Dan tiempo a Malova para que se escape

Puras declaraciones en materia de deudas, irregularidades y saqueos,

 

El sentido común de la raza intuye que, cuando alguien enseña el cobre, es absolutamente probable que, detrás de esa revelación, haya mucho oro ¿13 mil millones de pesos? ¿Más de 20 mil millones?

Mario López Valdez enseñó el latón antes de asumir el cargo, desde el cierre del 2010, en el que operó la compra de 90 vehículos sin proceso de licitación para favorecer a su “padrino económico” el empresario Leonardo Félix Gutiérrez.

Enseñó el colecte del 2011 al 2016. El “megacrédito”, el préstamo “Cupón Cero”, el saqueo de dependencias y programas, sepultaron el mito del “gobernador del cambio”, aquel que en la campaña del 2010 juró combatir la corrupción y someter a proceso penal al ex gobernador Jesús Aguilar Padilla.

El “Caso Malova”, sería un buen caso en Sinaloa para el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, el zar anticorrupción que suple al fiscal que el Senado se resiste a nombrar. Por algo será.

Por otras vías y motivos, tangencialmente el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) de la Secretaría de Gobernación hace su tarea en Sinaloa. Pero se necesita la mano dura, firme, del gobernador Quirino Ordaz para comenzar a meter a la cárcel a los saqueadores.

Con justa razón, los teólogos de la Santa Sede están indagando si la Madre Teresa de Calcuta escogió Sinaloa para disfrutar de su “otra vida”.

Existen indicios de que la fundadora de Las misioneras de la caridad podría haber escogido Sinaloa porque vio en el estado la viva imagen del paraíso de la perfección, de la honradez y la honestidad. Aquí, según esa hipótesis teológica, no  aplicaría aquello de que En arca abierta, hasta el justo peca.Aquí todo es declaración. Y nada más.

Por esa línea indulgente y salvífica parece todavía transitar Quirino Ordaz Coppel quien, no obstante conocer los entresijos de la Secretaría de Finanzas del gobierno del estado, no parece encontrar aún causa para incomodarse dentro “hoyo negro” en el que habita desde el 31 de diciembre  de 2016.

Bien puede decir el empresario mazatleco que buscó y llegó al poder sin ánimo de revancha y “lo pasado, pasado” y por eso recurre con frecuencia a eso de declarar pero no actuar.

Sí. Ya lo dijo Quirino Ordaz: mientras más se “escarba” al gasto público más irregularidades se encuentran.

“Seguramente van a salir más porque todavía no revisa la Auditoría Superior de la Federación los últimos dos ejercicios; ni la Función Pública apenas va a revisar lo que es 2016 en cuanto a fondos federales; entonces, todavía falta el segundo semestre por parte de la Auditoría Superior del Estado”, dijo.

“Creo que todavía hay mucho camino por recorrer”, puntualizó.

¿Y? ¿Y qué con las irregularidades ya detectadas? ¿Por qué esa pasividad u omisión? ¿Qué se espera para actuar?

Ya se sabe y lo repite como si fuera “descubrimiento” suyo María Guadalupe Yan Rubio, Secretaria de Transparencia y Rendición de Cuentas, que  Mario López Valdez dejó pendientes de aclarar 7 mil 714 millones de pesos a través de 3 mil 966 observaciones antes la ASF, ASE y la Secretaría de la Función Pública.

¿Y? ¿Y qué con eso? Los sinaloenses están hartos ya de tanto declarar y no actuar, de tanto discurso y de los “borrones y cuentas nuevas” que se imponen cada inicio de sexenio, mientras los ladrones de “cuello blanco” se placean impunemente en todos los lares recreativos de la entidad, del país y del extranjero, haciendo ostentación y derroche del dinero mal habido que se agandallaron.

Ese no es ya sólo un tópico que indigna a la sociedad de abajo. Porque duele más el cuero que la camisa, es la comunidad empresarial la que está que trina porque no son pocos los contratistas y proveedores que están a punto de entrar en insolvencia a causa de la voluminosa facturación que quedó pendiente de pago durante la gestión de Mario López Valdez.

Quirino Ordaz Rocha ni suda ni se abochorna y sigue con el cuento que se van a encontrar más irregularidades, cuando a juicio de juristas, politólogos, analistas, hay materia suficiente para proceder legalmente; cuando, además, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados federal ha turnado a la Procuraduría General de la República (PGR) al menos siete expedientes que documentan el saqueo del anterior gobierno.

