Gonzalo Gómez Flores: Incompetencia política

 

La evidente descoordinación en materia de comunicación y de acción política por parte del gabinete del Gobernador Quirino Ordaz Coppel tiene un responsable directo: el Secretario General de Gobierno, el Dr. en derecho Gonzalo Gómez Flores, de probada experiencia jurídica litigiosa, pero de notoria inexperiencia política.

A Gómez Flores le corresponde por ministerio de ley la gobernación y la gobernabilidad del estado, donde la comunicación pública y su narrativa es una parte sustantiva de la dimensión política. Como pretexto para los huecos informativos y los resultados inmediatos, la alta burocracia estatal en las distintas carteras está argumentando que necesitan tiempo, porque son solo dos meses de ejercicio gubernamental.

El argumento es notoriamente insuficiente, porque tuvieron 6 meses desde el triunfo de Quirino para preparar toda una hoja de ruta y tener un diagnóstico certero del status político, económico y social de Sinaloa, para las propuestas inmediatas de eficientes políticas públicas.

La inconformidad de todos los medios de comunicación en Sinaloa por el tratamiento noticioso evasivo de las fuentes gubernamentales, sería un mal menor, si este vacío no estuviera siendo llenado por maliciosa información circulada en redes sociales, que ha provocado una sicosis colectiva que ha paralizado en varias ocasiones la actividad a académica  y productiva en Sinaloa.

Los constantes dislates declarativos de los funcionarios públicos más encumbrados habla de un desastre en materia de comunicación social y la carencia al interior del equipo de Quirino, de un indispensable espíritu de cuerpo para que en bloque armonioso hacer frente a los retos más ingentes de Sinaloa, como lo es la seguridad pública y el desarrollo económico.

El Secretario de Gobierno Gonzalo Gómez Flores brilla por su ausencia política en la reclusión de su despacho, como si de preparar demandas mercantiles se tratara el ejercicio de la política en su doble dimensión de acción y de discurso. No entender las dos categorías de la política causará un lastre al gobernador Quirino, quien ya empieza a acusar el desgaste político prematuro por la inacción e impericia de quien en todo caso debiera ser un dínamo político y no un lastre.  Es el gobernador de Sinaloa quien invariablemente está  al pie de las trincheras en las declaraciones y las entrevistas de banqueta y de salón;  cuando son otros, como Gómez Flores los que con inteligencia y contenido político debieran de servir de escudo al ejecutivo estatal, y no una piedra en el zapato, por quienes quincena tras quincena cobran su cheque llueve o truene.

Soy abogado y entiendo lo positivo que puede ser para el estado la construcción de nueva arquitectura jurídica que potencia las capacidades económicas de Sinaloa y que mejore el ecosistema de convivencia social y comunitaria, pero ni siquiera eso hemos presenciado bajo la jurisdicción política de Gómez Flores. No hay una sola idea con contenido político que haya producido el oriundo del Rosario Sinaloa y es hasta cierto punto normal, porque Gómez Flores  no tiene un bagaje político ni experiencias prácticas y parece que ni teóricas sobre el ejercicio de la política real.

Hay muchas experiencias exitosas que se podrían aplicar en Sinaloa, pero para ello se necesitan políticos con sensibilidad, emoción y criterio, no rollo mareador, para quedar bien con la oligarquía agrícola sinaloense. Algunos ejemplos: Nueva York su política de cero tolerancia (Rudolf Giuliani y su texto Ninguna Ventana Rota) o la reconversión social y económica de Medellín en Colombia o el caso Sicilia con las ideas de Giovani Falcone. Éxitos probados de recuperación de espacios físicos, abatimiento de los índices de criminalidad (de bajo y alto impacto) pero de también de la confianza ciudadana en sus instituciones y en sus comunidades.

Gómez Flores está corriendo el riesgo de repetir la historia de Don Gonzalo Armienta Calderón ameritado jurista que fungió como Secretario General de Gobierno en tiempos del Gobernador Juan S Millán, pero que en materia política fue un cero a la izquierda. Quirino no necesita funcionarios ornamentales, requiere para el ejercicio cabal de su gobierno políticos que combinen acción con discurso. El síndrome de la Avestruz que parece invadir a Gómez Flores está dejando amplios huecos de participación política, que los malosos están aprovechando a discreción y con notoria eficiencia.

El jueves 23 de febrero el Secretario de Seguridad Publica en Sinaloa, Genaro Robles Casillas, se dolía de las condiciones desastrosas en que se encontraba la infraestructura física de las instituciones estatales y municipales de prevención y persecución del delito, en particular las patrullas y las cámaras de vigilancia las cuales a pesar de inversiones millonarias en su mayoría no funcionan.

Paradójicamente, en el gabinete Quirinista, despacha como Director de Proyectos Especiales y Relaciones Internacionales, Frank Córdova, un individuo de oscuros antecedentes políticos, que ha transitado del gobierno de Manlio Fabio Beltrones, cuando este fue gobernador de Sonora al gobierno de Malova, donde fue premiado con la Secretaría de Seguridad Publica y después con la Secretaría de Turismo, gracias a la confección de la campaña negra que en las elecciones del 2010 descarrilaría el proyecto político de Jesús Vizcarra. Incomprensible para muchos su presencia en el gabinete de Quirino, que debe en buena medida la gubernatura a la influencia de Vizcarra con Peña Nieto.

Frank Córdoba es un filón preciado de información sobre el desastre que en materia de seguridad publica dejo en Sinaloa el fanfarrón de los Mochis. Los enemigos de Sinaloa ahora también cobran en la nómina estatal. Ver, para creer.

El viernes pasado tres jóvenes fueron asesinados en una plaza comercial de la zona del Desarrollo 3 Ríos en Culiacán, entre ellos una menor de edad. Es incomprensible para muchos sinaloenses, que habiendose militarizado los mandos policiacos, estos crimenes se sigan perpetrando con pasmosa facilidad. La queja de los altos funcionarios es que este es un asunto de larga data y que solución requiere tiempo. Los mismos argumentos de Malova e idénticos a los de Aguilar Padilla. Desde que se inventaron los pretextos se acabaron los pendejos y los cobardes.

La reacción de la Secretaría General de Gobierno ante esos proditorios crímenes fue cancelar el antro en donde se perpetraron los crímenes y llevar a cabo más pesquisas para controlar el ingreso de menores de edad a los bares sinaloenses. Un argumento estúpidamente inaudito.

Es como sostener que por que jóvenes menores de edad ya no van a poder salir a divertirse, por obra de esa prohibición, los crímenes dejaran de perpetrarse a mansalva. Ese es el tono y el fondo argumentativo sofista del Señor Secretario de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores; dios nos agarre confesados si este señor marca el derrotero político de este gobierno. Es cuanto.