El sabe como hacerlo

En los setentas me tocó leer una novela de ciencia ficción de la cual no recuerdo nombre ni trama, pero se me quedó grabada la descripción que hace de un planeta donde su forma de vida inteligente no tenía forma, eran unos pequeños seres parecidos a pájaros que por momentos, como bandada, se agrupaban e interactuaban como un todo (mayor a la suma de sus partes), es decir, lo que se sumaba era la inteligencia de cada individuo a las de los demás.

En cierta medida, la conectividad está generando entre nosotros un tipo de interacción donde las carencias individuales se compensan con las facultades de los demás, me refiero por ejemplo a la memoria colectiva y esto lo podemos ya ver en México, donde el olvido gana terreno nada más en apariencia: todo lo no resuelto acaba resurgiendo tarde que temprano, pues nunca falta quien nos recuerde el pasado. Esta nueva forma de memoria grupal, está golpeando a la impunidad porque cada vez es más difícil sostener una mentira, todo se revela ahora demasiado rápido, al punto que están desapareciendo las sociedades engañadas, sólo van quedando aquellos pocos individuos que optan por engañarse solos, la nueva realidad les resulta demasiado pesada y antes que adaptarse prefieren negarla. Nada nuevo por ese lado.

Respecto a la contienda presidencial del año entrante, aquí en México sigue habiendo quien descarta la posibilidad de un triunfo de López Obrador, remitiéndose a los errores cometidos por el tabasqueño en el pasado, como si sus contrincantes tuvieran en su haber puros aciertos, y como si el peje fuera un individuo sin ninguna capacidad de aprendizaje. Son demasiados supuestos, diría Carl Sagan.

Últimamente, he visto más de un intento por provocar un descarrile de López Obrador por la vía, precisamente, de su propia lengua, admito que más de una vez el morenista no ha sabido estar a la altura del reto, sin embargo debo decir también no veo le haya afectado como en ocasiones anteriores, me hizo recordar la elección del año 2000, cuando todo el vocerío oficial dio por muerto a Fox por aquel desliz del “hoy, hoy, hoy”, pero después frente a su triunfo tuvieron que recurrir al invento del “efecto teflón”, refiriéndose a que hay un punto donde los votantes entran a la zona de no retorno: están tan enfurecidos con los contrarios, que por más descabellado se comporte el candidato de sus preferencias, le perdonan todo porque el resto es impresentable por razones históricas. Qué curioso, pareciera estoy hablando de Donald Trump.

El movimiento anti peje, pretende crear una corriente de opinión con las mismas herramientas y la misma fórmula del 2000, atendiendo la vieja máxima de “nunca abandones una jugada ganadora”, pasando por alto la otra que dice “no es lo mismo los tres mosqueteros que tres años después”. A decir verdad, los antagonistas políticos del peje han cometido tal cantidad de barbaridades durante los últimos 17 años, que comienzan a convencerme de que López Obrador si sabe cómo hacerlo.

Jorge Aragón Campos

Jorge Aragón ha ejercido el periodismo radiófonico, televisivo y escrito. También ha publicado novelas, ensayos y artículos científicos. Sus columnas tocan temas que van desde lo político hasta lo cultural.