Fiscalía y Auditoría: un cuento de engaña bobos

La designación unánime del Fiscal General del Estado y de la Auditora Superior del Estado en las personas de Juan José Ríos Estavillo y Emma Guadalupe Félix Rivera, fue parte de un montaje político cuyo libreto o guion mereció el contubernio de distintos organismos de dudosa factura ciudadana, en particular, en el caso de Ríos Estavillo del Consejo Estatal de Seguridad Pública en Sinaloa y de su ex Presidente Ambrosio Mojardín.
En el de Félix Rivera se sumaron al coro distintos colegios de profesionistas que renunciaron a una crítica objetiva sobre la evidente adscripción pro gobiernista de la nueva Auditora Superior del Estado, que emergió de la misma burocracia que hoy se supuestamente apresta a combatir. De hecho, fue parte de las instancias de control interno del gobierno de Malova, y su insondable corrupción y por eso a muchos analistas les parecía insensato su nombramiento. Sería, dijeron algunos, como poner la iglesia en manos de Lutero.
Los nombramientos a la carta rebelaron los intereses de la oligarquía económica sinaloense. El Consejo Estatal de Seguridad, con antelación había favorecido el nombramiento de Rigoberto Monjardín como Secretario Ejecutivo del Sistema de Seguridad Publica en Sinaloa sin que cumpliera con los necesarios requisitos de experiencia en la materia, algo que se ventiló públicamente hasta la saciedad.
Todo parece indicar que los intereses políticos y económicos del Grupo Noroeste. que en los hechos preside el diputado independiente Manuel Clouthier Carrillo, han sido satisfechos y en reciprocidad ese importante grupo de interés obtuvo como premio la designación de Ricardo Jenny del Rincón, nieto de Jorge del Rincón, tío de Clouthier y accionista del periódico Noroeste, como nuevo Presidente del Consejo Estatal de Seguridad Publica.
A pesar de las aparentes críticas que en el periódico Noroeste han aparecido sobre los nombramientos de marras, tales críticas han sido epidérmicas ya que nunca llegaron a cuestionar el fondo del asunto. Es pertinente recordar que el ex Presidente del CESP, Ambrosio Mojardín, es columnista semanal en el rotativo propiedad de Clouthier (su accionista mayoritario).
En ese sentido, la operación quirúrgicamente realizada para los dos nombramientos contó con la aquiescencia de los más significativos grupos de interés en Sinaloa y en particular el que preside Clouthier y que en estas páginas hemos denominado grupo Noroeste. Lo que en otras latitudes podría haber sido un escándalo, aquí   el expediente fue planchado y barnizado con tibias e inconsistentes críticas de quienes presumen un periodismo independiente y democrático.
El día 20 de marzo de este año, en Noroeste se publicó una larga entrevista a la nueva Auditora Superior del Estado, que rebela a las claras el guion que definiría el nombramiento de la abogada Emma Guadalupe Félix Rivera, también ex colaboradora del Gobernador Quirino, cuando a la sazón también empleada del otrora gobierno de Jesús Aguilar Padilla en la Subsecretaría de Egresos.
En esa misma entrevista Félix Rivera pone de manifiesto la estrategia que se confeccionó para dejarla como Auditora Superior del Estado. El 16 de diciembre del 2016, según ella, el ex Auditor Superior del Estado, Antonio Vega, la llamó para ofrecerle el cargo de Sub Auditora, cargo que aceptó gustosa. Para el día 23 de diciembre, Antonio Vega renunció al cargo de Auditor, quedando ella encargada del despacho y habilitada para competir para el cargo de Auditor Superior del Estado, inscribiéndose al proceso una vez que salió la correspondiente convocatoria. La línea estaba tirada.
Lo demás fue circo, maroma y teatro (del absurdo). Hasta un niño de pecho imaginaria a Félix Rivera como Auditora Superior del Estado.
La pantomima del registro de 17 aspirantes para el puesto de Auditor estaba cantada desde el 16 de diciembre del 2016. El silencio de tirios y troyanos ante las evidencias de la simulación debería mover a la vergüenza de quienes se prestaron a esa convalidación tramposa. Asunto que no es imputable al gobernador – ¿a quién le dan pan que llore? -, sino a la mezquindad y perversión de quienes dicen representar a la ciudadanía y a las organizaciones intermedias, que se prestaron a esta evidente patraña.
De esta forma las nuevas instituciones, tanto de procuración de justicia, que residirá en la Fiscalía General, y la Auditoria Superior del Estado, como órgano revisor de las cuentas públicas estatales y municipales, materia prima de lo que será la competencia de la nueva Fiscalía Anticorrupción, nacen con un lastre de credibilidad, que solo podrá ser removido con un trabajo eficiente que arroje resultados medibles en el corto plazo.
El prestigio presente y futuro del Gobernador Quirino Ordaz Coppel y su gobierno dependerá en buena medida de la eficiencia de estas dos instituciones. La reducción en los índices de impunidad y violencia criminal, no admiten dilación alguna. Ríos Estavillo no tiene márgenes para las excusas.
La sociedad reclama resultados, no pretextos. El beneficio de la duda, tiene fecha de caducidad. De inicio tiene dos expedientes ineludibles: la fuga del penal en Culiacán y el levantamiento de 8 jóvenes en la colonia CNOP en esa misma ciudad. Ríos Estavillo tendrá que aprender rápido otro tipo de nado. Nadar de muertito, especialidad que cultivó durante 8 años en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, no es la prueba para la que se le contrató.
Félix Rivera, tendrá que hacer acopio de ética y decencia para desenmascarar el trabajo sucio y corrupto de la administración de Malova, donde prestó sus servicios tanto en la Contraloría, como en la Unidad de Transparencia que presidió Juan Pablo Yamuni, hoy refugiado en el fuero legislativo, ante los eventuales expedientes penales que lo salpicarán y acaso el hombre clave para conocer las profundidades de la malversación del malovismo.