El “transabús” de “Chuy” Valdez

Transparencia y consulta ciudadana. Participación de la sociedad. Son tres ejercicios que no encajan en las “mentalidades napoleónicas” del ex alcalde de Culiacán, Sergio Torres Félix y del heredero del trono municipal, el codicioso Jesús -Chuy- Valdez Palazuelos.

¿A quién consultó Sergio Torres para instalar su llamado Par Vial, que convirtió la avenida Obregón en rúa de circulación, únicamente de norte a sur?

A nadie. La “obra”, la cual registra ya un precoz deterioro, se convirtió en “cuello de botella” del tráfico vehicular. No se llamó a una consulta pública y se echaron al cesto de la basura las opiniones de la sociedad en torno a la inviabilidad del Par Vial.

De acuerdo a la Auditoría Superior del Estado y a la Auditoría Superior de la Federación múltiples obras fueron asignadas por Sergio Torres de manera directa, sin licitación pública, violando toda normatividad.

Su sucesor, amigo y compadre Jesús –Chuy-Valdez Palazuelos, anda por las mismas veredas “napoleónicas”.

El codicioso alcalde de Culiacán, recepcionista de una deuda pública con olor a saqueo, acaba de “sacarse de la manga” la novedad de su administración: un “programa de transporte” que le permitirá, según dice su Club de Aduladores, dar el primer paso para convertir la capital de Sinaloa en la Gran Metrópoli.

Exactamente ¡el metrobús! El futuro “transporte rápido”, al que las familias de Culiacán bautizaron como el “transabús” de “Chuy” Valdez, porque, por falta de información, ya levantó una serie de sospechas en el sentido de que se trata de un jugoso negocio directo o triangulado de políticos y empresarios.

A ese destino llegó la “afamada” noticia: a que la sociedad sospeche que el “transabús” sería el acceso a una turbia empresa municipal. Por vía de mientras y por su apetito de concentrar reflectores, Jesús Valdez Palazuelos dijo, pues, que proyectó instalar una red de transporte BRT.

El Sistemas de Transporte Público Masivo de Autobuses tipo BRT (llamados así por sus siglas en inglés por Bus Rapid Transit), es un modo de transporte que se caracteriza por el desarrollo de infraestructura que dan prioridad al transporte público en relación con el transporte en otros tipos de vehículos. Le “roba” espacios a otro tipo de vehículos.

¿Ah? Si, el “transabús” o BRT enlazará a Culiacán con Navolato y quizá a algunas sindicaturas “tranquilas” del mismo Culiacán. Cuando menos ese es el plan “napoleónico”.

¿A quién consultó el alcalde Jesús Valdez para el desarrollo de este proyecto? ¿Realizó o no algunas mesas de trabajo con el presidente municipal de Navolato, Rigoberto Valenzuela Medina? ¿Se reunió ya con el director de Vialidad y Transporte, Guillermo Haro? ¿Pidió ya la opinión de los técnicos de Obras Públicas del gobierno del Estado?

El codicioso alcalde de Culiacán dijo que ya sostuvo la primera reunión en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, donde planteó la propuesta para obtener recursos del Fondo Metropolitano. Claro. Esos fondos no serían suficientes, pues tendría que recurrir a créditos de Banobras o a la inyección de dinero de alguna empresa privada. O sea, a billetes de los futuros concesionarios o permisionarios del “transabús”.

Aquí está el detalle: no se sabe nada sobre los “inversionistas” o políticos que se quieren quedar con este que sería un jugoso negocio.

Hay un dato importante que aportó Valdez Palazuelos: ese proyecto se inició en el 2008 pero quedó suspendido por falta de presupuesto y de continuidad en las administraciones municipales. Pero lo que registra el ayuntamiento de Culiacán es precisamente “sequía” presupuestaria y evidencias de peculados cometidos por la anterior administración.

No es la de “Chuy” Valdez una administración municipal boyante en materia económica y financiera.

Otro dato que ofreció es que se invertirán 20 millones en el proyecto del “transabús”. Que ya se canalizaron, según dijo, 10 millones de pesos en la administración pasada.

¿Quién autorizó y quien pagó esa cantidad? ¿A qué empresas se convocó públicamente para adjudicarle el proyecto del nuevo transporte?

El proyecto -según Jesús Valdez-, se presentó en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, donde dieron de plazo hasta el mes de mayo para hacer un proyecto ejecutivo para que sea analizado y cotizado por otras dependencias como Banobras.

“El mes de mayo tendremos una primer propuesta, para que Banobras nos diga más o menos la cantidad que se requiere para hacer una inversión de este tipo aquí en Culiacán, en base a lo que arroje el proyecto”, dijo.

El caso es que el “transabús” de “Chuy” Valdez generó polémica. La Ley de Tránsito y Transporte del Estado no contempla la prestación del servicio por el “transabús”. Se requiere una adecuación a la ley en la materia para orientar un proyecto de Bus Rapid Transit (BRT).

En el proyecto se debería involucrar, en una primera instancia al propio gobernador Quirino Ordaz Coppel, como garante de la Ley de Tránsito y otras leyes, y por estar involucrados dos municipios, el de Culiacán y Navolato, autoridades estatales protectoras del medio ambiente y de la infraestructura urbana y carretera de la entidad.

Ordaz Coppel no ha sido convocado por Jesús Valdez Palazuelos. Ofrece la lectura de que no lo necesita.

La Ley de Tránsito y Transporte debería, pues, también reformada para dar paso al servicio del “transabús”; para darle certeza y legalidad al otorgamiento de concesiones y permisos para el BRT.

Vialidad y Transporte y Obras Públicas estatales deberían de tener injerencia en el proyecto del “transabús” porque implicaría estudios profundos, para ceder, con todos los privilegios para su circulación, una rúa de acceso, por la que únicamente transitarían las unidades del llamado “transporte rápido”.

Los ciudadanos de Culiacán y Navolato deben ser convocados porque la exclusividad en el tráfico citadino, por una rúa, estrecharía la fluidez del tránsito de vehículos de y de empresas locales, estatales y nacionales, y podría obstaculizar el acceso libre y rápido a las cocheras familiares o al estacionamiento de unidades motrices frente a los negocios.

Las autoridades ambientales de todos los niveles tampoco han sido convocadas.

La sospecha de que atrás y adelante del “transabús” se esconde un negocio de empresarios y políticos se refuerza por la falta de transparencia, convocatoria ciudadana y participación social, y lo peor, por la falta de delicadeza de involucrar a las autoridades estatales, incluyendo al gobernador Quirino Ordaz, en este ambicioso proyecto.

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.