORES

El escenario en Sinaloa es intimidante, sobre todo en el campo. La CONAGUA dejó de ser la entidad rectora de los módulos de riego y de las redes mayores de los grandes distritos. Grupos delincuenciales imponen sus órdenes sobre esas empresas de productores y la falta de garantías inhibe toda respuesta de las autoridades.
La peor y más grave consecuencia es que los módulos y las redes, lo mismo que el gobierno, están perdiendo el control sobre el agua y la infraestructura hidroagrícola más grande y costosa del país. Esto se manifiesta sobre todo en las dos principales zonas de riego, en los valles de Culiacán y del Fuerte.
En consecuencia, el agua en Sinaloa es actualmente un bien nacional sólo en el nombre, porque en los hechos su distribución y su venta es controlada por grupos armados que dictan órdenes a los directivos de las asociaciones de usuarios que operan la red de canales de conducción.
El inventario de maquinaria para la conservación de los distritos de riego sirve a los fines que dictan los nuevos patrones externos.

PRESIDENTE DE MÓDULO MURIÓ POR CONFLICTOS CON EL AGUA

La primera víctima de la lucha por el agua tuvo lugar en el Módulo Mavari, del Distrito de Riego número 75, donde el presidente de la organización, Cristian Valdez López, en el vértigo de movilizaciones de protesta de los socios, que exigen a la CONAGUA que no expida nuevas concesiones del recurso hídrico fuera de la red, mientras los productores de las tierras ya dotadas registren daños en la infraestructura que provocan pérdidas de hasta la mitad del volumen para riego.
Los afectados realizaron actos de protesta en Culiacán y en Los Mochis, por esta falta de previsión e insensibilidad de la dependencia, que vende agua mientras desatiende a sus concesionarios actuales.
Al llegar a su casa luego de un día de plantones y reclamos, Valdez López fue asesinado a tiros. Las promesas de la Procuraduría del Estado y del gobierno, de que el crimen no quedará impune, ya no convencen a nadie. La impunidad es lo que impera en el 98 por ciento de los asesinatos, dicen cifras oficiales.

EL AGUA, SAQUEADA COMO LOS DUCTOS DE PEMEX

En los módulos de riego se vive el temor a los grupos de poder que se mueven en sus territorios y ordenan qué hacer con el agua y la maquinaria de las empresas de productores.
Incluso actúan como árbitro electoral, que deciden quiénes deben ser instalados como directivos de las asociaciones de usuarios de riego, y los titulares de las redes mayores. Esta influencia se manifiesta en las renovaciones de directivas a partir de 2013 a 2016.
Así ocurre en los distritos 010 y 075, del centro y del norte del estado.
Si antes de la muerte violenta del presidente del Mavari había inquietud por la presión externa sobre los módulos, luego del suceso de la semana anterior el temor se ha generalizado y algunos directivos han manifestado estar dispuestos a abandonar la defensa de sus empresas supuestamente sociales para no poner en riesgo su vida.

CONAGUA, FIGURA DE PAPEL EN SINALOA, AHOGADA EN CORRUPCIÓN

El Organismo Cuenca Pacífico Norte, que representa los intereses de CONAGUA en Sinaloa, es simplemente una figura de papel.
Se ha convertido en parte del problema y dejó de ser la instancia técnica que resolvía las diferencias con criterio de conocedores del tema.
La corrupción caló en toda su estructura operativa y abandonó sus tareas esenciales para la conservación y eficiencia de los distritos de riego. Una nueva burocracia de recomendados advenedizos invade los cargos que antes estaban destinados a profesionales de la ingeniería.
Porque la Comisión no es coadyuvante para resolver con criterio técnico y de consideración los problemas del agua y su conducción, estos empezaron a convertirse en dramas y tragedias, manchados de por vida con sangre vertida por campesinos en defensa de su patrimonio y su fuente de ingresos.
Con Saúl Sánchez Félix se aceleró el caos, la corrupción y la pérdida del principio de autoridad de los gobiernos federal y estatal en los distritos de riego.
El contratismo se volvió prioridad e imperó sobre los programas de inversión federal en los sistemas de riego, por connivencia de funcionarios de oficinas centrales y de la región, coludidos con empresarios de la construcción afines a sus intereses.
El interinato encomendado a José Rosario Peñuelas, conocedor sólo de sistemas de agua potable, es muestra de la pasividad y permisividad en el sector, mientras que en la capital del país se operan y resuelven las concesiones de obra en los valles sinaloenses. Con ello, sólo se cambia el domicilio de la corrupción.
La supervisión técnica y la verificación del estado que guarda la infraestructura hidroagrícola están en cero, encomendada a una burocracia descalificada que sólo actúa desde el escritorio, lejos de la realidad de los problemas que siguen siendo de la instancia federal, a pesar de la transferencia a los módulos realizada hace 24 años.

CNC AGONIZA, YA PENETRAN A CAADES Y NO SE DA CUENTA

Con la CNC en proceso de liquidación y extinción, la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado es la última trinchera de defensa de los productores instalados en los módulos de riego.
La Liga de Comunidades Agrarias arrió banderas en las causas sociales y sólo atiende asuntos de mensajería y oficialía de partes con la sobrina consentida de Pablo Moreno Cota, a pesar de que sus nominales miembros son mayoría entre los usuarios del riego.
El caso de la CAADES tiende a empeorar, porque a ella pertenecen los empresarios del campo que son constantemente extorsionados por bandas de delincuentes.
Son los casos que denuncia en su columna Ricardo Alemán, como una más de las noticias que deben conocerse primero fuera del estado que aquí mismo.
Ahora no se trata solamente de amenazas a negocios particulares: también las asociaciones de agricultores empiezan a ser acosadas por intereses ajenos, como se ha observado en las asociaciones agrícolas más importantes del centro y del norte.
La inseguridad en el campo no es un tema nuevo. A fines del gobierno de Jesús Aguilar Padilla y al inicio del de Mario López Valdez, se desató una larga serie de robos, extorsiones y secuestros en perjuicio de agricultores y empresarios que viven del sector.
En aquellos días fue tema noticioso constante que los productores agrícolas habían tenido que modificar su rutina de trabajo de décadas y no salir al campo por miedo a un atraco. Paradoja cruel de que un labriego teme ir a cuidar su tierra y su siembra.
Esta sigue siendo una actividad saqueada por la delincuencia, que no ha declinado y que persiste con mayor fuerza en el presente.
Ulises Robles Gámez, presidente de la CAADES, impuesto por Mario López Valdez, no está enterado de lo que ocurre y si lo sabe no se atreve a denunciarlo ante las autoridades, porque no confía en ellas o porque también son parte de la problemática de seguridad pública.
Dirigentes de los comités campesinos de la CNC y de las asociaciones de agricultores pueden ofrecer largas confesiones sobre la amenaza de las mafias que han tomado por asalto el campo indefenso.
Enrique Peña Nieto, por su parte, abandonó al campo sinaloense a su suerte, como política de estado que sólo favorece a megaempresarios amigos.
El vacío de autoridad provoca la impensable: que el agua ya no es de los campesinos ni la controla el gobierno.