Del Gabinete de Quirino

Es inédito en la vida política de Sinaloa que un gobernador que recién inaugura su gobierno, se perciba en solitario, como si de la etapa final de su mandato se tratará. El equipo político del empresario mazatleco hace agua a las primeras mareas de fondo. Hay gobernantes, pero no hay gobernabilidad, ni en los hechos, ni en el discurso, lo que prefigura en el futuro una labor política sin contenido y una administración pública inercial de programas federales preconcebidos.

La notable ausencia del fantasmal Secretario General de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores, es la pieza del engranaje de la maquinaria política quirinista que ha desafinado y puesto fuera de tiempo, modo y lugar el vehículo político de Quirino Ordaz Coppel.

Muchos analistas en Sinaloa pensaban que Quirino sabría aprovechar la experiencia de varios precandidatos que se quedaron en la orilla, cuando el Presidente Peña Nieto levantó su dedo elector a favor de Ordaz Coppel.

En particular se especulaba que el senador Aarón Irizar López, el precandidato más aventajado del PRI iba a ser considerado como secretario General de Gobierno, con el doble propósito de tener un político experimentado con implantación estatal y una forma de compensar a la clase política local, que fue insultada y doblegada desde los Pinos.

En su lugar Quirino, prefirió elegir a un abogado litigante, sin la mínima experiencia política y un profundo desarraigo de su tierra original. Que nadie se llame engañado. Es Gómez Flores el problema fundamental de este titubeante gobierno.

Los manuales del ejercicio político o sus leyes no escritas, indican que el poder no se le disputa al Principe; eso es de perogrullo, pero una cosa es que el secretario de Gobierno, no se vea y otra muy distinta que no se sienta.

Es en verdad una pena ver al gobernador atajando personalmente todos los problemas de la administración pública, cuando la división del trabajo gubernamental indica que son otros los que deberían estar dando las explicaciones de sus diversas competencias.

Desde hace días en la prensa local se está denunciando el desastre ambiental en Sinaloa, sin que para ello haya salido la nueva Secretaria de Desarrollo Sustentable, Martha Robles, para explicar someramente las líneas de acción que el gobierno desarrollará en esa materia.

Los vacíos políticos que en términos de comunicación está dejando el gobierno, son llenados por las redes sociales con su periodismo a veces confuso y de hechos alternativos que más confunden a la sociedad sinaloense.

DESCOORDINACIÓN HASTA EN MATERIA DE COMUNICACIÓN SOCIAL

La descoordinación en materia de comunicación social es la piedra de toque para la construcción de una estrategia “ciudadana” de comunicación política que está siendo aprovechada por el crimen organizado que empieza a imponer su narrativa.

Carentes de ideas y de propuestas de valor económico y social, la mayoría de los secretarios de Quirino se están decantando por la aparición con fines sociales para la celebración de eventos públicos sin sustancia política, que solo quitan el tiempo y distraen la agenda prioritaria de políticas públicas en favor de los sinaloenses.

¿Dónde está Gómez Flores, que en su carácter de coordinador de gabinete debería producir una narrativa política integral y una acción política congruente con los planes de desarrollo estatal?
Los pretextos del equipo de Quirino, sobre el beneficio de la duda, acaso por no tener los cien días de gobierno, es el pretexto más infantil que se pueda expresar para la defensa de la administración actual.

El interregno entre el triunfo de Quirino y su toma de posesión fue de más de 6 meses y si consideramos los casi tres meses de administración transcurridos, nos encontramos con un equipo que ha tenido 9 largos meses para producir resultados y no pretextos.

Es desesperante el pasmo y la falta de originalidad política de casi todos los funcionarios quirinistas. La gente exige y demanda resultados o al menos ideas frescas que hagan levantar el decaído animo social que reina en la población.

El escenario de Sinaloa empeora. La criminalidad va en ascenso. Al menos este mes de marzo cerrará con más de 200 crímenes y otro 30 por ciento de desaparecidos. Se entiende que el problema es “heredado”, sin embargo el silencio del gobierno quirinista es patético.

Sus actores carecen de la mínima sensibilidad y experiencia para la convocatoria cívica. No solamente tienen pánico de hacer las cosas de forma distinta; la evidente mediocridad del equipo quirinista es la medida de la ineficacia política y social. Esa es la terrible marca de la casa.

En materia política, el gobernador ha roto los códigos no escritos del PRI y ha permitido lo que en otros tiempos sería un sacrilegio político. El grupo empresarial de los Coppel impuso a un empleado del empresario Agustín Coppel (donde quiera que se encuentre, Alfonso G Calderón ha de estar echando madres).

GANDARILLA, UN CARGO QUE LE QUEDA MUY GRANDE

Carlos Gandarilla, el nuevo presidente del Comité Estatal del PRI, había sido secretario particular del ex gobernador Juan S Millán hasta el año 2004, de donde saldría lo suficientemente fondeado para no volver a trabajar, salvo en proyectos “altruistas” fondeados por la Familia Coppel; de allí en adelante no volvió a tener un trabajo en ningún puesto de la administración pública, ni local, ni federal. Tampoco hizo política para ascendiente en el priismo. ¡Qué maravilla de trayectoria laboral! Y Un pequeño resumen de nuestra sempiterna corrupción.

La soledad de Quirino no solo es manifiesta en su administración pública. El apoyo de los priistas es solo de dientes para afuera; “las fuerzas vivas locales” priistas esperan con ansias la revancha en contra de los “metropolizados”. El 2018 será una reedicion del año 2000 y la independencia de la clase política local del máximo Tlatoani, Juan S Millán, conoce muy bien ese expediente y ya se frota las manos. Las fuerzas políticas locales tratarán de dislocar el gobierno de Quirino y forzarlo a una negociación para el 2021. Los locales van por la revancha.

Ante ese panorama ominoso, bien haría el gobernador de Sinaloa en acercarse a políticos que le garanticen gobernabilidad y acuerdos políticos que su secretario de Gobierno, Gonzalo Gómez Flores no está en aptitud de favorecer y mucho menos proveer. La etapa de prueba y error a Quirino y a los sinaloenses nos está saliendo muy onerosa.  Es de sabios rectificar, además, este caballo aún no ha ingresado al río.