Danza de 300 mdp de cuotas en la Liga

Ingreso anual de $50 por tonelada, desde 2011, hace un total de 1,800 MDP
Fondos manejadas discrecionalmente por Germán Escobar y Ana Cecilia Moreno
La Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Sinaloa, fue convertida en el corazón de la corrupción por German Escobar Manjarrez y Ana Cecilia Moreno Romero, que caminan por el sendero de las complicidades y realizan piruetas políticas para no rendir cuentas sobre el destino de más de 300 millones de pesos que anualmente ingresaron por concepto de cuotas por producción de maíz, trigo y frijol.
A un ritmo de producción de 5.5 millones de toneladas de maíz, 450 mil toneladas de trigo y 100 mil toneladas de frijol anuales, los productores ejidales aportaron 50 pesos por tonelada para la sobrevivencia de la CNC bajo el esquema de que dichos dineros tendrían que ser devueltos a la zona rural para el desarrollo de la actividad agropecuaria, pero en la practica el dinero se esfumó. La mayor parte de las cosechas se levantan en zonas ejidales.
El destino de las aportaciones por concepto de producción de esas cosechas es incierto desde el año 2011, cuando bajo el régimen del dedazo aposentó como dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias a German Escobar Manjarrez, quien se encuentra bajo el blindaje legislativo para darle la vuelta y esquivar cualquier posibilidad de ser investigado y procesado por los manejos económicos de que hizo víctimas a los mil 208 ejidos que existen en el estado de Sinaloa.
Tomando en cuenta que desde el año en que Escobar Manjarrez se montó en el timón cenecista, ya estaba vigente la cuota de 50 pesos por tonelada producida en terrenos ejidales y comunales, son más de mil 800 millones de pesos los que deben ser aclarados y expresarse el lugar en que se encuentran.
MORENO ROMERO LLEGÓ A SER CÓMPLICE DE ESCOBAR
Ana Cecilia Moreno sirvió de copiloto en el manejo de la Liga de Comunidades Agrarias durante el periodo de German Escobar Manjarrez y a principios de este año 2017 tomó el control del organismo cenecista, pero no ha mostrado señales que la lleven a escrutar las cuentas del diputado federal desde antes de tomar las riendas de la Liga de Comunidades Agrarias hasta concluir su mandato.
Ambos se erigen sin remedio en sangre vital de la corrupción, con un pavor a la transparencia, que pondría a los dos personajes en aprietos con la justicia. Pero en la CNC la oscuridad financiera es total.
Ocupados en una lucha diaria por sobrevivir y al mismo tiempo esquivar los zarpazos de los coyotes y la traición de sus dirigentes venales, los ejidatarios de Sinaloa no ven una luz en el camino ya que la CNC adquirió estatus de franquicia en donde sin consulta a las bases y a los comisariados se sazonan grandes saqueos económicos a los ejidos mediante la imposición de cuotas a la producción agrícola que quedan en los bolsillos de los dirigentes.
El modus operandi de la nueva ola de dirigentes ejidales no ha podido ser roto por los grupos de ejidatarios, porque llanamente no son escuchados y se les esconden las explicaciones que piden al enterarse de que los recursos bajados de los programas de Gobierno Federal no cayeron en los campesinos, pero si se repartieron entre los dirigentes de la totalidad de los comités campesinos del estado y además capturaron puestos de elección popular como es el caso de Escobar Manjarrez y Ana Cecilia Moreno.
Además, al provocar la crisis del campo los dirigentes de la Liga de Comunidades Agrarias y de los comités municipales campesinos, han puesto la mira en el trasiego parcelario para convertirse en coyotes antes que defensores de la causa campesina.
El redoble del hambre y la necesidad de quienes viven de la agricultura campesina se intensificó desde 2011 a la fecha y la especulación con terrenos se realiza al ritmo dictado desde el ombligo cenecista.
Los problemas económicos del sector rural son un bocado tentador para los ricos de cuello blanco que han aparecido en el sector, disfrazándose de dirigentes, pero en realidad son lobos con apariencia de ovejas.
CRISIS, EL PRETEXTO PARA EL SAQUEO DE LOS LÍDERES
Matemáticamente, la traición y el despojo tienen como telón de fondo la sustancia económica y la compra de terrenos parcelarios.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, así como la versión de la delegación del Registro Agrario Nacional, en Sinaloa existen mil 306 núcleos agrarios, de los cuales mil 208 son ejidos y 98 comunidades.
En global tienen en usufructo hipotético 3 millones 809 mil 345 hectáreas.
El 98.7 por ciento de los ejidos esta certificado y a la vez amenazado para procesarse en ellos la venta de los predios que los integran según sea el deseo de sus detentadores y propietarios.
Todo ello por la crisis deliberadamente provocada en el sector.
La mano negra de los dirigentes campesinos está metida en el negocio obscuro del trasiego de los terrenos parcelarios y no hay ley que detenga la voracidad.
Todos esos ejidos son una vianda para los especuladores y los latifundistas, que operan en complicidad con funcionarios del Registro Agrario Nacional y los tribunales agrarios que se niegan a transparentar los proceso de ventas y en la niebla de sus actividades hasta asesoran sobre el proceso de compraventa a los especuladores.
Estas dependencias volvieron un asunto de interés particular las transacciones, cuando la tenencia de la tierra y la información pública son un asunto de interés social.
CONVIENE REPRODUCCIÓN DE LIDERES REGIONALES CORRUPTOS
Desde la zona de los valles hasta el espinazo rocoso de la sierra sinaloense, se registra una devastación ejidal propiciada en las entrañas de La Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, pues este organismo fue tomado como hábitat y laboratorio de reproducción de pésimos lideres sin vocación de servicio ni preocupación para el sector social.
Tanto German Escobar Manjarrez, como Ana Cecilia Moreno muestran sus perfiles apátridas, porque la crisis del campo sinaloense afecta la economía nacional y regional.
Ambos tienen muchas cuentas que rendir por su responsabilidad de los problemas ejidales y sobre el destino de los fondos económicos de la CNC en la entidad, que pertenecen al sector y no a la camarilla que se apoderó de la central agraria.