Homex, castillos en el aire se derrumban

Sueños guajiros que se evaporan
Cuando el PRI dio señales de fatiga como partido de masas, algunos caballos de Troya tuvieron la genial idea de crearle un cuarto sector: El empresarial. La vieja guardia se opuso: N0, a la simbiosis político-empresario o empresario-político.

En determinado periodo de la vida del tricolor, concurrieron dos factores: 1) Se tomó a título de fe una declaración del mexiquense profesor Carlos Hank González: Un político pobre, es un pobre político. Y 2) Hay que acabar con la “dictadura de los sectores”: Obrero, Agrario y Popular, los enclaves del “voto duro” del partido que fue de la Revolución.

En el momento en que se cerró el largo periodo de la “dictadura perfecta”, según la definió el régimen priista el ahora Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, llegó a Los Pinos Vicente Fox Quesada. El guanajuatense había fracasado como empresario; también fracasó como político.

Vínculos “amistosos” Peña Nieto-Eustaquio de Nicolás

Cambio de página: En el actual sexenio, cronistas de deportes o sociales de Mazatlán, consignan con frecuencia la convivencia de Enrique Peña Nieto y el empresario sinaloense Eustaquio de Nicolás Gutiérrez, sobre todo en campos de golf.

Ese acercamiento amerita una primera referencia: En junio de 2012, en Los Mochis, se convocaron un grupo de amigos empresarios, preferentemente del ramo de la construcción: El arquitecto Jorge Grijalva Sánchez, el ingeniero Alfonso Lugo Astiazarán, Héctor García Fox y otros. Ahí se llegó a esta conclusión: Enrique Peña Nieto será el “Presidente ideal para México”.

Los nombrados operaban en la coordinación de Estrategias y Proyectos Nacionales y “Mi primer voto”, de la campaña presidencial del priista mexiquense. En ese grupo destacaba Eustaquio de Nicolás Gutiérrez.

Se trataba de la fraternidad de jóvenes que en la primera mitad de los ochenta habían sido huéspedes de provincia en una casa del estudiante en la Ciudad de México, en la que destacaban alumnos de la Universidad Panamericana (Opus Dei) y de la Iberoamericana (Compañía de Jesús). Entre ellos estaba Peña Nieto.

Los ex “compañeros de banca” cultivaron los contactos año tras año, hasta junio de la reunión mochiteca citada. Un mes después, Peña Nieto era candidato presidencial triunfante.
“Del rancho a la capital”… neoyorquina

Los hermanos De Nicolás se habían iniciado en los negocios en una tienda paterna en Culiacán. Al tiempo -a mediados de los noventa- se lanzaron “por todo lo alto” y crearon la empresa Desarrolladora de Vivienda Homex. Para el sexenio sinaloense 1998-2004, eran los empresarios favoritos del gobierno estatal.

En ese sexenio, los espacios dedicados al deporte en medios locales y nacionales empezaron a hablar del equipo de fútbol Dorados, que llegó a la Primera División. Después de que se habló de que la empresa adquiriría Tiburones de Veracruz, en la etapa más reciente se ha sabido que el Grupo Caliente, de Tijuana, entró al rescate de la franquicia.

Continuamos la línea central de la narrativa. Todo un asombroso éxito, el de esa firma desarrolladora: Su estructura llegó a abarcar 11 filiales en toda la República. “Pensar en grande” la condujo al mercado bursátil de Nueva York.

La crisis financiera de los Estados Unidos de 2007-2008, que llegó a ser tipificada como la Segunda Gran Depresión, estalló precisamente por operaciones -después codificadas en las cortes norteamericanas como fraudulentas- en el sector inmobiliario.

Desde esos años, los remesones de la crisis empezaron a golpear a las corporaciones mexicanas del ramo. Homex, cuyas acciones llegaron a cotizarse por arriba de los 120 pesos, empezó a ser noticia negativa en los medios especializados domésticos.

El secuestro de Julián de Nicolás

Homex, sin embargo, flotó con astucia… y algo más, en los procesos de ingeniería financiera. Se pronto, la franquicia pasó de las secciones financieras a las de nota roja.

A fines de septiembre de 2014, fue piedra de escándalo el secuestro en la Ciudad de México del director ajunto de Vivienda Social y Residencial de Homex, Julián de Nicolás Gutiérrez.

En la secuela del caso, algunas crónicas policiacas informaron que el empresario sinaloense -que en un tiempo había preferido su residencia en Guadalajara-, se había escapado de sus plagiarios. Algunos de ellos habrían sido capturados.

100 mil casas “de cartón” bursátil

Homex ha vuelto a los primeros planos informativos en días recientes: Desde Nueva York se encendieron las luces rojas.

Pero el caso tiene larga data: De acuerdo con investigaciones la Seguritties and Exchange Commission (Comisión del Mercado de Valores de los Estados Unidos), desde 2010 al 2013, la mexicana empezó a incluir en sus reportes financieros la construcción y venta de más de 100 mil casas sobre terrenos que ni siquiera habían sido terraplenados, simulando incremento de ingresos desde 101 hasta 676 por ciento en 2012.

Uno de los juicios se radicó en cortes californianas. El corporativo está emplazado a retomar sus propios papeles en un plazo no mayor de diez días, que está a punto de vencerse.
Justicia blanda en México

En México, Homex siguió operando como si nada ocurriera, no obstante que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores le ejecutó una multa de 7 millones 881 mil pesos en 2012,y de 12 millones 218 mil pesos en 2013, por declaraciones de ingresos sólo “contabilizados”, no “en firme”.

La Bolsa Mexicana de Valores, que hizo mutis frente a las investigaciones en los Estados Unidos, finalmente la suspendió pero, extrañamente, le permitió volver al piso de remates al dar por buena la restructuración de la deuda que en algún momento dado alcanzó la exorbitante suma de 90 mil millones de pesos.

Homex ha entrado en concurso mercantil, algunos de sus ejecutivos -Gerardo de Nicolás y Gerardo Moctezuma, entre otros- han sido separados del directorio- y en algunas sesiones de la Bolsa aquellas acciones que en días de vino y gloria llegaron a cotizarse en más de 120 pesos, se desplomaron a la cota de 76 centavos por papel.

La mezcla de la política con los negocios -el tráfico de influencias-, puede ser buena para levantar castillos de arena. Al menor soplo de crisis política, esos castillos son arrastrados por las marejadas. Los sueños se evaporan. Es cuanto.