Estadio tomatero se salió de control presupuestal

El proyecto “nació chueco” 

 

Casi mil cambios a la obra y retraso de un año cobraron factura, dice constructor a Proyecto 3

La construcción del estadio Tomateros se salió de control presupuestal de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, elevando su costo y generando el conflicto financiero que sigue sin solución, por reclamo de más de 100 millones de pesos para finiquito de la suntuaria edificación.

Como la inversión fue realizada con presupuesto federal, entre la promotora deportiva del club de béisbol y la dependencia del estado no respetaron el convenio inicial, con la seguridad de que, al final, simplemente pedirían más dinero al Gobierno de la República, con el fin de atender casi mil sugerencias de cambios en los planos iniciales, sustentadas en el argumento de que sería para “el mejor disfrute del espectáculo” y la “comodidad del público”.

Esto se desprende de declaraciones exclusivas para Proyecto 3, voces que rompen el silencio, del director de la empresa constructora del estadio de béisbol de Los Tomateros de Culiacán, ingeniero Gabriel Calvo Galindo, quien dijo que la obra se salió de presupuesto por otro factor esencial: las presiones sociales que llegaron hasta un amparo contra la edificación el nuevo estadio en el corazón de la capital del estado.

Además, del impacto de la demora de un año debido a las inconformidades de la sociedad civil en contra del proyecto y a que la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas cedió a la propuesta de la empresa deportiva Ley a incrementar el aforo de 17 mil a 20 mil personas.

La empresa Viguetas y Bovedillas, S.A. de C.V. debió atender los cambios que fueron planteados, ampliando el costo inicial señalado en la licitación oficial, de 291 millones 788,410.01 pesos. Se agregaron 13 millones 193,609.98 pesos del convenio complementario y 58 millones 200 mil pesos aportados por la Comisión Nacional del Deporte (CONADE). Total, 363 millones 122,019.98 pesos.

Con ese presupuesto, la compañía VIBOSA inició la obra con retraso considerable. En un año, los costos de los materiales de construcción se encarecieron.

Como se recordará, un grupo ciudadano obtuvo un amparo con el fin de suspender la obra, oposición que finalmente fue salvada por la presión oficial, de la empresa deportiva y de un segmento afín de la sociedad culiacanense.

El representante de la constructora Viguetas y Bovedillas, lo expresó así:

“Este proyecto como vulgarmente se dice “nació chueco”, no olvidemos que se presentó una demanda contra el Gobierno del Estado de Sinaloa que altero la dinámica de la obra con una suspensión parcial que tuvo efecto del 1 de enero de 2014 al 26 de enero de 2015, es decir poco más de un año, lo cual por si solo ya representa un incremento en los costos originalmente contratados”.

En sus precisiones por escrito, el ingeniero Calvo Galindo agregó que “debido a esto, la obra que se contrató para ser entregada el 21 de agosto de 2014 se pudo entregar hasta el 11 de septiembre de 2015 e inaugurarla el 2 de octubre del mismo año”.

OBRAS PÚBLICAS AUTORIZÓ INCREMENTOS Y MODIFICACIONES

El proyecto avanzó con una lista de casi mil modificaciones al trazo inicial, todas revisadas y autorizadas por funcionarios de la Secretaría de Obras Públicas del estado.

El titular de VIBOSA lo dijo así:

“Es una realidad que el importe originalmente contratado, de 291 millones de pesos, IVA incluido, resulto insuficiente para la realización del proyecto en cuestión, pero no por lo manifestado en su artículo y sí por lo que trataré de explicar: El proyecto que fue contratado es sustancialmente distinto del que fue construido.

“Un solo dato lo explicaría, el estadio original contemplaba un aforo de 17 mil espectadores y el aforo real terminó siendo de 20 mil. Es cierto que durante el desarrollo de la obra se presentaron un número importante de modificaciones, pero todas ellas fueron buscando mejorar el proyecto original en beneficio del usuario final, los espectadores que disfrutan de este deporte-espectáculo”.

CONTRA-ACLARACIÓN. Una contra-aclaración pertinente sería que toda empresa constructora debe conocer el riesgo que corre si rebasa el costo de una obra licitada con determinado presupuesto. En esta circunstancia, el presupuesto no puede estirarse sin consecuencias, ni para darle más comodidad al aficionado. Cabe precisar que basados en esta premisa, también VIBOSA se metió en una espiral de gastar más de lo estimado, en espera de que llegara este momento, en que el gobierno debe pagar los 110 millones de pesos que reclaman los constructores o esperar la demanda.

Calvo Galindo añadió:

“Por lo anterior, se tuvo un incremento en los volúmenes y precios de obra ejecutada. Tanto los volúmenes como los precios adicionales fueron revisados y autorizados por personal de la Secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Publicas con la que VIBOSA firmó el contrato y convenios correspondientes”.

CONTRA-ACLARACIÓN. Esto lo puede sostener la empresa como sustento de sus reclamos de pago del excedente reclamado.

Siguen las palabras del ingeniero Calvo:

“Se presentaron un total de 969 precios adicionales, los cuales en su totalidad fueron revisados y autorizados por el director de Estudios y Proyectos de la SDUOP, Arq. Jesús Abraham López Ojeda, con costos apegados a la realidad del mercado y de ninguna manera inflados”.

VIBOSA inicio la presentación de su finiquito el 16 de julio de 2015 y lo concluyo el 12 de enero de 2016, es decir, con suficiente tiempo previo a la muerte de Don Juan Manuel Ley López.

Es importante aclarar también que la constructora VIBOSA fue la titular del contrato celebrado con el Gobierno del Estado de Sinaloa representado en este caso por la Secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, pero esto no significa de ninguna manera que no hayan participado otras empresas. Calvo Galindo así reconoció que los cambios en costo y tiempo para entregar el estadio, debió recurrirse a la aportación de otros constructores.

Dada la importancia del proyecto y la presión que existió para su culminación, VIBOSA subcontrató, dependiendo de la especialidad, a un número importante de Empresas Locales “con probada capacidad (Al día de hoy son 66 Empresas a las que VIBOSA les adeuda 75 millones y que por supuesto puedo demostrar quienes son mediante un listado que contiene los siguientes datos: razón social, representante y número telefónico)”.

En Resumen, lo único que VIBOSA dice pretender es recuperar el costo de los trabajos realizados para cubrir el adeudo que se tiene con todas y cada una de las empresas locales que apoyaron la realización del proyecto del Estadio de Beisbol de los Tomateros de Culiacán.

Y concluyó: “En apoyo de lo aquí dicho, le hare llegar una nota informativa que incluye una Cronología y un Estado de Cuenta con lo que espero el asunto que nos ocupa le quede más claro”.