Nos referimos a esa instancia fiscalizadora, porque es la responsable de auditar el gasto federalizado que abarca las participaciones que por diversos conceptos entrega la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a los gobiernos de los estados y municipales.

Los dictámenes de la ASF y lo que resulte de las indagatorias de la PGR pueden servir de coartada a José Antonio Meade para levantar la canasta al propio Quirino Ordaz Coppel, al no asumir su responsabilidad de barrer las escaleras, que siempre debe hacerse de arriba hacia abajo.

Con independencia de los móviles que inspiren a otros mandatarios de nuevo arribo, Quirino Ordaz se distingue, por ejemplo, del veracruzano Miguel Ángel Yunes Linares; del quintanarroense Carlos Joaquín González; del oaxaqueño Alejandro Murat; del chihuahuense Javier Corral Jurado por sus monumentales omisiones respecto de las cuentas públicas que se le entregaron.

Dichos mandatarios han pasado de las declaraciones a la acción penal, si no para recuperar más de 150 mil millones de pesos que fueron saqueados a las tesorerías estatales, al menos para sentar precedentes en la persecución de la corrupción.

Y Quirino sigue jugando golf en el campo de las declaraciones.

Un gobernador prófugo, el veracruzano Javier Duarte de Ochoa; otro tratando de lograr protección en el PRI, el duranguense Jorge Herrera, quien con 25 de sus ex colaboradores buscan amparo de la justicia federal, y el panista poblano Rafael Moreno Valle, escuchando pasos en la azotea que alteran su optimismo para la presidencial de 2018, son prueba fehacientes de que los nuevos gobernadores no sudarán calenturas ajenas.

Pero Ordaz Coppel, sus subordinados  y sus compañeros de partido en el Congreso, parecen compartir un juego de simulación y de malabares mediáticos para echarle tierra a la pestilente letrina que dejó hirviendo Malova. Que ya le entran. Que no le entran.  Que la ASF. Que la AFE. Que la Secretaría de la Función Pública. Pero no le atoran al problema.

Ofrecen la lectura de que el caso lo pretenden politizar, alargarlo en el tiempo y la distancia, que la indagatoria llegue hasta el 2018, fecha del reparto de candidaturas, para no perjudicar demasiado a Mario López Valdez pero eso si sacar de toda concesión electoral a miembros de su grupo político.

A estas alturas, a pesar de las actuaciones de la ASF y los resultados de la revisión de las cuentas públicas por la Legislatura estatal, Ordaz Coppel y socios están  metidos en una operación de precisión quirúrgica estilo forense para seleccionar las parte menos vulnerables del cadáver financiero que dejó sembrado Malova a fin de exonerarlo o no exponerlo demasiado.

Es posible que, en la pesca en aguas residuales protegidas, las auditorías den con algunos charales que manejaron algunos de los nuevos programas o apartados para su fiscalización.

Pero la cuestión no se subsana con algunas piezas menores cuando constitucionalmente el responsable de un buen gobierno y del manejo de los recursos públicos, no son los subalternos, sino quien expide órdenes desde el Palacio de Gobierno, como detentador del Poder Ejecutivo, que es indivisible e intransferible.

En lugar de atender la prioridad mayor, la de la corrupción que corroe los fundamentos institucionales, Quirino Ordaz Coppel pretende distraer a la raza con recorridos por los municipios, haciéndose el chistoso o el “popular”, atendiendo los procesos de síndicos, para  tender una cortina de humo al clamor de los sinaloenses.

Lo menos que se puede sospechar es que entre López Valdez y Ordaz Coppel hubo arreglos oscuros desde que apareció la candidatura al gobierno de Sinaloa del ex diputado federal mazatleco, que pueden implicar incluso, subvenciones en líquido a la campaña y el repliegue o apoyo de losmapaches electorales que seis años le dieron el triunfo al mochiteco.

Mientras que el ordacismo se ocupa en juegos del Tío Lolo, pronto le pueden surgir algunas desagradables sorpresas.

Como pueda ser el caso que el PRI Nacional y la Secretaría de Gobernación le ordene dejar todo como está, no tocar a Malova, porque su estructura, su gente, les servirían más que el quirinismo, aguilarismo, millanismo, vizcarrismo y otras corrientes priistas para formar un frente en el 2018 contra Manuel López Obrador, de Morena, en Sinaloa.

¿O la orden ya fue dada y todo lo que se da a los sinaloenses es “atole con el dedo”?

Álvaro Aragón Ayala

Conductor del programa de radio Ruta Mexico y analista politico en Radio UAS, Diario de Sinaloa y Director Ejecutivo de Proyecto 3.